“Las ciudades fallaron en incluir a personas con discapacidad”

Por Bárbara Anderson

Saskia Sassen es profesora en Sociología en Columbia University y miembro de su Comité en Pensamiento Global, el cual dirigió de 2009 a 2015. Ella estudia las ciudades y estados en la economía global, así como la inmigración, con tres variables recurrentes en su trabajo: inequidad, género y digitalización.

Originaria de los Países Bajos, creció en Argentina e Italia, estudió en Francia y creció hablando cinco idiomas. Ha publicado ocho libros y co-editado tres libros más, todos ellos han sido traducidos a más de 20 idiomas. Entre los muchos premios que ha recibido destacan 13 “Doctor Honoris Causa”, el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales en 2013, el reconocimiento como una de Las 100 mujeres más importantes de la ciencia y nombrada Chevalier de l’orare des Arts et Lettres por el gobierno francés.

Está en México para formar parte de los paneles del  Women’s Forum Americas.

Las ciudades siguen creciendo, pero no se tiene en cuenta el diseño universal. ¿Cuáles deberían ser los estímulos para dar visibilidad a las personas con discapacidad y a las de la tercera edad en un mundo que envejece cada vez más?

Excelente pregunta, y una a la cual todas las grandes ciudades han fallado en tomarlo en serio. El diseño mismo de la ciudad debería haber incluido condiciones que facilitan el movimiento de aquellos que tienen problemas con algunos aspectos de la típica ciudad.

Desde el principio se debería haber pensado en eso, tanto las primeras ciudades de hace siglos, y la nueva modernidad que se lanza a fines del 1800, cuando ciudades como Londres entran en toda una nueva fase.

Siempre hubo gente con discapacidad, no es nada nuevo. Pero ni los arquitectos, ni los ingenieros, ni los artistas, ni los habitantes insistieron en eso.

(Saskia siempre le gusta recomendar más lecturas que amplíen sus respuestas, en este caso recomienda leer esta nota: Historias de violencia: la expulsión de la humanidad y Gendering the smart city)

Estamos en un momento donde se ha perdido la empatía: no somos solidarios, invadimos rampas con los coches, no hacemos accesibles los espacios privados y nos cuesta ponernos en ‘los zapatos del otro’, ¿cuál es un buen camino para volvernos más cercanos a la realidad de ‘los otros’?

Una primera respuesta, un poco superficial: creo que el auge de los autos individuales ha generado una serie de distorsiones.

Desde la perspectiva del que maneja un auto, todos los otros autos son, por así decirlo, el enemigo. Y me estoy riendo cuando lo digo.

Claro no es el lenguaje que se usa, pero en nuestras calles densas, cada coche es una especie de enemigo. Esto nos indica también algo problemático sobre la cuestión de los autos: tanta maquinaria y tanto espacio para lo que es típicamente una persona en un auto, es un abuso de espacio urbano. Creo que a la larga esta modalidad no puede sobrevivir, ciertamente no en las ciudades ricas, o ciudades muy bien manejadas como por ejemplo las ciudades medianas de Alemania o de Francia donde hay reglas de juego que todos respetan.

(Lean Los nuevos depredadores)

México vive un fenómeno de migración creciente: de ser un país migrante, ahora es un país de paso de más migrantes de Centroamérica. Su paso por México es tan degradante como la espera en la frontera, ¿cuáles serían las recomendaciones a los gobiernos?

Para mí esta es una situación muy grave, dado que la mayoría de los migrantes (que son de hogares modestos y pobres) están escapando de situaciones horrendas, o de pobreza extrema etc.

Una imagen fuerte para mí es que los grandes terratenientes en América Central y en partes de África controlan y explotan a campesinos pobres, que a menudo han sido expulsados de sus pequeñas parcelas y que ahora vienen super explotados, a menudo por esos grandes terratenientes que les arruinaron sus terrenos o que se los robaron. Este es un tema muy duro y muy triste que es, a mi manera de ver, una violación profunda de los derechos más básicos: robarle la tierra a los campesinos modestos y después usarlos como si fueran esclavos. Esto no es acceptable. Es una presunción y una brutalidad tan extrema que es difícil creer que esto esté pasando en tantas regiones agrícolas en el mundo.

Los migrantes en buena parte son víctimas, viene huyendo de los que les robaron sus tierras, o de las mineras que les envenenaron sus aguas.

