02 de Febrero de 2026

Actualidad,Exclusivas,Historias

Ana Peláez: primera mujer ciega en presidir el CEDAW de las Naciones Unidas

Fecha de publicación: 28/Octubre/2025 | Autor: Rafael Rodríguez Salcedo

Ana Peláez en una sesión de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social

Ana Peláez Narváez, mujer española con ceguera, ha dedicado su vida a ser defensora de los derechos humanos, a visibilizar las voces de las mujeres, las infancias y las personas con discapacidad. Fue la primera presidenta con discapacidad del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas hasta febrero de 2025, y hoy continúa impulsando cambios globales desde el activismo y la incidencia internacional. 

En entrevista exclusiva con Yo También, compartió parte de su recorrido, los retos que ha enfrentado y su mensaje para las nuevas generaciones.

Ana nos recibió por la tarde, horario de España, con una voz suave y gentil, pero cargada de conocimiento y amor por lo que hace vía zoom. Frente a una batería de preguntas que aún desconocía, quiso anticiparse. Apenas escuchó la primera —sobre cómo comenzó a interesarse en la defensa de los derechos humanos— decidió regalarnos un relato de más de 40 minutos. Con frescura, llena de anécdotas y datos precisos, buscó responder lo que vendría, incluso sin saberlo. Y casi lo logró: solo hubo que precisar algunos detalles más. Esa primera intervención bastó para mostrar su preparación, su memoria y su enorme compromiso. Esta entrevista es un concentrado de todo lo que Ana quiso compartirnos.

Los primeros pasos: “Siento que al hacerlo me defiendo a mí misma”

Desde muy joven, Ana supo que su camino estaría ligado a la defensa de los derechos. “Es un sentimiento que va creciendo dentro de ti, (…) siento que al hacerlo me defiendo a mí misma”, recordó.

Su activismo comenzó en la universidad, donde como estudiante empezó a participar y a representar a sus compañeros y compañeras. En 1993 fue elegida vicepresidenta del Consejo Territorial de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) en Andalucía, cargo que marcó el inicio de su trayectoria profesional.

“Desde esa posición tuve la ocasión de conocer a mucha gente, inicialmente con discapacidad visual. Ese fue el punto de partida que me llevó a entender las distintas realidades que enfrentamos por edad, género o discapacidad”, comentó.

Gracias a su formación en la Universidad de Salamanca obtuvo las herramientas para comprender cómo estas variables se entrelazan y generan desigualdades desde la interseccionalidad.

En 2001, apenas un año después de comenzar a colaborar a nivel internacional, participó en la conmemoración del décimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, representando a la Unión Mundial de Ciegos.

“Cuando llegué a Naciones Unidas y vi que en ningún apartado se hablaba de los niños con discapacidad, entendí que tenía que ir más allá. Me di cuenta de que la discapacidad no estaba presente en las políticas públicas de derechos humanos”, relató.

A partir de esa experiencia, comenzó a trabajar en red para incluir el tema de la discapacidad en la agenda internacional. En 2002, se involucró en los trabajos preparatorios de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).

Junto con otras colegas se dedicó “en cuerpo y alma” a sacar adelante el artículo 6, sobre mujeres y niñas con discapacidad. Actividad y proceso que describió de la siguiente manera “No se trata de que tu tengas el protagonismo, sino que tus temas salgan adelante, encontrar sinergias”.

También le solicitaron al Comité adhoc para la elaboración de normas complementarias la incorporación de perspectiva de género en estos artículos:

  •         Artículo 8,  sobre Toma de conciencia y luchas contra estereotipos discriminatorios
  •         Artículo 16, sobre Protección contra la explotación, la violencia y el abuso
  •         Artículo 23, sobre Respeto al hogar y la familia
  •         Artículo 25, sobre Derecho a la salud
  •         Artículo 28, sobre Nivel de vida adecuado y Protección Civil.

Con el paso del tiempo adquirió más experiencia y formó parte también del CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) y del Foro Europeo de la Discapacidad. También tuvo experiencias como relatora en países como México y Argentina como parte de la CDPD.

Camino al CEDAW: “Nosotras también somos mujeres”

En 2007, Ana fue elegida vicepresidenta del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), donde impulsó observaciones generales y directrices fundamentales. Tras ocho años de trabajo, el Gobierno de España le propuso una nueva meta: representar al país en el Comité CEDAW.

“La idea me entusiasmó, aunque no la había pensado. Hicimos una campaña llamada Disability for CEDAW, (…) pero muchas delegaciones me decían: ‘¿Para qué quiere entrar si ustedes los disabled ya tienen su comité?’”, recordó.

