23 de Febrero de 2026

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2025, el año de la supervivencia

Fecha de publicación: 12/Diciembre/2025 | Autor: Katia D'Artigues

Ilustración de Katia D'Artigues, directora general de Yo También

¿De qué manera intentar escribir un texto que refleje lo complejo que fue el 2025? 

Fue un año de supervivencia para muchas personas, para instituciones (algunas, muy importantes, no lo lograron) y también para pequeñas asociaciones civiles que, como ésta, hicimos un trabajo diario constante además de circo, maroma y teatro por no bajar la cortina.

Volteo a enero y creo que nadie estaba preparado para las implicaciones que tendría que, el 20 de enero, Donald Trump llegara al poder en Estados Unidos. Sobre todo su apuesta por cerrar USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (que distribuía 43 mil millones de dólares en el mundo), así como cancelar los programas similares que tenía el Departamento de Estado. Por otro lado, con empresas, su guerra abierta y declarada contra las iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) condicionándolas —o presionándolas— para cancelarlas cuando había habido avances, y cuando trabajar en estos temas es algo que nos conviene a todas las personas. 

Quizá, reflexiono, fue el primer duro golpe de realidad de este año. De un cambio de régimen allá y acá desde que Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar todo apoyo a organizaciones de la sociedad civil el 14 de febrero de 2019, y que ha continuado a excepción de pocos casos. 

No tengo los datos claros, ya lo veremos en el reporte que hace Cemefi cada año, pero muchas organizaciones cerraron este año, se declararon en suspensión de actividades o bien no presentaron todos los documentos necesarios para seguir teniendo su CLUNI, la clave de inscripción como sociedad civil en, ahora, la secretaría de Bienestar.

En Yo También (o ‘Comunicación para la Inclusión’, como nos llamamos formalmente) tuvimos que salir de nuestra zona de confort. Ahora, que ya es diciembre, veo que no lo hicimos mal. Pero de que fue durísimo, lo fue.

Tenemos logros que presumir este año que además de impulsarnos a salir de nuestra zona de confort, nos obligó a contar mejor nuestra propia historia y a pulir nuestra narrativa (gracias, Jaina Pereyra) para subrayar que lo que hacemos beneficia a todas las personas, tengan o no una discapacidad. 

Nos forzó a salir a buscar recursos mediante la organización de un gran evento para celebrar, también, nuestros 15 años: la Gala Sensorial, una cena sin luz que fue una victoria, pero que por algunos momentos pensamos no lograr salir airosas, puesto que jamás habíamos hecho algo así, pero lo logramos. Reunimos a 250 generosas personas que se llevaron una experiencia que les movió y también nos dio recursos para poder respirar un tiempo más. 

Gracias a muchas personas, pero sobre todo a los integrantes de nuestro Consejo, Mayra D’Artigues y David Boone, que donaron su talento, entusiasmo, compromiso y contactos para hacerlo un éxito. 

Apostamos por renovar nuestra imagen. Ahora tenemos un nuevo logo que retoma la bandera del orgullo de la discapacidad, y un nuevo sitio que, si bien sigue apostando por el periodismo con el que nació el portal —y ahora da más espacios a columnistas con discapacidad— también cuenta la historia de la organización y sus logros desde que nos constituimos en 2010. 

El sitio web también visibiliza algunos de nuestros esfuerzos en incidencia, actividad a la que tuvimos que bajarle por falta de manos y espacio mental, aunque logramos al menos un cambio importante con la nueva Ley de Telecomunicaciones. Lanzamos  formalmente nuestra consultoría. Si bien siempre hemos trabajado con empresas, ahora lo promovemos de manera abierta. 

Imprimimos por primera vez un bianuario de las cosas que hemos hecho (con una portada bellísima de Eréndira Derbez) que también contribuyó a recibir donativos al poner en tinta y papel —que da más seriedad— lo que hacemos. Avanzamos en temas de transparencia e institucionalización.

El equipo también se capacitó en diversos temas, lo mismo DEI que accesibilidad física y por supuesto que en procuración de fondos. Si bien aún no logramos monetizar en redes sociales, vamos en ese camino.

Hace apenas una semana, justo el 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, nos dio mucho gusto que AT&T México haya ganado un premio latinoamericano: el “Conecta”, en Panamá, por su programa “AT&T Accesible”, que creó en conjunto con Yo También. Gracias al equipo de Mónica Aspe, y de nuestro siempre aliado Daniel Ríos Villa, por apostar con nosotras.

Ante la adversidad, no nos quedamos quietos, quietas. Sobrevivimos 2025. 

Confieso que estoy agotada. Que, en lo personal, tampoco ha sido un año sencillo en temas de salud mental, aunque sí lleno de aprendizajes y nuevas rutas para mejorar en el autoconocimiento y gestión de mi discapacidad psicosocial.

Para sobrevivir al 2026 tenemos que revisar y determinar estrategias y prioridades, afinar apuestas. Tenemos que definir lo que nos permitirá seguir tanto sirviendo a nuestra comunidad, como garantizar nuestra subsistencia sin dejar de hacer el trabajo en el que creemos. Por eso este viernes 12 (bien guadalupanamente) tendremos la última publicación del año, y la semana del 15 al 19 de diciembre la usaremos para crear esta ruta necesaria.

Así que, 2025, te agradezco, te honro, te reconozco. Gracias por los muchos aprendizajes. A quien sea que lea esto, ¡nos vemos en el 2026, gracias por seguirnos y muy Felices Fiestas!