Por Katia D’Artigues

El primero del largo paso legislativo ya está dado y es histórico: este miércoles la comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de diputados votó por unanimidad una reforma constitucional que, en resumen, dice que todas las personas tenemos derecho a cuidar y ser cuidados y que se creará un Sistema Nacional de Cuidados. Otro detalle más: dice que este sistema debe ser creado con base en el “diseño universal”… y este concepto de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad es la primera vez que aparecería en nuestra Constitución como tal.

Aunque falta que se vote en el Pleno de la Cámara, luego en la de Senadores y después en congresos estatales, falta un montón para que el reconocimiento de derecho pueda hacerse realidad en el día a día. Ustedes saben que, no porque algo esté escrito en nuestra Constitución, lamentablemente, existe.

Los y las legisladoras de Morena quedaron de “dividirse” la tarea. La Cámara de diputados haría el cambio a la Constitución y luego en el Senado se encargarán de redactar la ley que ya pondría en blanco y negro los ‘cómos’ para hacer realidad este derecho. Hacer centros de día para personas con discapacidad y mayores que financien el gobierno federal, los estados y municipios, es solo uno de muchos ejemplos.

Pero estamos en pandemia. Y frente a una crisis mundial que nos golpea y nos puede golpear más. Apenas hace unos días se votó, también en la Cámara de diputados, la desaparición de todos los fideicomisos. Y esta semana se aprobó uno de Salud destinado a enfermedades catastróficas que se dedicará, supuestamente, a atender la emergencia sanitaria e invertir en vacunas.

Se suma que, desde antes de la pandemia, hemos visto recortes en absolutamente todos los servicios del Estado dedicados al cuidado, como las estancias infantiles. Y el presidente ha dicho, para justificar la entrega directa de recursos sin intermediarios, que la familia es la principal entidad de “seguridad social” del país. Una familia que como sabemos las madres de personas con discapacidad necesitamos muchos apoyos y estamos agotadas.

En este sexenio y con un presidente tan fuerte, casi sin contrapesos que piensa así, ¿qué futuro tiene, ya en la realidad, una reforma constitucional que reconoce el derecho al cuidado? He ahí el dilema.

Ayer traté de sondear las aguas con un par de senadoras que sé están involucradas en la redacción de la Ley para preguntarles cómo iban. Como no pedí permiso para citarlas, sólo diré que el panorama no es muy alentador por dos razones.

La primera razón es que un verdadero Sistema Nacional de Cuidados, para hacerse realidad, necesita dinero; requeriría también de una reforma fiscal para sacar dinero de algún lado. Y en un país en medio de recortes, con un presidente que cree que los hijos (por lo tanto los hombres) son más ‘desapegados’ del cuidado de los padres contrario a las hijas; un presidente que no reconoce la lucha feminista por el derecho a la no violencia y que también se cristaliza con una reforma así… pues quién sabe.

La otra razón es la misma pandemia. La muerte del senador morenista Joel Molina, por COVID, tras una sesión en la que estuvieron los senadores encerrados durante 12 horas en un lugar sin ventanas abiertas (la sede alterna en Xicoténcatl) también ha sido un escándalo y prendido alarmas. 

Gracias a ello, esta semana todos los senadores y parte del staff se hicieron pruebas. De las 805 que fueron, 22 salieron positivas a coronavirus. Hay tres senadoras y un senador. Entre ellas Claudia Anaya, del PRI, quien además es una persona con discapacidad; Josefina Vázquez Mota, del PAN y Verónica Delgadillo, de Movimiento Ciudadano.

Lo cierto es que está en la cancha de la Comisión de Igualdad, presidida por Malú Micher, feminista de toda la vida y el Inmujeres, que encabeza Nadine Gasman.


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