Aquella experiencia le dejó una lección valiosa: “Me di cuenta de que el mensaje debía ser otro: Nosotras también somos mujeres (‘We are women, too’). Ese era el mensaje que tenía que dar”, afirmó.

Su candidatura al CEDAW tuvo incluso un origen peculiar. Cristina Freile, directora de la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, la animó con una peculiar referencia a la serie Juego de Tronos (Game of Thrones nombre en su idioma original).

“Cristina me dijo: ‘Creemos que ahora, siguiendo lo mismo que había pasado en ese Juego de Tronos, tú tienes que ir al CEDAW’”, contó entre risas.

Con esa inspiración, en 2018 volvió a postularse con un mensaje más claro: “Como mujeres queremos ser reconocidas y queremos tener reconocidos los mismos derechos que las demás mujeres”, señaló.

Esta vez fue la segunda más votada, y en 2019 se incorporó al Comité. “Llegué a un CEDAW magnífico, con expertas excepcionales: catedráticas, juezas. Fue un aprendizaje enorme”, comentó.

CEDAW, romper barreras desde dentro

Al integrarse al CEDAW, Ana se encontró con un desafío inesperado: la falta de accesibilidad en las sesiones.

“La primera barrera fue que no había nada preparado para hacer sesiones inclusivas”, relató.

“Las decisiones se proyectaban en una pantalla, en inglés, apenas treinta segundos. Dije: ‘Así no puedo participar’. Cuando propuse que mi asistente leyera el texto en voz alta, todos se beneficiaron. Fue entonces cuando entendimos que las medidas de accesibilidad son medidas de inclusividad”, explicó.

Su insistencia transformó la dinámica del comité y mejoró la participación de todas las integrantes. “Fue difícil y frustrante al principio, pero logramos abrir camino”, comentó.

En 2022, gracias a la rotación geográfica, asumió la vicepresidencia del CEDAW. “Ese primer año fue de supervivencia y adaptabilidad para accesibilizar los mecanismos y participar de manera más óptima”, recordó.

Unos años después, en 2024, llegó una sorpresa que marcaría su carrera: sus colegas la eligieron presidenta del Comité. 

“Nunca lo había perseguido… cuando mi colega Nicola Melín planteó mi candidatura de verdad me deja boquiabierta (…) Pero pensé: ‘si digo que no, ¿qué mensaje estoy dando a mis colegas del comité y a mis hermanas con discapacidad y a la comunidad internacional que está afuera viendo? Porque tengo una discapacidad, ¿no lo puedo hacer?’”, reflexionó y después aceptó el puesto.

Un legado de avances y conciencia

Durante su presidencia —que concluyó en febrero de 2025—, Ana impulsó transformaciones significativas. “Me quedo con la posibilidad de acompañar a los Estados en sus exámenes sobre la implementación del CEDAW y ayudarles a tomar conciencia de la diversidad de todas las mujeres”, mencionó.

También valoró las alianzas que creó en el camino. “Tengo una colega, amiga, hermana maravillosa: Leticia Bonifaz, de México. Ha sido una persona magnífica en quien me he apoyado mucho”, dijo.

Entre los momentos más importantes de su gestión destacó haber participado en la inauguración de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), comparecer ante el Consejo de Seguridad de la ONU en el marco de la Resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad, y la aprobación de la Recomendación General número 40 sobre participación igualitaria e inclusiva de las mujeres en la toma de decisiones.

Retos globales y lo que viene

Ana reconoció que aún hay mucho por hacer. “Estamos viendo retrocesos en los derechos sexuales y reproductivos, en los derechos de las personas migrantes y refugiadas. En muchos países se están desmantelando avances por el auge de extremismos políticos”, advirtió.

Además, señaló que la crisis de liquidez de la ONU ha afectado directamente el trabajo de los comités de derechos humanos. “El retraso en el CEDAW es de más de cincuenta países que deberían haberse revisado ya. Es muy grave”, comentó.

Aun así, mantiene la esperanza. Actualmente tiene el objetivo de sacar adelante la Recomendación General número 42 sobre los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad, con el apoyo de la Generalitat de Cataluña y ONU Mujeres. En 2026 se celebrará una consulta global en Barcelona con organizaciones de mujeres con discapacidad de todo el mundo.

“No te rindas nunca”

Ana también le dejó un mensaje a las nuevas generaciones de infancias que sueñan con poder incidir para mejorar su calidad de vida ay de las demás personas:

“No te rindas nunca. Sigue adelante y lucha por lo que quieres, por lo que crees que te mereces, por lo que necesitas, por lo que deseas. Don’t give up. Persigue tus sueños, porque al hacerlo también los consigues para quienes no han tenido tanta fuerza como tú”, mencionó.