Margarita Garfias*

Este 17 de septiembre se conmemora a nivel mundial “El Día Mundial de la Seguridad del Paciente”. Es importante hacer conciencia de lo que significa y lo mucho que nos falta aún por lograr esta seguridad y con ello, el disfrute al más alto nivel posible de salud, como lo marca nuestra Constitución y también tratados internacionales de los que México forma parte. Hay retos adicionales, además, en este tiempo de alta hospitalización por el tema de la Covid-19. 

Los objetivos de este día son despertar una mayor concienciación y participación de la sociedad, ampliar los conocimientos en todo el mundo y fomentar la solidaridad y la adopción de medidas para promover la seguridad del paciente a nivel mundial. La Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente fue puesta en marcha por el director general de la Organización Mundial de la Salud en octubre de 2004, y, en mayo de 2019, los 194 Estados Miembros de la OMS reunidos en la 72.ª Asamblea Mundial de la Salud respaldaron el establecimiento del Día Mundial de la Seguridad del Paciente (Resolución WHA72.6), que se celebraría anualmente este día. 

En México, como decía, tenemos de inicio una garantía constitucional. Se lee en el Artículo Cuarto de la Constitución Mexicana:  “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud”. Y también tenemos la observación general Nº 14 de la ONU: El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud. Cuando hablamos de pacientes, nos referimos a personas que por alguna causa necesitan la protección del Estado para poder proteger y garantizar el disfrute del más alto nivel posible de salud y donde su seguridad es un principio fundamental de la atención sanitaria. 

Aun cuando siempre hay un cierto grado de peligrosidad inherente a cada paso del proceso de atención de salud, la peligrosidad aumenta en la medida que no se tienen los recursos materiales y humanos para poder brindar esta atención.

¿Cuál es la situación mundial?  La OMS nos da estas cifras que deben alertarnos y sobre la importancia de este día:

– Uno de cada 10 pacientes sufre daños mientras recibe atención hospitalaria.

– Los eventos adversos por falta de seguridad en la atención son probablemente una de las 10 causas principales de muerte y discapacidad en el mundo.

– Cuatro de cada 10 pacientes sufren daños en la atención primaria y ambulatoria.

– Datos recientes muestran que el 15% del gasto y las actividades hospitalarias en los países de la OCDE es resultado directo de eventos adversos.

– Invirtiendo en seguridad del paciente se pueden conseguir ahorros significativos.

– La falta de seguridad en las prácticas de medicación y los errores de medicación causan daños a millones de pacientes y cuestan miles de millones de dólares cada año.

– Los diagnósticos incorrectos o tardíos son una de las causas más frecuentes de daño a los pacientes y afectan a millones de ellos.

– Las infecciones nosocomiales pueden llegar a afectar al 10% de los pacientes hospitalizados.

– Cada año mueren más de 1 millón de pacientes por complicaciones quirúrgicas.

– La exposición a la radiación con fines médicos es un problema de salud pública y de seguridad del paciente.

Los eventos adversos pueden estar en relación a problemas de la práctica clínica, de los productos, de los procedimientos o del sistema. La mejora de la seguridad del paciente requiere por parte de todo el sistema un esfuerzo complejo que abarca una amplia gama de acciones dirigidas hacia la mejora del desempeño; la gestión de la seguridad y los riesgos  ambientales, incluido el control de las infecciones; el uso seguro de los medicamentos, y la seguridad de los equipos, de la práctica clínica y del entorno en el que se presta la atención anitaria.

¿Y en México, qué hacemos para garantizarlo? Los retos y más ante Covid-19

En nuestro país, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) presentó el programa  “ISSSTE Hospital Abierto“, el cual convierte al Instituto en la primera dependencia de seguridad social en México en incorporarse al “Movimiento Internacional a favor de la Seguridad del Paciente”, en la que participan más de 4 mil 500 hospitales en el mundo.

Este programa está basado en un modelo de atención centrado en las necesidades del paciente y sus familiares: permite al paciente sentirse cuidado, acompañado, tranquilo y seguro, de igual manera sus acompañantes están más tranquilos al constatar el estado y atención de su paciente en todo momento.

Otro acierto de la secretaría de Salud  ha sido publicar las Recomendaciones para la integración del cuidador primario como co-auxiliar del equipo de salud durante la estancia intrahospitalaria del paciente pediátrico con COVID-19, pero desde nuestras en miradas hace falta integrar medidas específicas para grupos de atención prioritaria, como lo son las personas con discapacidad.

Es esencial que no se repitan casos como el de Darwin, del que hablé en una columna pasada, donde una madre, Laura, al enfrentar la posibilidad de dejar a su hijo solo decidió no hacerlo e incluso contemplar la posibilidad de verlo morir ante la falta de atención que requería. Darwin tiene una condición de vida en la que necesita hospitalizaciones frecuentes, pero también muchos cuidados que solo ella sabe procurarle.

En este día, volvemos a levantar la voz para dejar evidencia que, en muchos casos de hospitalización la familia o quien da este acompañamiento #NoSomosVisitas. En esos  contextos contribuímos a dar contención física y emocional, facilitar la comunicación y por ende el consentimiento informado. Porque nos encargamos de apoyar al personal de salud  en procedimientos médicos y en el apego al tratamiento de las personas con discapacidad que así lo requieren. Incluso realizamos lo más básico como lo es su aseo, alimentación y traslado; lo cual también trae beneficios al personal médico que muchas veces no está capacitado o es insuficiente para atender a esta población. 

Sabemos que este es solo un primer paso y que, para garantizar la seguridad de las y los pacientes con discapacidad hace falta mucho más que la integración de un co-auxiliar, hace falta presupuesto y voluntad política para garantizar de inicio la accesibilidad a todos los servicios de atención médica: información accesible para pacientes y formación en atención a las personas con discapacidad para el personal médico, accesibilidad universal en los entornos desde los servicios de primer contacto hasta los servicios de tercer nivel, mobiliario accesible, intérpretes en LSM y todo lo necesario para que las personas con discapacidad accedan a la protección de su salud en igualdad de condiciones que el resto de la población.

Conoce nuestra propuesta para integrar un co-auxiliar de salud para las personas con discapacidad en contextos hospitalarios https://sites.google.com/view/webinar-sipinna.

*Margarita Garfias: Madre, cuidadora, activista por los derechos de las personas con discapacidad e integrante del colectivo @DiscapacidadNos. Fundadora de Familias y Retos Extraordinarios, AC.


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