Por Emiliano González Islas



Yadira Carreón

Terapeuta en el Centro Autismo Teletón

“Se invirtieron los papeles entre familia y terapeutas”

Fotografía de Yadira Carreón trabajando en su computadora

Lo que más extraño…

“Ver y abrazar a mis alumnos, continuar reforzando el vínculo que ya habíamos establecido con el trabajo del día a día, la convivencia, nuestra dinámica de trabajo y el gran equipo que hemos conformado. También extraño ver los avances que tienen a diario, comunicárselo a las familias y ser testigo de la emoción en sus rostros al saberlo”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“La manera en que trabajo con los niños, niñas y sus familias; antes trabajaba directamente con ellos aplicando estrategias para cumplir objetivos, la comunicación era persona a persona y podía explicarles o mostrarles cómo trabajar con sus hijos e hijas. Ahora se invirtieron los papeles, todo es vía internet, por teléfono o Whatsapp”. 

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Mi solución

“Guiamos a las familias desde la distancia y son ellas quienes realizan las estrategias, reportan los avances que sus hijos o hijas, tienen y expresan en dónde necesitan apoyo; seguramente ven mi rostro de emoción ante su trabajo en casa”.


Rocío Cruz

Terapeuta en el Centro Autismo Teletón

“Las familias deben asumir la responsabilidad de continuar con el desarrollo de sus hijos e hijas”

Fotografía de Rocío Cruz trabajando en su computadora

Lo que más extraño…

“Comenzar el día viendo cómo las instalaciones del Centro cobran vida con risas y voces de niños y niñas que se desplazan a lo largo de los pasillos cargando sus mochilas. Es un momento y una imagen que me falta durante este periodo de confinamiento. 

En la práctica diaria estamos rodeados de estrategias y materiales que se preparan con anticipación para el desarrollo de habilidades de niños y niñas, que nos facilitan una parte del trabajo diario, sin embargo, aunque continuamos desarrollando estrategias para darle seguimiento al proceso a distancia, extraño mucho ver la funcionalidad que le dan a los materiales, el esfuerzo inmenso que ponen y la tolerancia que tienen para adaptarse y permitir que cada terapeuta pueda realizar sus actividades programadas. También es difícil no poder extrañar las cosas que generan inmensa satisfacción y que nos recuerdan el motivo por el que somos especialistas en el área de trabajo de personas con autismo, y son todas aquellas sonrisas que los niños o niñas nos regalan cuando las actividades les gustan, las demostraciones de cariño y todas las respuestas que nos demuestran sus avances”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Desarrollar estrategias de trabajo para niños y niñas con TEA. Esto implica pensar en las características del contexto familiar, la accesibilidad a los materiales u objetos en casa, así como las características emocionales de las personas que van a aplicar las estrategias, ocasionadas por los cambios que ha traído consigo la pandemia, y los roles propios dentro de la familia. A su vez, esto plantea dificultades para plasmar estrategias funcionales que garanticen resultados óptimos y para que la familia asuma la responsabilidad de continuar con el desarrollo de habilidades de sus hijas o hijos, sin volverse terapeutas, mientras continúan con su paternidad o maternidad.

También debemos encontrar los medios de comunicación accesibles a las familias, para tener constante comunicación y mantener una ruta de continuidad terapéutica”.

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Mi solución:

“Trabajo en equipo entre integrantes del equipo CAT, la familia y nuestro niño o niña con autismo”.



Jadira Xochiale

Terapeuta en el Centro Autismo Teletón

“Las videollamadas son algo innovador para nuestros niños y niñas, nos ayudan a mantener su atención”

Fotografía de Jadira Xochiale trabajando en su computadora

Lo que más extraño…

“Ver a los niños y niñas; escuchar las inquietudes, particularidades del día y comentarios de las familias, que nos ayudan a mejorar la atención y generar nuevas estrategias. 

Mi trabajo presencial es una experiencia única, se basa en potencializar las habilidades de los niños y niñas con autismo para mejorar su calidad de vida y su inclusión social. Día a día nos enfrentamos a retos nuevos que se convierten en avances cuando se superan; esto me llena de alegría y satisfacción personal y profesional.

