Foto: Ana Estrada

Por Ana Estrada

En la primera pasarela incluyente del país, las personas con discapacidad nos lanzan un mensaje fuerte: aquí estamos, mírenos que nos vemos muy bien.

El mensaje fue claro, fuerte y directo: aquí estamos, así de bien nos vemos y podemos hacer lo que nos propongamos. Con o sin piernas, guiándonos con bastón blanco, en silla de ruedas o cualquier otra condición. “Dejen de tener miedo, véanos”, dice Aquetzalli Lemus al terminar la All Inclusive Runway, la primera pasarela de moda en la que desfila.

Aquetzalli, abogada de 29 años, tiene una discapacidad motriz luego de que a los 18 años le amputaron su pierna izquierda. Ayer se convirtió en una modelo de dos de las diseñadoras de moda más importantes en México y Guatemala: Lydia Lavín e Isabella Springmühl.

“Esto es lo que queríamos hacer, esta es la inclusión y seguro muchas personas lo van a ver, muchas marcas lo van a ver. Esta es la manera en la que nos pueden incluir, así que dejen de tener miedo, la gente no los va a tachar de nada por contratarnos, porque somos personas conscientes de lo que estamos haciendo, nos encanta esto”, dice.

La All Inclusive Runway fue organizada por las fundaciones Cambiando Modelos y Kadima, que se unieron en esta pasarela realizada en la Fuente de Xochipilli, en el Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México.

La imagen fue impactante: Aquetzalli, con un vestido rojo brillante, zapatos bajos y mostrando su prótesis con una sonrisa enorme, inició la pasarela de los 15 diseños de Lydia Lavín. Ella lo dice: “quiero que me vean, quiero que vean mi prótesis” y lo hace, y sonríe y desfila frente a los ojos de todos.

Le siguen sus compañeros, modelos en silla de ruedas, tres modelos con síndrome de Down, una chica en silla de ruedas y, de pronto, una modelo en especial deja al público sin habla: cabello perfecto, vestido negro con un cinturón bordado, guiándose con su bastón blanco, a la mitad de su recorrido, todos comienzan a aplaudir, sorprendidos y sonrientes y ella devuelve la sonrisa y camina con más seguridad.

Después siguen la colección “Guatemística” de Isabella Springmühl, en la que Diana, modelo de 21 años con síndrome de Down, desfila. “Muy feliz, me gustó la ropa, los vestidos, la ropa de mi amiga Isabella, voy con ella y siempre me dice ¡qué guapa! ¡Qué bonita!”.

Diana, además, trabaja como masajista de bebés con síndrome de Down. “Mi mensaje es: todo se puede hacer cuando se hace con amor”, dice.

Moda para todos

El esfuerzo incluyó a modelos con y sin discapacidad que desfilaron con colecciones de Isabella Springmühl, diseñadora guatemalteca reconocida por ser la primera mujer con síndrome de Down en llevar su trabajo a pasarelas internacionales, y Lydia Lavín, diseñadora mexicana que desde 2005 trabaja con mujeres artesanas indígenas de distintos lugares de México.

“(Siento) Mucha felicidad, me da tanto gusto aprender de ellos, principalmente los niños, con esta frescura que nadie los detiene, y los jóvenes que están buscando su lugar en la sociedad, es importante para mi como diseñadora, que quiero ser una marca incluyente, participar y hacer visible todo este trabajo”, dice Lydia Lavín quien ya ha trabajado con modelos con discapacidad y repetirá:  “En Fashion Week vamos a tener una modelo que ya salió en esta pasarela y está feliz y nosotros también”.

Así comienzan los grandes cambios: viendo con atención a quienes nos rodean, escuchando y aceptando nuestras diferencias y permitiendo que todos exploten sus capacidades.

Fila de modelos con y sin discapacidad enfrente de la fuente Xochipilli.
Modelo femenina con falda larga negra y blusa estraple rosa.
Modelo femenina con prótesis en pierna izquierda. Usa vestido rojo y botas negras.

Modelo masculino con prótesis en pierna izquierda, de fondo la Fuente de Xochipilli, en el Bosque de Chapultepec.
Modelos femenina con sueter de lana en blanco y negro, usa también falda larga blanca y tacones altos negros. Modelo masculino que viste poncho café con blanco empuja a mujer en silla de ruedas.
Asistentes y modelos del All Inclusive Runway