23 de Febrero de 2026

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Sergio Castillo: del 0.2 por ciento al Derecho y la Suprema Corte

Fecha de publicación: 03/Octubre/2025 | Autor: Rafael Rodríguez Salcedo

Sergio Castillo y Leticia Bonifaz abrazados durante la presentación de su tesis

Sergio Humberto Castillo Rodríguez, recién titulado en la carrera de Derecho en la UNAM, es una persona con discapacidad que nació con la ausencia de miembros superiores. Esto no ha sido un impedimento para su desarrollo, pues como él dice, con su “diversidad funcional” ya es abogado y tiene años trabajando en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)

Pero las cosas no siempre fueron así, al momento de elegir carrera su camino pintaba muy diferente, pues su primera opción era estudiar “Historia del Arte”. Él admite que ha tenido “suerte” pues pudo estudiar y cursar todos los grados educativos sin obstáculos severos gracias a su red de apoyo —principalmente su familia —. 

De Historia del Arte al Derecho

La licenciatura que investigó de Historia del Arte únicamente era impartida en Michoacán, pero se presentaron varios impedimentos. Según Sergio el “factor decisivo para inclinarme sobre el derecho fue algo de lo que no se habla mucho: los costos de la discapacidad”. 

Había varias barreras: el costo de irse a vivir a otro estado; los obstáculos físicos de un transporte público sin accesibilidad que lo obligarían a gastar más en aplicaciones; y la poca remuneración económica de la oferta laboral de esa carrera. Todo esto lo hizo decantarse por el derecho, del cual investigó planteles en la Ciudad de México y tomó su decisión: 

“Cuando llegué a la Facultad de Derecho me pareció que ese era el lugar en el que tenía que estar y no me equivoqué”. 

Selfie de Sergio Castillo usando lentes con un mueble de tras de él.

La Corte y una mentora clave

Ahí fue donde desarrolló su interés en las áreas de derechos humanos y medio ambiente. En este momento de su vida apareció una figura que fue clave para su formación, Leticia Bonifaz, Licenciada y Doctora en Derecho por la UNAM. 

Su camino junto a la que sería su jefa, directora de tesis y amiga, comenzó con una entrevista para un puesto dentro de la SCJN, esto parte de una iniciativa piloto de inclusión para personas con discapacidad (pcd). El no creía que se fuera a quedar, pues consideraba que su juventud podría jugarle en contra. Aunque Leticia pensaba distinto: 

“Me llamó muchísimo la atención su inteligencia desde la entrevista. No sólo tenía buena formación jurídica, también esa actitud de ‘yo me como el mundo y nada me detiene’”, recuerda Bonifaz. Eso la hizo decantarse para elegirlo en un ya lejano 2016.

Para que pudiera trabajar en igualdad de condiciones, la Corte realizó modificaciones en infraestructura y adquirió programas de dictado de voz. Sin embargo, Sergio demostró que su desempeño no dependía de barreras físicas pues él escribe con la boca: “Nunca noté ni más retardo ni más tardanza en procesar cosas por la discapacidad de no tener brazos”, relata Bonifaz.

Su estancia en la SCJN lo hizo reforzar sus convicciones a las que se acercó por su carrera, pues en ese momento que entró, pensó: “Creo que el derecho puede servir para algo real, para cambiar vidas, no sólo para interpretaciones técnicas”.

Durante la licenciatura, Sergio vivió varias cuestiones por las que no se dejó afectar: 

“Cuando empieza este programa de inclusión en la Corte, salió una nota en un periódico donde aparezco. No tardó en venir la oleada de comentarios en redes, que decían: ‘¿por qué yo sí, y por qué otros abogados no?’. Que no competimos en igualdad de condiciones. Y me parece que esto no llega a permear: esas medidas son acciones afirmativas para igualar las situaciones, porque no hay igualdad de condiciones de origen.”

También algo que lo marcó y que recuerda mucho es que: “en la UNAM hicieron un censo de personas con discapacidad. Decían que el porcentaje que llegaba a licenciatura era más o menos del 0.2 por ciento. Era muy bajo. Eso dice algo. Yo te decía hace rato: tuve cierta fortuna, porque las condiciones en las que desarrollé mi vida personal, académica y profesional estuvieron rodeadas de inclusión.” Ese 0.2 por ciento le explicaron que correspondía específicamente a su “diversidad funcional”.