Durante la terapia, extraño observar sus pequeños logros, como saludarnos, decir alguna palabra que antes no habían expresado; mantenerse sentados o sentadas durante toda una actividad; jugar con sus pares, mirarnos por algunos segundos; que externen ya sea de forma verbal o expresiva sus necesidades, y sus sonrisas ante actividades de recreación. Son momentos que, como terapeuta, me motivan y me llenan de felicidad para continuar con mi trabajo”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Con el COVID-19 y el confinamiento, el reto más importante ha sido no poder realizar presencialmente la observación de niños y niñas, el registro continuo para analizar de forma meticulosa su comportamiento y, con ello, generar las estrategias necesarias. Al encontrar posibles formas de trabajo para modificar las conductas no deseadas, comenzar a practicarlas de forma presencial era clave para observar las fortalezas y retos de dicha estrategia, pues se trata de un proceso de implementación y evaluación continua”.

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Mi solución:

“Actualmente realizamos llamadas con las familias, que nos externan sus preocupaciones e inquietudes. Este es el principal apoyo para conocer las conductas y comportamientos de niños y niñas, lo que nos permite brindar estrategias y sugerencias para atender sus necesidades. Además, la realización de videollamadas ha resultado una estrategia importante para hacer actividades en conjunto (papás-niños/niñas-terapeutas), que permiten la interacción entre sí. Esta actividad virtual resulta algo innovador para ellos y ellas, lo que ayuda a mantener su atención en las instrucciones y actividades en general.

Ambas actividades nos brindan información que, en conjunto con lo observado en terapias anteriores, nos permite diseñar actividades en casa que ayudan a la adaptación y estancia de nuestros niños y niñas durante la cuarentena.

Por último, considero que un elemento clave para seguir brindando una atención de calidad ha sido la escucha activa que tiene el centro hacia las familias, pues establece una red de apoyo y confianza para que se acerquen a externar sus necesidades e inquietudes”.


Santa Esmeralda Belmont

Asesora Pedagógica en Teletón

“Creamos nuevas formas de acercarnos”

Fotografía del rostro de Santa Esmeralda Belmont

Lo que más extraño…

“Las sonrisas y las caras de satisfacción de los usuarios y usuarias cuando aprenden”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Adaptar la forma de trabajo. Ahora que todo es a distancia, a través de infografías y vídeos explico a las familias cómo apoyar a sus hijos e hijas con sus tareas, por ejemplo”. 

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Mi solución:

“Crear nuevas formas de acercarnos y de seguir trabajando”.



Areli López Sánchez

Terapeuta física en Teletón

“Sumamos esfuerzos para brindar tele rehabilitación”

Fotografía del Rostro de Areli López

Lo que más extraño…

“Toda la energía que inyectan (los niños y niñas) al ingresar al CRIT, estar con ellos en cada una de las áreas de terapia y ser parte de un día más de logros, risas, sudor y, por qué no, también de lágrimas. Extraño terminar el día llena de satisfacción al atenderlos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“La distancia y la falta de contacto. El reto es poder transmitir seguridad y certeza a los padres de que ellos son capaces, lo hacen bien y no están solos”.

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Mi solución:

“Ha sido todo un trabajo en equipo, ya que se han sumado esfuerzos, ideas y mucha creatividad para poder brindar esta modalidad de tele rehabilitación, permaneciendo cercanos a todo en esta situación que nos está uniendo aun en la distancia”.


Alma Laura Cruz Velázquez

Terapeuta física en Teletón

“Me da una satisfacción enorme ver su avance a través de las sesiones”

Fotografía de la cara de Laura Cruz

Lo que más extraño…

“Su entusiasmo por las actividades a realizar, el esfuerzo que ponen día con día para hacer las cosas, su alegría al entrar a clase grupal y, por supuesto, la enorme satisfacción que da ver su avance a través de las sesiones”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“No poder tener contacto físico para saber si están bien o algo les duele, o si su tratamiento está siendo funcional y se está haciendo de forma correcta”.

