Por Regina Moctezuma

La pasión de Mónica es el ballet. La de Juan, el cine. Como hermanos comparten muchos espacios, pero sus pasiones se encontraron en un lugar poco común: una laguna color rosa. 

Juan es el escritor y director de la película La Laguna Rosa y Mónica, su protagonista e inspiración. “La historia nació de explorar las habilidades y pasiones que Moni ha desarrollado y que hoy, a sus 28 años, le permiten vivir una realidad que dista mucho de la percepción que predomina en México sobre las personas con síndrome de Down”, dice Juan.

La historia gira en torno a Mariana, una chava con síndrome de Down cuyo sueño es participar en un importante evento de ballet en Mérida, Yucatán, pero  para cumplirlo, necesita que su hermano Arturo, interpretado por Gerardo Oñate, la acompañe en el viaje. 

El que exista un personaje coprotagónico tiene una razón de ser: servir como un vehículo de identificación para que quienes vean la película se atrevan a ver la vida desde otra perspectiva. 

El propósito de Juan, cofundador de la productora Gitana Films, es reconocer la individualidad dentro de la discapacidad. “Las personas con discapacidad rara vez aparecen en los medios de comunicación y, cuando lo hacen, suelen ser estereotipadas negativamente y no representadas adecuadamente”, señala la Organización de las Naciones Unidas, organismo que invita a los medios a ser un instrumento para crear conciencia, contrarrestar los estigmas y la desinformación. 

La inspiración

Mónica practica ballet tres veces por semana en una academia cerca de su casa, y una vez a la semana lo enseña a niños y niñas de CATIC, una fundación dedicada a la atención  de personas con problemas de comunicación y aprendizaje. “Soy maestra y asistente”, dice y explica que además de dar clases de ballet, su trabajo en la fundación consiste en acompañar a los niños y ayudar a hacer materiales. 

Por decisión propia, Mónica aún vive en casa de sus padres, pero su trabajo, la danza y el proyecto de la película han sido clave para fortalecer su vida independiente. Ella misma desarrolló su personaje. “Atreverte es lo más importante y me salió bien”, cuenta. 

Uno de los principales retos que vivió, como es común en cualquier producción, fue soportar las demandantes jornadas de filmación: durante las seis semanas que rodaron en Mérida y Las Coloradas, sólo tuvieron dos días de descanso.  La repetición de escenas también llegó a ser frustrante para ella, pero su mamá siempre fue su ancla. “Se sentó ahí a acompañarme y eso me hizo sentir bien, fue mi punto para poder hacerlo”, recuerda. 

La fluidez en los diálogos le implicó mayor trabajo, pero para memorizarlos no tuvo el más mínimo problema, escribió cada uno tres veces y listo.

La película aún no está terminada y ya está teniendo un impacto. “Todas las personas del crew tienen una historia en la que Mónica les sorprendió. Ya algo cambió en ellos”, cuenta Juan. Quienes la vean, tendrán el mismo efecto. “Con la película, quiero enseñar que tengo una discapacidad, pero que puedo hacer cosas, que puedo actuar, para que las personas con discapacidad vean que pueden tener sueños y llegar a sus metas”, dice Mónica. 

El plan es que La Laguna Rosa se estrene este mismo año en festivales de cine nacionales e internacionales, pero hacen falta fondos para la postproducción (diseño de sonido, imagen y música). “El proyecto se ha financiado completamente a partir de donativos particulares, de empresas y de organizaciones que apuestan por una mayor representatividad en medios y un México más incluyente”, explica Juan. 

Para reunir el capital faltante (20% del total del proyecto), Mónica imparte una plática motivacional en empresas, organizaciones, escuelas y universidades donde comparte cómo ha sido su vida teniendo síndrome de Down y cómo ha logrado vencer obstáculos para conseguir sus sueños.  

“En este mundo, el agua es azul, pero estar abierto a la posibilidad de que no necesariamente lo sea, hace que encontremos lugares hermosos donde el agua es rosa y tiene cabida en el mundo. Nos saca de la norma y eso es lo bonito”, explica Juan. De ahí el nombre de la película.


Ayuda a que La laguna rosa llegue a la pantalla grande

  • Si deseas que Mónica imparta una plática motivacional en tu empresa, organización o escuela, contacta a Juan Arce al 55. 29.00.88.69 / jmarce12@yahoo.com
  • También puedes apoyar realizando un depósito a cuenta bancaria o PayPal a través del sitio web de la película: http://www.lagunarosa.com.mx/ Recibo deducible de impuestos a partir de donativos de 2,000 pesos

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