Por Blanca Valadez

El anteproyecto de la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva, que se presentará a más tardar el 11 de noviembre, pretende lograr que para 2030 los alumnos con discapacidad cuenten con infraestructura, equipamiento y material de enseñanza adecuados en las aulas, así como con profesores capacitados. También que los estudiantes formen parte de programas de desarrollo de vida y de inclusión en el ámbito laboral remunerado.

Esto se propone en un momento en que, paradójicamente, la matrícula oficial de nuevos estudiantes con discapacidad ha bajado en los últimos años, pese a las cifras que indican que históricamente han tenido menos oportunidades de educación. 

“La meta es que para 2030 logremos una educación inclusiva, porque los porcentajes de niños con acceso siguen siendo bajos, falta mucho por cubrir. Hay esfuerzos aislados, exitosos, pero debemos articularlos y adecuarnos a los tiempos actuales: por ejemplo, usar ya computadoras, sistemas de audio, y lograr que en los planteles puedan ingresar todos los niños y niñas en situación de vulnerabilidad o con discapacidad”, dice María Teresa Meléndez, directora general de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La creación de esta estrategia, incluida en un transitorio del Artículo 3o. Constitucional, tiene como base elevar de manera sustancial el presupuesto asignado a educación inclusiva, que en este año tuvo solo 36 millones de pesos. Actualmente hay más de 582 mil 541 alumnos con discapacidad: 205 mil 546 son mujeres y 376 mil 995 varones.

“Es un presupuesto muy bajo frente a lo que se va a presentar con la Estrategia que busca la inclusión, la equidad, la interculturalidad. Debemos tener un censo sobre cuántos niños y niñas hay, qué tipo de discapacidad prevalece y establecer qué equipo se requiere, incluyendo las condiciones de las escuelas. El diagnóstico es una prioridad en la línea de acción, aún no tenemos fecha, hay un vacío en la actualización del censo, que data de 2013”.

La Estrategia arrancará con este censo necesario pero aún se ignora, aseguró la funcionaria pública, cuándo tendrán las primeras cifras oficiales de la población en edad escolar con discapacidad. Identificarán quiénes participan en los procesos de inclusión y en la formación de estudiantes con discapacidad así como migrantes e indígenas.

Otra vertiente es crear un Modelo Educativo Integral que reeduque a la sociedad, para que los niños no sólo accedan a las aulas escolares sino que su entorno se adapte a sus necesidades, desde espacios hasta material didáctico.

También es preciso elaborar planes estudios de acuerdo al tipo de discapacidad que presentan, visual o auditiva, por ejemplo, diseñar libros con letras más grandes y visibles, que guíen por sonidos cada lectura o instrucción. Se hará una capacitación generalizada para sensibilizar a los docentes, directivos y padres de familia a promover el respeto a sectores vulnerables.

Bajan números de estudiantes con discapacidad

La matrícula escolar anual con discapacidad presenta un ligera disminución en cuanto a la Educación Básica del Sistema Educativo Nacional, sobre todo del 2016 al 2018. Los datos de 2018-2019 aún no están disponibles a pesar de que ya concluyó el ciclo escolar.

En 2012- 2013 estaban matriculados 136 mil 903 
de 2013-2014, subió a 140 mil 134; 
2014-2015 también se elevó 145 mil 843; 
de 2015-2016 llegó 151 mil 094; 
en 2016-2017 creció a 156 mil 510; 
pero en  2017-2018  bajó a 145 mil 224.

Esta es la distribución actual por discapacidades:

Ciclo escolar 2017-2018
Estudiantes con baja visión 6 mil 182
Estudiantes con sordera 4 mil 26
Estudiantes con hipoacusia 8 mil 722
Estudiantes con discapacidad motriz 16 mil 835
Estudiantes con discapacidad intelectual 107 mil 365
Estudiantes con ceguera 2 mil 95

Pendientes: escuelas accesibles y materiales adaptados

De acuerdo con el censo 2013, elaborado por el INEGI y la SEP, solo el 26% de las escuelas tienen rampas útiles y 12% de todas las escuelas (especiales o regulares) tienen baños amplios y adecuados.

“El número de materiales educativos transcritos en el sistema Braille, entregados en el ciclo pasado, fue de 9 mil 579 en primaria y de 3 mil 193 en secundaria; libros de texto gratuitos en macrotipo —de gran formato, con tipografía y tamaño de letra de entre 16 y 20 puntos por pulgada — 68 mil 773 primaria y 22 mil 584 en secundaria”, detalló.

Actualmente se cuenta con mil 633 Centros de Atención Múltiple (CAM), que son escuelas especializadas para personas con discapacidad. Ahí trabajan 13 mil 318 docentes que otorgan educación conforme a los programas de estudio vigentes a:

-3 mil 928 alumnos de educación inicial (abarca de los 43 días de nacidos a los 2 años y 11 meses).

 -9 mil 197 de en preescolar (3 a 6 años).

 -41 mil 620 de primaria (6 a 14 años y 11 meses).

-17 mil 998 de secundaria (12 a 18 años).

Ahí acuden alumnos con ceguera, baja visión, sordera, hipoacusia, discapacidad motriz, intelectual, trastornos graves del desarrollo, autismo y, de manera creciente, diversas condiciones que dificultan su ingreso en escuelas regulares. El objetivo de los CAM es desarrollar competencias laborales, como costura, confección y bordado, estilismo, preparación de alimentos y bebidas, fabricación de muebles, panadería y repostería, y serigrafía.

Del lado de la apuesta por la inclusión, existen 4 mil 613 USAER, Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular: especialistas que trabajan junto con profesores y directivos de escuelas regulares para eliminar las barreras de aprendizaje, de exclusión y de discriminación. Son especialistas en trabajo social, psicología, pedagogía o profesores especialistas en comunicación y atienden un universo de 28 mil 28 escuelas. Es decir, cada USAER atiende en promedio seis escuelas, pero sólo el 12.45% de las escuelas cuenta con este servicio para la inclusión.

Cada año egresan 17 mil 998 alumnos de secundaria en CAM y 74 mil 731 de las escuelas con apoyo de USAER. “Aún desconocemos cuántos continúan con educación media y superior. Actualmente en los centros de atención de formación y capacitación laboral hay 21 mil 161, lo que no significa que ya tengan empleo.

“Se está dando continuidad a los avances en la pasada administración, pero hace falta presupuesto que se distribuirá en otros grupos vulnerables: migrantes, indígenas y educación especial, porque tienen necesidades diferentes, incluso, en los distintos niveles de educación básica.

“También habrá bolsas para equipo, capacitación a directivos y docentes, vinculación institucional con organizaciones civiles, apoyos a padres de familia, sobre todo, para crear redes de apoyo entre ellos para que se trasladen a un estado, conozcan modelos  exitosos de inclusión y los puedan proponer para ser implementados en las escuelas de sus localidades”.

La Estrategia Nacional de Educación Inclusiva se está diseñando con 11 dependencias, entre estas el DIF Nacional, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, la UNAM y el Programa de Mejora para la Educación  para el Aprendizaje Activo.