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Mi solución:

“A través de seguimiento telefónico podemos resolver dudas y asesorar a la familia, creando programas desde casa funcionales y acordes a sus necesidades”.



Ana Gaby

Terapeuta en el Área Ocupacional de la Fundación Todo por Emi

“Soy principiante en la interacción virtual y mis herramientas habituales han quedado obsoletas”

Fotografía de la cara de Ana Gaby

Lo que más extraño…

“Estando lejos me doy cuenta de todas esas personas que componen mi vida. Extraño esos matices diarios que estimulan mi alma, las sonrisas, ocurrencias, las miradas que todo lo comunican, extraño las canciones que acompañaban alguna dinámica y los gustos peculiares de cada niño, desde un carnotauro hasta Guns and Roses.

Extraño el abrazo y la emoción con los que un niño te recibe y sus estrategias para convencerte de jugar a lo que desea, así como la complicidad terapéutica para terminar jugando. Extraño lo que soy cuando estoy ahí, inmersa en el juego, haciendo voces y gestos, buscando atención y llevando una mano, unos ojitos o un proceso cognitivo a mi objetivo”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Aunque las aplicaciones y medios de comunicación nos permiten trabajar y orientar actividades, aún hay limitantes. La cuarentena tiene sus baches, el tiempo se ve limitado, las actividades incrementan, la banda ancha también tiene sus fallas, el monitor distorsiona las voces y aunque el usuario te escuche, te vea e imite, siempre hace falta la retroalimentación del gesto y la mirada que aún no transmite la videollamada. La distancia no ha impedido el trabajo, pero hace falta el contacto”.

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Mi solución: 

“Ha dependido de cada usuario: videollamadas para algunos y llamadas telefónicas para otros. Me he disfrazado, he diseñado guiñoles, últimamente sorprendo a los más pequeños con algo que llamo performance de animales o personajes. Soy principiante en la interacción virtual y mis herramientas habituales han quedado obsoletas”.


Christian Hernández

Maestro de Música en APAC

“Hay que quitar horas al sueño o a los momentos de reposo”

Fotografía de Christian Hernández

Lo que más extraño…

“La proximidad y la convivencia diaria, además de la atención personal sobre cada uno de ellos. Esto lo explico porque, en las clases en línea, la gran mayoría de las veces me encuentro más preocupado por si se ve, por si me escuchan, por si estoy grabando, por si es eficiente la banda del internet, por observar cuadros con imágenes pausadas, y en ocasiones siento que no presto la suficiente atención a cada uno de ellos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Los tiempos y la organización del trabajo. Ha sido complicado mantener rutinas de trabajo estructuradas y organizadas que sean eficientes. Las diferentes encomiendas diarias se han convertido en urgentes, ya sea para patrones, alumnos, clientes o empleados. El tiempo de preparación para una sesión de clase, para organizar horarios entre maestros y alumnos, para identificar problemas de conectividad entre usuarios, para la creación, compilación y elaboración de materiales de trabajo, la participación en concursos o la entrega de proyectos audiovisuales, composiciones y arreglos se ha reducido, pues hay un sinfín de actividades a realizar antes de simplemente sentarse a trabajar”.

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Mi solución:

“Quitar horas al sueño o a los momentos de reposo. Incluso el tiempo para hablar con familiares o amigos se ha visto mermado. El trabajar hasta las 3 o 4 am y levantarse a las 7 u 8 am es la rutina casi diaria y, aunque no es del todo una solución, me permite cumplir de alguna manera con las obligaciones”.



Liliana Nava 

Terapeuta en el área de Medios Físicos en la Fundación Todo por Emi

“Les doy indicaciones paso a paso por escrito, con videollamadas y videos”

Fotografía del rostro de Liliana Nava

Lo que más extraño…

“La interacción con los niños”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Ver cómo realizan ciertos ejercicios y no poder hacer las correcciones adecuadamente”.

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Mi solución:

“Les doy indicaciones paso a paso por escrito, con videollamadas y videos de cómo realizar los ejercicios si son un poco más complejos”.


