Por Emiliano González Islas

Paula tiene 16 años. La diagnosticaron con leucemia linfocítica aguda hace dos años y es usuaria de silla de ruedas. Estuvo bien por un tiempo, pero tuvo una recaída. Anteriormente no recibió todo el tratamiento médico que necesitaba, pero ahora, en tiempos de COVID-19, la situación se tornó mucho más compleja, al grado de que su vida corre peligro.

La mamá de Paula., Flor M., se percató de que su hija tenía moretones y la llevó al Hospital General de Zona N° 4 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Celaya. Ahí la recibieron hasta cuatro doctores diferentes (el hematólogo de la niña se infectó de coronavirus y no estaba disponible) que, sin darle consulta, determinaron que necesitaba transfusiones de sangre y quedarse en casa, porque corría más riesgo de infectarse de COVID-19 en la clínica. Sin embargo, la semana pasada Paula tenía un nivel plaquetario de 2 mil, y 6.3 gramos por decilitro de hemoglobina cuando los niveles normales para alguien de su edad es de al menos 12 gramos.

El Banco de Sangre no estaba abierto para la transfusión porque una de las enfermeras también se infectó de coronavirus, relata Flor M., por lo que la mandaron de regreso al Hospital General, donde solo transfunden sangre, no plaquetas.

La salud de Paula siguió deteriorándose, por lo que su madre acudió a un hematólogo particular, quien le dijo que cualquier persona con niveles de plaquetas inferiores a 20 mil debía estar hospitalizada. Con un nivel de apenas 2 mil, Paula estaba casi inconsciente, a punto de entrar en choque y en casa, supuestamente para no correr riesgos. Además, el médico le advirtió a Flor M. que su hija necesitaba más cosas, como antibiótico y suero.

Finalmente, Paula fue hospitalizada en el Seguro Social de Celaya y después en León. Aunque ya recibió concentrados plaquetarios, sus niveles siguen bajos y su ojo está muy hinchado, prácticamente no ve. 

Más allá de la recaída por el cáncer, “la niña necesitaba que la atendieran, no había ni siquiera un hematólogo para ella, y fueron tres semanas en las que solo me decían que la transfundiera y me fuera a mi casa por el miedo al COVID”, dice Flor M. al borde del llanto. Los médicos le han dicho que su hija está muy grave y que puede fallecer en algún momento por el bajo número de plaquetas.

Previamente, la niña recibió solo dos de tres quimioterapias en la Unidad Médica de Alta Especialidad T1 en León, porque la tercera no estaba disponible y los médicos no sabían cuándo iba a llegar.

Una segunda oportunidad

Por ahora, Paula lucha por seguir con vida para hacer una de las actividades que más le gustan: pintar en acuarela. Sus obras se pusieron a la venta en Facebook para ayudarla a ella y a su familia en estos momentos difíciles. Asimismo, este sábado 27 de junio se llevará a cabo la conferencia virtual “Una segunda oportunidad” dedicada a ella, con un costo de 200 pesos, que también servirá para apoyarla. Para adquirir el link de acceso, contacta la página de René Sanz.

Si quieres apoyar a Paula, puedes comunicarte al 461 232 3878 o bien, depositar a la cuenta BanCoppel 4169 1604 3398 5182

La lección más importante es que la leucemia no hace cuarentena, ni para Paula ni para los entre 5 y 6 mil nuevos casos de cáncer infantil que se presentan en México cada año.


Fotografía de Paula con el texto: Sabado 27 de junio 11 a. m.
Conferencia virtual.
"Una segunda Oportunidad"
Costo $200
Todo lo recaudado sera para Paula Mata
Mas información: Rene Sanz en instagram, facebook y youtube

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