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Foro CEEY: exigen transformar el sistema de cuidados y frenar la crisis de cuidadoras
Durante el foro del CEEY, especialistas advirtieron que el sistema de cuidados en México exige una transformación estructural. El 94% de las cuidadoras no recibe remuneración y el 76% abandona el mercado laboral. El encuentro analizó los costos invisibles y los avances locales en CDMX, Tlaxcala y Oaxaca.
Fecha de publicación: 30/Octubre/2026 | Autor: Dylan Manelick
Durante el foro “Cuidados, discapacidad y movilidad social: de las necesidades de las familias a la acción pública”, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), especialistas, activistas y funcionarios públicos coincidieron en que el sistema de cuidados en México requiere una transformación estructural. El encuentro puso sobre la mesa que la carga del cuidado recae casi de manera exclusiva en los hogares y, predominantemente, en las mujeres, afectando su salud, su bienestar y su movilidad social.
Desafíos críticos y costos invisibles
Durante la presentación del documento Percepción de necesidades de cuidados para la población infantil y jóvenes, elaborado por Margarita Garfias y Mónica Orozco, se revelaron datos alarmantes:
- El 78.2% de las personas con discapacidad psicosocial, intelectual y múltiple requieren cuidados permanentes o continuos.
- El 94% de las cuidadoras principales (en su gran mayoría madres) no reciben ningún tipo de remuneración o ingreso por su labor.
- Cerca del 50% de las familias encuestadas destinan en promedio 5,000 pesos mensuales a gastos extraordinarios (pañales, dietas especializadas, transporte y apoyos para el aprendizaje), mientras que un 25% gasta entre 5,000 y 10,000 pesos al mes.
- Las repercusiones en la salud de las cuidadoras son graves: el 69% deja de dormir, el 74% descuida su propia atención médica y el 76% se ve obligada a abandonar el mercado laboral.
Asimismo, se enfatizó la necesidad urgente de institucionalizar figuras de apoyo como la asistencia personal (indispensable para la inclusión educativa y social mediante figuras de acompañamiento o “maestros sombra”) y ampliar el acceso a cuidados paliativos más allá de las enfermedades terminales de corto plazo.
Avances y compromisos desde los gobiernos locales
El panel contó con la participación de representantes estatales que compartieron las acciones que se están implementando en sus respectivas entidades:
- Tlaxcala: María Estela Álvarez Corona, secretaria de Bienestar del Estado, destacó la implementación del programa Cuidar con Bienestar, el cual no solo otorga un apoyo económico directo de 30,000 pesos distribuidos en seis meses a 190 cuidadores primarios, sino que incluye un riguroso acompañamiento psicológico, talleres de autocuidado, capacitación en autoempleo y vinculación institucional.
- Oaxaca: Rogelia González, secretaria de las Mujeres, subrayó el reto monumental que representa la dispersión geográfica y la diversidad multiétnica del estado, donde el 8.8% de la población vive con discapacidad. Informó sobre la instalación formal de la Comisión para la implementación y seguimiento del Sistema Estatal de Cuidados y el desarrollo de diagnósticos enfocados en los pueblos indígenas y afromexicanos.
- Ciudad de México: En representación de la Secretaría de Bienestar capitalina, Ángel Barreto destacó la reciente aprobación de la Ley del Sistema de Cuidados en julio, la cual concibe al cuidado como un pilar fundamental del estado de bienestar. Señaló la expansión de la infraestructura social a través de las Utopías y los centros de las “3 R” (Reconocimiento, Reducción y Redistribución), así como el programa Ciudad que cuida a quien cuida.
Hacia una corresponsabilidad social y económica
Los ponentes enfatizaron que las transferencias monetarias gubernamentales, si bien necesarias, son insuficientes si no se articulan con una red robusta de servicios públicos, infraestructura comunitaria y la participación activa del sector privado.
El evento cerró con un llamado a superar la visión tradicional que reduce el cuidado a una tarea exclusivamente familiar y de género, apostando por un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, las familias, la comunidad y el mercado, indispensable para garantizar los derechos humanos, la igualdad de género y la movilidad social en el país.





