Katia D’Artigues/ Yo También

Hoy el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, fue categórico: los libros de texto gratuitos sí estarán a tiempo para el inicio del próximo ciclo escolar. Este pronunciamiento se da tras un reportaje que señaló que las licitaciones para imprimirlos estaban congeladas e incluso una se echó para atrás porque contemplaba favorecer a un compadre del presidente López Obrador, Miguel Rincón Arredondo.

¿Estarán a tiempo todos los libros, incluídos los que son adaptados a braille y macrotipos? A inicios de esta semana la Red por la Inclusión de las personas con discapacidad visual lo ponía en duda con el hashtag #MiLibrodeTextoAccesible. En la SEP, vía su vocero, Pedro Hernández dicen que sí, que estarán listos para el inicio del próximo ciclo escolar, el 26 de agosto, 83 mil 510 de estos libros adaptados, pero todos serán reimpresiones. Esto dentro del universo de 176 millones de libros de texto gratuitos.

¿Por qué tardarían más? ¿Cómo se hacen estos libros? Le preguntamos a Camerina Robles Cuéllar, presidenta del Organismo Mexicano Promotor del Desarrollo Integral de los Discapacitados Visuales IAP, quien ha estado cerca del proceso en varias ocasiones. No es tan fácil como ‘imprimir’ y ya en braille: se tienen que hacer adaptaciones.

“Al libro seleccionado primero se le proponen las adaptaciones en word: lo que iría en braille, lo que hay que adaptar pedagógicamente, como las imágenes, y se manda a la SEP para observaciones. Una vez que se regresa, se transcribe al braille y se hace una maqueta que también es revisada por la SEP. Si se aprueba, se imprime. En otros años en marzo ya estaba iniciado todo el proceso”, me explica Robles Cuéllar. Cada maqueta cuesta aproximadamente 24 mil pesos y cada libro entre 750 y 1,800 pesos (depende del número de páginas).

Siempre se tienen números aproximados de lo que se necesitarán y la cifra definitiva se sabe a inicios del ciclo escolar porque en la primera semana los y las directoras de escuela llenan el Cuestionario 911 donde se contabilizan los estudiantes con discapacidad o necesidades especiales. Aún así se imprime por adelantado para avanzar en el proceso.

Aunque casi todos los de Educación Básica están en braille y macrotipos hay excepciones: los Atlas de 4º. Y 6º. Son caros de hacer (aunque sí se puede).

Para secundaria se reducen más y solo unos cuantos están disponibles en braille y macrotipos. Se pueden ver en el catálogo de Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) Por ejemplo, en el caso de Matemáticas para primer grado de secundaria, los profesores pueden elegir entres 17, pero solo dos tienen versiones en braille y macrotipos. En esta liga son los que tienen iconitos café y amarillo.

Durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto los libros sí estuvieron a tiempo; en el sexenio de Felipe Calderón no se hizo ninguno.

Ahora, para hacer realidad la inclusión educativa habría que hacer más formatos accesibles de los libros de texto: para estudiantes sordos en Lengua de Señas Mexicana y Español y también en Lectura Fácil para personas con discapacidad intelectual. Hasta el momento estos formatos no existen. ¿Se harán ahora en el contexto de la nueva Reforma Educativa?