Esta semana se estrena la película ¿Conoces a Tomás? La cinta cuenta con Garantía Cinépolis y nos permite ver la discapacidad desde el nuevo modelo de derechos humanos, por eso les recomendamos verla.

Por Agustín de Pavia

¿Conoces a Tomás? es una película de drama y comedia mexicana que cuenta la historia de un joven llamado Leo y la promesa que le hace a su novia (Fer) de cuidar a su hermano (Tomás), quien tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA). A lo largo del filme podemos ver la aventura que viven los dos después de esta promesa.

La película tiene grandes peculiaridades que la distinguen de las demás, por lo que es necesario mencionarlas. 

Lo primero que debemos destacar es que la película dura alrededor de 90 minutos y tiene escenas de entre 30 y 60 segundos, que en realidad tardaron una, dos o más horas en grabar. En retrospectiva, en dos horas resuelven el mundo y realizan muchas actividades, incluyendo los logros de la inclusión de las personas con discapacidad, que tardaron horas o meses en grabarse.

En el caso de Tomás hay que reconocer que logra todo lo que se propone, gracias a las prácticas de inclusión que su familia y amigos conocen, y que implementan en distintos contextos. En la película se ve fácil, pero en realidad esto se logra por los años de dedicación y el esfuerzo que ponen para encontrar estas prácticas y reforzarlas para que sean efectivas.

Otro aspecto que debemos destacar, y que es muy interesante, es que la película pone en práctica la inclusión y no solo habla del tema: 11 jóvenes que tienen TEA participaron como extras. Y en el caso del actor principal, aunque no tiene autismo, fue capaz de captar las conductas y percepciones de las personas con discapacidad.

¿Cómo se logró esto? Los actores convivieron con los jóvenes que tienen TEA, quienes expresaban lo que querían con sus propias palabras: cómo quieren vivir, cómo quieren ser tratados, cómo quieren ser vistos. Esto definitivamente implicó un cambio en la sensibilización del equipo.

Algo que me llamó la atención es que la película no se centra en Tomás, sino en las vivencias de los otros tres personajes, es decir, se busca un equilibrio para retratar la vida compleja y real de una familia que vive la inclusión en todas sus palabras y la discapacidad con todas sus letras.

Esto nos permite entender por qué cuando los personajes enfrentan la decisión de tomar nuevas oportunidades en su vida, siempre deciden sin sobreponer sus intereses personales sobre los de Tomás.

Este es un cambio radical de la visión proteccionista que tienen los padres de niños con discapacidad y que también tenemos las personas con discapacidad en algún punto de nuestras vidas: el de dar prioridad a la rehabilitación por encima de otras actividades.

Y pongo como ejemplo mi propia vivencia: cuando estudiaba la carrera en Derecho, detuve mis estudios para tomar una terapia de rehabilitación que duraba un año. Este tipo de decisiones son características de la visión clásica de la discapacidad, donde lo más importante es la rehabilitación.

La película nos deja claro que cuidar a una persona con discapacidad no es lo más importante en la vida, más bien debemos incluirlo en nuestras vidas, pero no a expensas de las actividades de los demás. En el filme vemos esta premisa desde la visión de los hermanos y contemporáneos, quienes ven la discapacidad con respeto, responsabilidad, reconocimiento e igualdad para gozar todos los aspectos de la vida.

Al principio vemos que muchos de los personajes no tienen contacto con Tomás, pero conforme avanza la historia van desarrollando una relación con él, aprenden a interactuar y logran la inclusión. 

Todo lo que vive Tomás y la interacción que tiene con los demás personajes es algo que no está escrito en la ley, porque normalmente la descripción clásica de una persona con autismo o con discapacidad intelectual es de una persona que no es responsable de su vida.

Hoy en día, en México no hay una solución jurídica para describir lo que vemos en la película porque no hay una que describa el sistema de apoyos que se desarrollan en el filme para que Tomás pueda hacer todas las actividades que realiza y que la ley no contempla.

La película muestra de manera sencilla y rápida que cuando conoces las necesidades y barreras de una persona con discapacidad, se pueden desarrollar sistemas de apoyos para lograr la inclusión. Aunque en la película se ven esas técnicas y se les llama sistemas de apoyo, en México no se reconocen estos sistemas como un servicio, sino como un cuidado para estas personas.

Sin embargo, el filme nos deja claro que estos sistemas de apoyo no son un cuidado, “es lo que requiere la persona para la inclusión, como un servicio”, como algo que ocurre de forma natural. La definición es clara, pero en nuestro país este concepto no se ha desarrollado fuera de la comunidad con alguna discapacidad.

En este sentido, la película también tiene otra finalidad: exponer y visibilizar a quienes tienen discapacidad intelectual, autismo y asperger. El objetivo es quitar los estigmas y no pensar en el qué dirán; buscar que la familia y amigos dejen de repetir la frase “pobrecito, tiene discapacidad”; y aprender que lo único que necesitan es apoyo para realizar las mismas actividades que los demás.

Se requiere de mucho esfuerzo, pero al final sí se puede lograr la inclusión y la dedicación. Todos podemos lograr la inclusión si como sociedad reconocemos que tenemos deficiencias y debemos identificar y eliminar las barreras de comunicación.

Lo que también debemos destacar es que desde el inicio se describen el entorno y las condiciones en las que vive Tomás, además de que se destacan sus habilidades. A lo largo del filme se muestra que dichas habilidades le permiten hacer actividades con plena inclusión, en un ambiente donde no se distingue por su discapacidad y solo es una persona más haciendo una actividad. Tomás realiza las actividades que más le gustan en un ambiente en el que se siente cómodo y donde puede expresarse a su modo, lo que genera valor para todos los que lo conocen. 

A las personas que ya vieron la película les sugiero que la vuelvan a ver, pero ahora desde un punto de vista más analítico. A aquellos que no la han visto les recomiendo fijarse en estos pequeños detalles que hacen una gran diferencia a favor de la inclusión, porque esos detalles son las enseñanzas que nos deja la película.

La cinta estará en las salas de cine a partir del 26 de julio. Puedes adquirir tus boletos aquí.