Sergio Castillo acompañado de 8 personas posando después de su examen profesional

Tesis y pandemia

Con promedio suficiente para titularse por esta opción o por especialidad, Sergio eligió el camino de la tesis, primero interesado en el derecho de la naturaleza por casos como los de los ríos que han adquirido personalidad jurídica. Al final su tema fue “Deficiencias del juicio de amparo para proteger el derecho humano a un medio ambiente sano: Hacia una nueva interpretación del interés legítimo” 

“Notaba que el amparo era muy limitado. No servía, por ejemplo, para que una persona afectada indirectamente por un proyecto ambiental pudiera acudir a la justicia. Quería abrir esa puerta”, explicó.

Primero, eligiendo como asesora para su tema, a quien fuera su jefa en sus primeros años en la SCJN, Leticia Bonifaz. La pandemia interrumpió sus planes. El home office le permitió trabajar más rápido desde casa, pero también supuso cargas laborales muy pesadas y preocupaciones familiares, pues, su hermana que es cirujana estaba en primera línea en los hospitales.

Al final y después de unos años, como lo dice Leticia: “Sergio se pudo titular con una excelentísima réplica. Maneja su tema maravillosamente bien, es una persona muy bien asentada”.

Sergio Castillo de espaldas caminando en un pueblo mágico

Futuro y convicciones

Actualmente, Sergio trabaja en la Unidad General de Conocimiento Científico y Derechos Humanos de la SCJN, donde participa en la elaboración de insumos para la defensa del Estado mexicano ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Su sueño inmediato: dar clases en la UNAM y así poder impulsar la transversalización de los derechos humanos en la enseñanza del Derecho.

“Me gustaría que cada vez más personas con discapacidad puedan acceder a la educación y romper con esa estadística del 0.2 por ciento. Creo que no hay límites que no podamos superar”, dijo.

Leticia Bonifaz coincide: “Sergio va a lograr lo que se proponga porque tiene todo: claridad, empaque y la convicción de que no hay límites”. Incluso ella apuesta a que ya titulado, va a ir por una maestría. 

El largo lo define como algo “complicado”, pero eso sí, tiene algo claro: “Me gustaría poder ejercer la profesión de manera libre, es decir, pudiendo seguir diciendo cosas que puedan incomodar a la gente, poder seguir tocando temas que me gustan, (…) me gustaría porque no seguir tocando temas, temas de discapacidad desde una perspectiva de sensibilización”.

Sergio acompañado de tres personas, de tras de ellos un túnel inflable con el diseño de la cara de Darth Maul, personaje de Star Wars.

Sergio fuera de lo jurídico

Fuera del mundo del derecho, Sergio se define como una persona “casera”. Ver entre tres y cuatro películas en un fin de semana, pasar tiempo con su familia y seres queridos son algunas de las cosas que más disfruta. También es alguien que sabe usar el humor, pues hay una frase que Leticia no olvida: “Les decía a sus compañeros ‘yo les echo una mano… bueno, un hombro’”. 

También Bonifaz y él han hecho una gran amistad a lo largo de los años: “Encontré en ella no sólo una mentora, sino alguien que me ha acompañado en momentos clave. Nuestra relación se volvió una amistad que me ha marcado profundamente”. Por su lado la doctora dijo: 

“Conocí a su familia, a su pareja. Nos unió algo más allá del trabajo. Hoy me siento afortunada de contar con su amistad”.

Sergio Castillo y en el fondo un río que pasa debajo de un puente en una ciudad.

Un posible plan a futuro se origina de su nuevo pasatiempo, viajar: “Planeaba hacer como un recuento de accesibilidad en ciertos espacios de otras ciudades, de otros países, andar por ahí y saber cómo… ah bueno, en tal país hay ciertas medidas de accesibilidad, hay ciertos ajustes, narrar un poco la historia de personas con discapacidad desde otras perspectivas y latitudes. Eso me llama la atención.”

La historia de Sergio Castillo no es sólo la de un joven que enfrentó obstáculos, sino la de alguien que cuestiona las estructuras que los generan: el capacitismo, la falta de accesibilidad, la indiferencia hacia el medio ambiente y la falta de garantía de derechos humanos. 

Su paso de estudiante a abogado titulado, de novato a analista en la Corte, de salir de la estadística a voz crítica, demuestra que cuando existen apoyos y voluntad, la discapacidad no limita los sueños, sino que los potencia.