Hilda Laura Vázquez Villanueva

Por Cristina Pérez Stadelmann 

Esta experta en accesibilidad web es ciega. Llama a que existan más páginas web con diseño universal y a descartar la creencia de que las personas con discapacidad visual no pueden informarse y trabajar

Al recibirme, Hilda Laura sonríe y pregunta si las luces de su casa, donde la entrevisto, están prendidas. “Yo no veo absolutamente nada, pero quiero que tú sí tengas luz”, dice.

De 46 años, es una mujer fuerte, determinante, resuelta. Para ella, ser una persona con discapacidad visual es sólo una condición de vida. Aunque tiene claro que aún hoy, de manera social, la discapacidad y la ceguera generan compasión, ella se ha encargado de revertirlo. 

“Hay una parte de la discapacidad que me disgusta, esa de la autocompasión, que supone que si eres ciega, finalmente acabarás pidiendo limosna en el Metro. En mi caso tengo una licenciatura y una maestría, la discapacidad no me define”.  

¿Cuál es el concepto de la discapacidad que debe erradicarse?

“Lo más importante es concientizar y sensibilizar a los demás ante el respeto que merecemos, y los derechos de los que somos titulares: para desplazarnos, transitar, desarrollar nuestras habilidades.

“Vivir con una condición de ceguera no significa que no podamos acceder al mar de información de la red: lo hacemos con una computadora y un software que conocemos como lector de pantalla, que me transmite información mediante voz. Necesitamos más páginas con diseño universal que incluyan a todas las personas con discapacidad. Apple, por ejemplo, vio la discapacidad como un nicho de oportunidad e integró, de fábrica, las herramientas para nosotros las personas ciegas”

Hilda Laura sabe de lo que habla. Tras estudiar Trabajo Social, hizo una maestría en Alta Dirección en el Centro de Estudios de Posgrado en el Estado de México. Tiene una  especialización en capacitación, y formación en auditoría de la Norma mexicana en igualdad laboral y no discriminación NMX-025-SCFI- 2015. Ha ocupado, en el ámbito público, cargos de coordinación y asesoría, y es experta en el tema de uso de tecnologías de acceso a la información para personas con discapacidad visual. Es conferencista nacional e internacional desde 1993. 

Está casada desde hace 17 años con Joel Vázquez, quien también vive con discapacidad visual y trabaja en un laboratorio.

¿Qué opinas de la exclusión?

Las primeras que debemos evolucionar somos las personas con discapacidad. Sé que la discapacidad visual es algo muy fuerte, porque 80% de la información que recibimos es a través del canal visual. La gente piensa que si no ves, no puedes hacer nada, y no es así.

Recuerdo que tuve un novio que su familia le cuestionaba si se sentía tan poca cosa como para andar con una ciega. Debemos revertir esa imagen que nos coloca en un lugar sin expectativas elevadas, o que se piense que lo único que podemos hacer es pedir limosna o vender. No vamos a evolucionar si no dejamos atrás la imagen del bastón de ciegos, y el bote pidiendo limosna. Lo más importante es reflexionar en cómo las personas con discapacidad queremos ser vistas.

¿Cuáles han sido tus principales desafíos ¿Cómo fue el camino hacia el empleo?

No fue fácil, la gente siempre argumentaban que yo no tenía las condiciones necesarias para trabajar, tuve problemas hasta para hacer mi servicio social. Incluso con una licenciatura bajo el brazo trabajé en una hotline, de lo cual tampoco me quejo. ¡Me divertía muchísimo, desarrollé mi memoria, la creatividad, la imaginación!. Después gané una beca y entré a IBM, después a HP, aprendí mucho de computación. Soy una mujer realizada.

¿Y cómo quieres ser vista?

Como una profesionista comprometida, realizada, auténtica, emprendedora, y feliz con su condición de vida, con su familia, con su matrimonio. Y que quede claro, no me avergüenzo de ser ciega. Soy como cualquier profesionista que busca que se le dignifique; continúo sintiéndome productiva, a la gente le gusta mi trabajo y ¡además me pagan, y bien, y voy por más! 

La importancia de la educación y las recientes lecciones de salud

La auditora de páginas web y especialista en el uso de nuevas tecnologías explica, con su Iphone y su Ipad última generación a la mano, que desde pequeña sus padres la integraron a escuelas regulares, y nunca le dieron un trato preferencial. “Ellos sabían que yo vivía con una desventaja pero no magnificaron mi discapacidad, fui su principal desafío”.

“Estoy orgullosa de lo que soy, siempre me gustó estudiar, y nunca he permitido que me tengan lástima, o que me humillen, mi ego es alto, todas han sido pruebas, ¡y las ínfulas no se me bajan!”.

En los últimos tiempos, también su salud le ha dado lecciones. Tuvo un desgaste de cadera que terminó en cirugía. Tras un proceso complicado de rehabilitación, ahora tiene algunas limitaciones para moverse de manera independiente. Todo esto le ha dejado enseñanzas y aprendizajes. “He descubierto en mi fortalezas que jamás hubieras pensado que tenía. Quiero sentirme viva, productiva, útil”. 

“Algo hermoso que sucedió es que mi mamá y, sobre todo, mi familia se dieron cuenta de todo lo que hago. A veces la distancia, los tiempos, y los trabajos no te permiten saber cuánto y de qué manera uno trabaja, y todas estas situaciones de salud han hecho que mi mamá ahora esté mucho más cerca de mí, me apoye, y se siente muy orgullosa de lo que hago”. 

Actualmente es, además de todo lo anterior, la coordinadora técnica de la Red por la Inclusión de personas con discapacidad visual, que prepara una caminata para este próximo 13 de octubre, para conmemorar el Día Mundial del Bastón Blanco (que es dos días después).