Mariela Chaparro Camacho

Psicóloga en la Fundación Todo por Emi

“Me mantengo cerca de mis niños, para que la distancia no sea tan notoria”

Fotografía de Mariela Chaparro

Lo que más extraño…

“Convivir y jugar con ellos, escucharlos contarme sus días con emoción, en persona y no en video. ¡Los extraño mucho! ¡Deseo verlos pronto!
La distancia es una cuestión difícil por el ahilamiento social, hace que cada día extrañes más cosas, que en ocasiones son muy pequeñas, pero con el tiempo añoras hasta la presencia de los niños que están en consulta contigo, por el vínculo que se tiene”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Mantener un contacto cercano con mis niños, para que no sientan la distancia tan notoria y tengan la sensación de estar siempre acompañados”.

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Mi solución:

“Realizar videollamadas, dinámicas y juegos”



Abigail Lira Esparza

Pedagoga en la Fundación Todo por Emi

“Nuestros pequeños nos da las herramientas para buscar las alternativas”

Fotografía del rostro de Abigail Lira

Lo que más extraño…

“Todo, principalmente el contacto como grupo. Es una maravilla llegar al aula y encontrarte con diversas sonrisas y abrazos, escuchar sus experiencias, ayudarnos a resolver dudas, conocer el mundo de la manera en que cada uno lo percibe y compartir juegos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Hay distintas complejidades en las terapias en línea, porque son pequeños y muestran inquietudes, distracciones o les cuesta adaptarse a los nuevos métodos de trabajo”.

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Mi solución:

“Conocer a nuestros pequeños nos da las herramientas para buscar las alternativas o adecuaciones necesarias para mantener su atención y disposición en las actividades a realizar”.


Clasni Michel Femat Chávez

Licenciada en Educación Especial, trabaja en el área de Audición y Lenguaje de la Fundación Todo por Emi

“Hay que observar con más detenimiento el avance de cada órgano”

Fotografía del rostro de Clasni Michel

Lo que más extraño…

“El trato personal y la comunicación social entre ellos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Aplicar masajes y observar con más detenimiento el avance de cada órgano del aparato fonoarticulador”.

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Mi solución:

“Nuestra herramienta principal para los procesos prácticos de terapia son los miembros de la familia, que nos ayudan con su observación y comentarios sobre los avances y las necesidades mediatas de nuestros pacientes”.



Kettys Sarmiento Rabelo

Terapeuta en el Área Física de la Fundación Todo por Emi

“Hay que crear un ambiente terapéutico en casa”

Fotografía del rostro de Kettys Sarmiento

Lo que más extraño…

“Los abrazos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Crear un ambiente terapéutico en casa de mis pacientes”.

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Mi solución:

“Realizar juegos e integrar a la familia”.


Maile Rodríguez Arzate

Terapeuta en el Área Ocupacional de la Fundación Todo por Emi

“El reto es generar una dinámica significativa para los usuarios”

Fotografía del rostro de Maile Rodríguez

Lo que más extraño:

“La interacción personal, los juegos, ver las caritas de los pequeños y las pláticas con los adultos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Transmitir claramente las ideas para reproducir una actividad y el objetivo de ésta. Generar una dinámica de trabajo amena y significativa para los usuarios”.

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Mi solución:

“He utilizado fotos, videos y actividades impresas. También he tenido algunas charlas con los papás para explicar conceptos y objetivos de cada paciente, y he adaptado las actividades con materiales de fácil acceso. 

Otra alternativa es hacer juegos, dibujos, clases de cocina y, sobre todo, actividades involucradas en la vida diaria”.



Samara Geraldin Islas

Docente frente a grupo en APAC

“Añoro sus voces llamándome ‘maestra’”

Fotografía de la cara de Samara Islas

Lo que más extraño…

“Creo que en este momento todo, pero principalmente sus risas, sus ocurrencias, lo escandalosos que son, sus conversaciones, ver cómo están atentos por el otro, cómo se ayudan y cuidan, sus apapachos, sus inquietudes como adolescentes y hasta su mal humor.   Extraño verlos trabajar, esforzarse, razonar, entender, ver sus caras cuando logran hacer o concluir un trabajo. Extraño sus voces llamándome ‘maestra’”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Principalmente los trabajos que se les mandan; en ocasiones es difícil mandar los ajustes que cada uno requiere o explicar a los papás la forma en que deben trabajar con cada uno, según sus habilidades y necesidades”.

