23 de Febrero de 2026

Opinión

Del amor y otras discapacidades

Fecha de publicación: 20/Febrero/2026 | Autor: Celso Soto

Ilustración de Celso Soto junto a una lámina de brillos plateados con cuentas blancas formando un mensaje en braille y cuentas fucsia formando un corazón

Cuando pienso en el destino, lo pienso desde el punto de vista de lo que ya pasó y no de lo que está por venir. Hace 14 años no pensé que estuviera destinado a compartir una vida con Lupita, pero el día que escribo estas letras llevamos juntos a Emma a la escuela, desayunamos juntos, reímos y nos preocupamos juntos y nuestro destino ha sido estar juntos.

Nuestra relación no fue del todo tradicional, no le pedí que fuera mi novia, no le pedí que viviera conmigo y no recordamos que fecha fue cuando nos dimos el primer beso. La conocí cuando ingresó como maestra de rehabilitación a la misma institución donde yo era maestro de computación para personas con discapacidad visual. 

Ella es maestra de educación especial, en su trabajo anterior había trabajado con niños que vivían con discapacidad múltiple, ese trabajo le resultaba muy satisfactorio, pero fue muy duro emocionalmente al grado de no desear ser mamá. Por mi parte había pasado por algunas relaciones complicadas y me sentía emocionalmente incapacitado para iniciar una nueva.

Con el tiempo Lupita se incorporó a mi grupo de amigos y poco a poco empezamos a salir solos, unas veces me pedía que la acompañara a hacer compras y otras veces yo le pedía que me acompañara a resolver algún asunto.

Más o menos al año de conocernos y al regreso de una salida, me nació darle un beso al que se hizo de lado, me animé una segunda vez y escuché cuando dijo “bueno, que más da”, y ahí empezó todo. Pero todavía no me sentía bien para iniciar una relación y recuerdo que fui honesto al respecto, pero a partir de entonces nuestras siguientes salidas ya tenían tintes de cita romántica.

Al principio no visualizaba esa “relación” a largo plazo, Lupita y yo somos muy diferentes, ella es de carácter tranquilo, es lectora, le gustan las flores, tomar café, hacer las cosas poco a poco y dormir temprano. Yo soy amiguero, desvelado, enojón, me gusta hacer las cosas rápido. Pensarán que nos complementamos, yo pienso que no, creo que nos queremos más allá de nuestras diferencias.

Al trabajar juntos nuestra relación se daba entre semana, hasta que cambié de trabajo. Lupita pensó que ahí terminaría la relación, pero no, de manera orgánica yo la visitaba los fines de semana, desde el lejano Mordor en Ecatepec, hasta el corazón de Rivendel en Azcapotzalco.

Nos presentamos con nuestros respectivos papás como mi novia y mi novio, aunque nunca festejamos aniversario de novios. Llegado el momento me fui a vivir solo,  entonces además de salir al cine, al museo o al cine, también íbamos a la lavandería y a hacer mi despensa.

Lupita no es muy romántica, pero es muy linda y paciente conmigo, para corresponderle, y aprovechando que sabe braille, le escribí alguna carta en ese sistema, le dedicaba canciones, le hice un arreglo de flores de papel y también le hice un letrero no muy tradicional. 

Compré bolitas de unicel , una lámina decorada, pintura y silicón. En el trabajo una compañera me ayudó a partir las bolitas por la mitad y por la noche me puse a pintar y pegar bolitas en la lámina. Claro que me manché todo y eché a perder un pantalón, pero terminé el letrero con todo y un corazón en braille.

Siempre nos apoyamos cuando tuvimos problemas personales, nunca hubo peleas graves, nunca tronamos o nos dejamos de hablar. Un día de la nada le pregunté cuántos hijos íbamos a tener, ella respondió “uno”, lo cual me sorprendió, pero de inmediato contesté “tres” y ella cerró el acuerdo con “dos”.

Le dije que primero teníamos que buscar donde vivir y después de 6 años de relación y habernos conciliado cada quién con nuestros demonios, caí en sus garras. Seguimos siendo diferentes, chocamos, peleamos, nos reconciliamos, nos apoyamos, nos acompañamos, nos cuidamos, nos amamos y junto con Emma formamos lo más valioso en la vida, una familia.