La discapacidad y yo: Rosario Marín, “Mi tesoro”

Rosario Marín

41 Tesorera de los Estados Unidos
Activista y fundadora de ‘Fuerza’

“Cuando Erick tenía apenas 5 años, me animé a escribirle un poema. Le puse ‘Mi tesoro’, sin saber que muchos muchos años después iba a estar a cargo del Tesoro de los Estados Unidos”, me decía días atrás Rosario Marín. Sonriente, segura y siempre dispuesta sigue siendo a la fecha una de las políticas más poderosas de EU, donde emigró desde la CdMX a los 14 años con su familia.

Su primer trabajo fue en una institución financiera, pero el nacimiento de su primer hijo, su tesoro Erick con síndrome de Down, la puso en otro plano diferente. Comenzó una incansable carrera como activista para apoyar a las familias hispanas con hijos con síndrome de Down, primero en su ciudad (Huntington Park) y luego en California. Su prestigio la llevó a ser concejal y alcalde para luego continuar una meteórica carrera que la llevó a ser la vocera hispana de la campaña de George W. Bush y luego a ser la primera mexicana en ser nombrada Tesorera de la primera economía del mundo.

Alejada de la política, hoy sigue de cerca la fundación ‘Fuerza’, la que creó hace décadas y que sigue siendo el referente de inclusión en California y todo el país.

Con su generosidad de siempre, nos compartió ese poema a Erick:

Mi tesoro

Hace casi cinco años
emprendimos una aventura
hallaríamos un gran tesoro
y tendríamos buena fortuna.

Qué tristeza y frustración
el cofre que encontramos
tenía síndrome Down y
posiblemente una falla de corazón.

Ese cofre yo no lo quiero
dije dentro de mi.
Está sucio y oxidado
no lo quiero ni regalado.

Sufriendo y llorando
me lo llevé a casa
y con mucho miedo
lo traté de abrir.

Y mis ojos no creían
lo que llegaron a descubrir
repleto estaba de joyas
perlas y diamantes.
¡Qué barbaridad!
Esto era impresionante.

Desde entonces cada día
algo nuevo se presenta
una joya escondida
todavía no descubierta.

La belleza de la persona
no consiste en su inteligencia
en su manera de vivir
o en su apariencia.

La belleza de mi hijo
se encuentra en su fortaleza
en sus ganas de vivir
y en su entereza.

No hay tesoro más grande
que el que se puede compartir.
Si usted quiere una joya
mi hijo tiene muchas
muchas para repartir.

Oiga señor, señora
Sí, es a usted a quien le hablo.
Deje de mirar el cofre, hágalo a un lado
y venga a compartir conmigo
mi tesoro tan preciado.

Ahora yo grito al mundo
con una voz bien fuerte
tengo una gran fortuna en casa
siempre dispuesta
dispuesta a enriquecerte.

Rosario Marín
VERANO 1990

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