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Mi solución:

“Ajusto el trabajo para que los papás no gasten en impresiones o materiales. Que sea un trabajo sintetizado, que puedan hacer rápido con los chicos, ya que los padres refieren tener más hijos y muchas ocupaciones”.


Ana Gabriela López Reyes

Especialista en Neuroterapia y Psicomotricidad en la Fundación Todo por Emi

“Es impactante cómo la cotidianidad te lleva a dar por hecho tantas cosas”

Lo que más extraño…

“Sería muy difícil decirlo, pues es todo: los olores de las clases de cocina, los ensayos para alguna actividad, los pasos de Galia en el pasillo, cuando llega la sonrisa que Fernando siempre tiene en sus labios, los ‘coqueteos’ de Eva con el resto de mis compañeros, las bromas, los despidos y las renuncias de Emi.

Estos días en los que hemos tenido que permanecer en casa me han hecho reflexionar. Es impactante cómo la cotidianidad te lleva a dar por hecho tantas cosas que suceden a diario a tu alrededor y te hace verlas como normales”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Han sido tantas cosas: desde el uso de nuevas aplicaciones y lo que conlleva que se traban, no cargan, no las sé usar bien y no puedo hacer esto o aquello, hasta ver al niño o adulto a través de una pantalla y ser lo suficientemente explícito para que haga lo que deseas. Estas son algunas situaciones que jamás pensé experimentar y se han ido solucionando en estos días”.


Alejandra Almaraz Muciño

Maestra en sala multisensorial de APAC

“Mi organización fue lo primero que tuve que adaptar”

Fotografía del rostro de Alejandra Almaraz

Lo que más extraño…

“La convivencia del día a día, hablar con ellos, sus sonrisas cuando están felices de estar con sus demás compañeros, asombrarme con sus pequeños o grandes logros. Sobre todo, extraño las grandes lecciones de vida que me dan”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Adaptar las clases en línea. Tengo que buscar actividades y adaptarlas para todos los alumnos, pues no tienen las mismas habilidades. Al ser actividades sensoriales, requieren bastantes materiales y debo pensar en que los papás cuenten con ellos en casa. Inclusive a mí me cuesta trabajo, ya que no cuento con todos los materiales y debo salir a comprarlos”. 

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Mi solución:

“Mi organización es una de las primeras partes que tuve que adaptar ya que, por el exceso de trabajo, no sabía ni por dónde comenzar. Pude solucionarlo conforme avanzaban los días, priorizando los objetivos y, en ocasiones, dedicando más tiempo de lo habitual al trabajo para cumplir con lo que se pedía. Aun así, hay días que se me complican y me generan estrés”.

Ana María Guerrero Luna

Auxiliar de grupo de secundaria y preparatoria en APAC

“Decidí pedirle a un vecino que me compartiera su internet para poder hacer mi trabajo”

Fotografía de Ana María Guerrero

Lo que más extraño…

“La presencia e interacción con cada uno de mis alumnos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Trasladarme de mi domicilio a casa de mi hermana para llevar a cabo las tareas y cursos”.

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Mi solución:

“Como el riesgo de contagio por COVID-19 cada vez era más fuerte, decidí pedirle a un vecino que me compartiera su internet para poder quedarme en casa y realizar lo que se pide”.



Andrea Berenice Hernández Idrogo

Maestra titular de Habilidades 1 de secundaria y preparatoria de APAC

“Ellos me dan la motivación que a veces me falta y me hacen ver la vida de forma diferente”

Fotografía del rostro de Andrea Berenice

Lo que más extraño…

“Ver a mis alumnos, platicar con ellos, jugar. Extraño mucho esas ganas que tienen de hacer todo posible, de no rendirse, esa motivación que a veces me falta y ellos me transmiten; sus risas, sus gritos, convivir con ellos, bailar. Sobre todo, extraño que me ayudan a ver la vida de diferente manera y a apreciar las pequeñas cosas que muchas veces consideramos irrelevantes”. 