¿Las mineras también son un factor de migración?

Raramente es mencionado, pero las grandes empresas mineras de EU, que operan en México, también han logrado una serie de abusos enormes. Las grandes mineras han logrado generar leyes que les den privilegios enormes y gran poder sobre los otros actores, incluidos los gobiernos. Son poderes adquiridos, en parte, a través del TLCAN.

Hay casos donde grandes mineras han llevado a la Corte a gobiernos locales o nacionales.

Un caso reciente en México fue el de la minera americana Legacy Vulcan que en enero de 2019 esgrimió derechos a escavar en un barrio muy lindo en Playa de Carmen y el gobierno mexicano dijo no. La minera forzó al gobierno a pagar daños por 500 mdd por no poder cavar en esa zona, usando reglas de inversión del TLCAN.

¡Esto es un abuso total!

Uno de sus temas es el de las fronteras. Hoy lo mismo que sufren mexicanos y centroamericanos en la frontera norte con  EU, lo repetimos nosotros en la frontera sur ¿Ha estirado ‘el muro’ Donald Trump hasta Chiapas?

Por ahora dejemos fuera a Trump. En cuanto a las fronteras, han jugado múltiples roles en las vidas de las naciones y en la vida de campesinos y de la clase pobre en las ciudades personas a menudo perseguidas, explotadas, desesperadas.

Hemos entrado, y no es la primera vez, en una época de brutalidad extrema en el caso de EU bajo el régimen de Trump.

Agrego, que ni Obama, ni Clinton han sido particularmente generosos y sabios en su manejo de las migraciones.

Es un tema que genera problemas para los gobiernos. Un aspecto importante y raramente mencionado en los debates y análisis, es que tantos migrantes han sido echados de sus tierra, asi terminan en los alrededores de grandes ciudades.

En cuanto a Trump,  su obsesión es construir un gran muro.

Un problema es que muchos de los que tratan de entrar en EU, realmente no tiene otra opción porque les han robado o arruinado su pequeña parcela o destruido la vivienda.

Hay historias realmente brutales en todo esto, es una situación trágica.  

Usted acuñó la definición de ‘’ciudad global” y tal vez la CdMX lo sea, aunque aún cuenta con puntaje bajo en desigualdad, seguridad y accesibilidad, ¿Por dónde se empieza a ‘reparar’ el tejido de una ciudad con 20 millones de habitantes?

Creo que un problema que tendríamos que confrontar y no lo estamos haciendo, es que necesitamos construir más ciudades de tamaño medio. No es bueno contar con tanto en la ciudad capital, o en la más grande de un país. Es malsano para la gente: el aire contaminado por todos esos vehículos, los viajes larguísimos para llegar a sus puestos de trabajo a donde llegan cansados y probablemente deshidratados y con tos por la mala calidad del aire.

Es desastrosos esto, y se está dando por todo el mundos.

También es importante descentralizar puestos de trabajo, oficinas claves, negocios. En una pequeña o mediana ciudad esto es normal, pero en las grandes ciudades es ridículo que uno tenga que viajar dos horas o más cuando el negocio podría ubicarse en barrios secundarios. Hay que re organizar nuestras grandes ciudades, ¿por qué todo tiene que pasar por el “centro”?. Ya no tiene sentido eso.

Son las apps de movilidad y la Inteligencia Artificial la solución a muchos problemas de conexión, conectividad y comunicación de las ciudades?

Sí para algunas condiciones como evitar ir cada dia a la oficina, cuando se puede hacer en la casa vía email. Este ‘no viajar’ de los trabajadores ayudaría mucho a disminuir la pobre calidad del aire. Pero todas esas apps no son suficientes para disminuir de manera seria todos los traslados. Hay que desarrollar una cultura nueva de trabajo: los jefes tienen que confiar en que sus empleados sí están trabajando y dejarse de obsesionar y controlar. Eso es lo peor para la función del trabajo. Generar una atmósfera de confianza y de respeto mutuo es la manera de maximizar la eficiencia (menos viajes, y más trabajo efectivo en la casa y en la oficina).

He desarrollado un proyecto enfocado sobre las necesidades de los barrios pobres o modestos, porque tantas cosas de lo digital está orientado a comprar, y los pobres no pueden comprar mucho. (Digitization And Work: Potentials and Challenges in Low-Wage Labor Markets)

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