Por Katia D’Artigues

Martínez de Vaillard nació el 6 de abril de 1934 en la Ciudad de México, de una familia oriunda de Jalisco. Se casó con un veracruzano-francés, Andrés Vaillard, con quien tuvo cinco hijos: Andrés, Elizabeth, Judith, Arturo y el más chico, Fabián.

Fabián nació con discapacidad múltiple. Además de autismo tiene discapacidad intelectual, visual y temas de salud. Desde que nació, cuenta su hija, Judith Vaillard, se dedicó a llevarlo a cuanta terapia y servicios privados encontró. En algún momento se fue a Houston en busca de una respuesta y ahí fue la primera vez que le dijeron que su hijo tenía autismo. “En México, hace 44 años nadie sabía lo que era”.

El regresar de Estados Unidos no sabía qué hacer. Judith, su hija, ya estudiaba psicología y la contactó con un psicólogo y doctor en la UNAM, Héctor Ayala Velázquez, quien daba tratamientos para personas con autismo pero la universidad dejaría de apoyar su práctica.

Así, junto con la familia integrada por Bruno Alessi y Gladys Montero, quienes tenían un hijo con discapacidad intelectual, Ricardo, decidieron fundar Domus, el 16 de mayo de 1980, institución en la que trabajó hasta hace cinco años, cuando se retiró.

“La Muñeca

Le decían “La Muñeca”, por guapa. Divertida y traviesa, le gustaba tomar whisky, fumar, y poner a políticos y funcionarios en aprietos.

“Iba a todos lados e inevitablemente levantaba su dedito y decía: ‘Yo soy la madre de una persona con autismo. ¿Su programa incluye al autismo?’ Y ponía en aprietos a todos”, recuerda su hija, quien también le atribuye, junto con Ana María Latapí, cambios en el Artículo 450 del Código Civil que antes de 1990, cuando ellas cabildearon ante legisladores cambios, se referían a las personas con discapacidad como “estúpidos, idiotas y enajenados”. 

Aunque su trabajo apoyó a muchas personas con autismo y sus familias, paradójicamente no cubre actualmente a su hijo Fabián, quien vive en un centro para personas adultas mayores en el que vivió también sus últimos años Martínez de Vaillard.

“A pesar de la lucha de la familia y de ella, siguen sin haber respuestas sobre todo a su hijo, por quien esto nació. Ni yo puedo hacer en Domus un programa para adultos mayores con autismo y complicaciones de salud”, comenta su hija Judith.

Martínez de Vaillard vio deteriorada su salud inicialmente cuando se cayó y fracturó. Luego, hace dos meses, sufrió una trombosis que complicó el panorama médico.

Este sábado 16 de noviembre murió rodeada de sus cinco hijos y 10 nietos. 

Parte de la familia se dedica también la discapacidad. De manera destacada Judith, como psicóloga y una de las primeras que hizo inclusión educativa de personas con autismo en 1994 y Arturo, experto en accesibilidad web. 

Descanse en paz, Judith Martínez de Vaillard. Desde aquí un abrazo a su familia y a toda la comunidad Domus por la pérdida. Gracias por todo el trabajo hecho en favor de la inclusión.