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“Los tiempos, ya que como maestra te acostumbras a estar todo el tiempo activa, y en esta ocasión he descubierto que hay que estar sentada 7 u 8 horas frente a la computadora, algo que ha afectado mi visión. 

Otra cuestión importante es la forma en la que das tu clase, porque no es lo mismo hacerlo a través de una pantalla que en persona, para llevar la mano del alumno en compañía y enseñarle poco a poco”. 

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Mi solución:

“Esto último ha funcionado bastante bien con el apoyo tan activo de los papás, quienes han estado muy pendientes, lo que ha favorecido el desarrollo de los chicos”.


Claudia López Candia

Maestra auxiliar, APAC

“Gracias por ser parte de mi vida”

Fotografía de Claudia López

Lo que más extraño…

Su sonrisa, sus abrazos y ocurrencias. El trabajo con cada uno de ellos en sus cuadernos, jugar, cada momento que me hacen sonreír, acompañarlos a sus terapias. Son tantas situaciones, pero siempre extraño a esa personita tan especial que hace que mi día se vuelva divertido, cada una tan diferente con su esencia que la caracteriza. Sin dudar, sus abrazos y su mirada tan tierna. Los extraño mucho, mis niños hermosos, gracias por ser parte de mi vida.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“El trabajo en la computadora, ya que mi trabajo es físico. Eso me costó mucho, pero al pasar el tiempo me he ido acoplando a la situación del trabajo diario”.

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Mi solución:

“Soy una persona que se adapta muy fácilmente a cualquier situación. Traté de reorganizarme con horarios, alternar las situaciones que van saliendo día con día y, obviamente, seguir todas las indicaciones relacionadas con el COVID-19”.



Eloina Granados

Responsable de Pedagogía a nivel secundaria y preparatoria, APAC

“Trabajar las habilidades adaptativas de forma virtual ha sido un reto”

Fotografía del rostro de Eloina

Lo que más extraño…

“Recibir a los alumnos, desearles un buen día y saber que se encuentran bien, o intercambiar un saludo de buenos días con los padres de familia. 

También extraño hacer bromas, jugar, compartir y platicar acerca de nuestras preferencias e intereses relacionados con la música, el baile, nuestra comida favorita, el futbol y las actividades que realizamos con nuestra familia”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“En relación con el proceso de aprendizaje, trabajar las habilidades adaptativas de forma virtual ha sido un reto”.

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Mi solución:

“Se han programado clases en modalidad virtual y videollamada, lo que ha permitido ver en tiempo real a los alumnos y trabajar con ellos. También se han grabado algunas cápsulas para que los alumnos las puedan ver de manera diferida.

Creo que hemos aprendido aceleradamente a usar nuevas herramientas digitales. Esta modalidad también les ha permitido a los alumnos intercambiar algunos sentimientos y experiencias al estar en casa”.


Esperanza Espinoza Gómez

Maestra auxiliar de inicial, preescolar y primaria en APAC

“No cuento con internet y debo definir horarios con la familia para usar la computadora”

Fotografía del rostro de Esperanza Espinoza

Lo que más extraño…

“Su cariño, su preocupación por mí y sus muestras de afecto. No había día en que no me dijeran que me aman, y si uno lo decía, los demás lo expresaban igual.

Con sus hermosas vocecitas, sus manos y su mirada expresaban su alegría al verme. Los extraño mucho”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“No cuento con internet, trabajo en mi celular que es de poca capacidad y no me permite abrir los cursos (hasta el momento he hecho tres y solo han recibido dos). Mi hijo me hace favor de prestarme su celular para buscar la información de las tareas y mandarlas, pero él no se encuentra todos los días en la casa por su trabajo, entonces debo esperar a que llegue para poder hacer el mio.

Además, en este momento presentó un problema visual, por lo que mi vista en ocasiones es borrosa y se me dificulta más trabajar con el celular. Tengo cita con un especialista, pero por la epidemia no me han atendido”.

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Mi solución:

“Tengo un hijo en la UAM y mi nieta estudia la primaria. Ellos también necesitan la computadora, por ello, tenemos que establecer horarios para usarla.

En varias ocasiones he solicitado el apoyo del personal del patronato para tomar los cursos, pero al hacerlo se me apaga el celular o me regresa al principio. Por ello, quiero agradecer el apoyo y la paciencia que me han tenido”.



Salvador Alavez Navarrete

Director del Centro Educativo y de Integración Social de APAC

“La vida se puede disfrutar a pesar de cualquier dificultad”

Fotografía del rostro de Salvador Alvez

Lo que más extraño…

“Al iniciar la mañana, recibirlos y ver sus caras de alegría por llegar a su segundo hogar; el entusiasmo con que se dirigen a sus salones de clase para encontrarse con su maestra y amigos. Durante el día, encontrarlos en los pasillos y que me regalen una sonrisa. 

Me llena de energía ver los esfuerzos que hacen para cada actividad, sin importar su condición, lo que me hace pensar que la vida se puede disfrutar a pesar de cualquier dificultad.

También extraño que me platiquen sus alegrías, travesuras, enojos, tristezas y noviazgos”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“En ocasiones, estar mucho tiempo frente a la computadora me ha provocado molestias en la parte visual y dolor de cabeza. Asimismo, ha sido un reto organizar, planear, motivar y dar seguimiento a las actividades de los colaboradores”.

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Mi solución:

“Aprender a usar las diferentes plataformas virtuales que nos da la tecnología (Zoom, Skype, entre otras) para la comunicación con alumnos y colaboradores. También me ha sido útil organizar y planear los tiempos para cada actividad. Y para descansar la vista, combino el uso de la computadora con las llamadas telefónicas”.


José Domínguez Valadés

Especialista en el área de Logopedia en la Fundación Todo por Emi

“Ningún medio audiovisual sustituye al maestro, al terapeuta y al trabajo presencial”

Fotografía del rostro de José Domínguez

Lo que más extraño…

“Todo, en verdad todo: su saludo al llegar al salón de terapia, así como sus palabras de despedida al concluir cada sesión de trabajo. Extraño su sonrisa, su mirada, su cariño, su afecto, su amistad sana y su simpatía. Extraño cada una de sus expresiones y manifestaciones conductuales, su fantasía, imaginación, anécdotas, sus cuentos, sus preguntas ¿por qué?, sus preferencias por el juego y los juguetes, sus ocurrencias y travesuras, etc.”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“La adaptación de los métodos y procedimientos de enseñanza a las particularidades de cada alumno, a sus estilos, nivel de aprendizaje y preferencias, así como la adecuación del material o medios didácticos, pues ningún medio audiovisual sustituye al maestro, al terapeuta y al trabajo presencial”.



Maricela Ramírez Chávez

Licenciada en Educación Especial, trabaja en el área de Lenguaje de la Fundación Todo por Emi

“Quiero ser testigo de primera mano de sus logros”

Fotografía del rostro de Maricela Ramírez

Lo que más extraño…

“Verlos físicamente, poder saludarlos y escuchar sus vocecitas, realizar la terapia con ellos a manera de juego, sus caritas de satisfacción cuando logran su actividad. También extraño ver sus grandes ojos traviesos cada vez que sabían que nos tocaba la sesión, poder imaginarme qué estaban pensando cada vez que me veían así y compartir momentos de risa cuando inesperadamente algo salía mal (se rompía el material, se derramaba el líquido de las burbujas, nos ensuciábamos, se nos escapaba la pelota de unicel o las plumas sin querer). 

Lo que más extraño es esperarlos, ser cómplices de tantas historias de cuentos, juegos, anécdotas, y ser testigo de primera mano de sus logros”.

Lo que más me ha costado durante la pandemia:

“No salir. Si bien me gusta estar en mi casa, disfruto mucho salir y convivir con las personas, sobre todo con mis pacientes”.

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Mi solución:

“Hacer ejercicio, leer cosas que había dejado inconclusas y hacer lo más agradables posibles mis sesiones virtuales con los pacientes”.


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