Por Débora Montesinos

Hace tres años, la Universidad Marista y los directivos de la carrera de Ciencias de la Comunicación, liderados por el maestro Mario Terrés, apostaron por una innovación: aceptar a estudiantes sordos en una disciplina que muchos pensaban que solo podían cursar personas que pueden oír. Frente de ellos tenían a León Felipe Martínez Valencia y a su madre, Carmen, una mujer que desde que su hijo nació se empeñó en proveerlo de todas las herramientas que pudieran hacerlo autosuficiente e independiente en el mundo que le tocó vivir.

Tres años después, mientras León Felipe cursa el 5° semestre de la carrera y proyecta sus sueños a la realidad en lo que a mediano plazo será un canal digital de contenidos diversos enfocados a la Comunidad Sorda, todos los involucrados están más que satisfechos de haber apostado por la innovación y la inclusión. 

Además de que el camino ha dejado valiosas experiencias sobre lo importante que es que los niñas y niñas sordas reciban educación especializada desde sus primeros años para dotarlos del contexto necesario que les permita avanzar como personas y como profesionales.

Y lo cuentan el propio maestro Terrés, León Felipe y Johana Rodríguez, la intérprete que tuvo para esta entrevista 

¿Cómo se da el acercamiento con León Felipe?

-Mario Terrés: León es un sordo que está oralizado, esto quiere decir que es capaz de hablar. De hecho, generalmente yo me comunico con él sin intérprete. Procuro hacerlo justamente por esta situación de que pronto saldrá a la vida laboral y no tendrá un intérprete siempre junto a él. Me importa mucho que pueda comunicarse con nosotros.

León llegó hace tres años e ingresó a la Universidad Marista para estudiar la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Él no había tenido experiencia con los maristas en gestión educativa, aunque sí un acercamiento con algunas personas de la propia comunidad.

¿León estaba preparado para lo que sería empezar la universidad en una comunidad de oyentes? ¿Tenía las herramientas?

-MT: Según lo que me platicó su mamá en la entrevista (en la que tuvimos para persuadirla sobre todo a ella, de que pudiera participar León como estudiante), sí traía y trae un acompañamiento muy fuerte desde niño.

La naturaleza de esta carrera es la comunicación y gran parte de la comunicación humana es como lo estamos viviendo ahorita, frente a frente, comunicación interpersonal, utilizando comunicación oral y utilizando también comunicación no verbal.

¿Por qué decidieron aceptar un estudiante sordo?

MT: Yo había tomado un curso de Lengua de Señas Mexicana (LSM) pero me quedé en la parte más básica, en lo más elemental. Ahí conocí al grupo de intérpretes de la Universidad Marista, que en ese entonces eran acompañados por la doctora Consuelo Manero. Ella fue la directora de la escuela de Psicología y fue muy importante para poder incluir sordos en la universidad. 

Como compartíamos oficinas, constantemente yo escuchaba, curioso, cómo llegaban sordos a su oficina y se comunicaban; algunos platicaban con ella oralmente, algunos no. Unos acudían con intérprete, otros no. Ella sí sabe utilizar muy bien la Lengua de Señas en distintas variantes como en español o en inglés. También compartíamos secretaria y ella nos ayudaba mucho a sensibilizar a los sordos y platicar con ellos. A mí me pareció mágica la forma en la que nos podemos comunicar con los sordos y viceversa.

Comencé a preguntarme por qué no aceptábamos estudiantes sordos en la licenciatura. Llevé mucho tiempo pensando en cómo nos íbamos a enfrentar a situaciones o materias (como radio) que es completamente oral. Pero si bien ellos son sordos, sí pueden hablar: hay algunos que están mucho más oralizados que otros, hay algunos que escuchan un poco, y otros, como León, que son sordos profundos.

¿Cómo se dio ese proceso? ¿Cuáles fueron las adecuaciones que hicieron al plan académico?

MT: Comencé a estudiar con algunos profesores qué podíamos hacer y llegamos a la conclusión que en asignaturas como radio, los podríamos poner a trabajar en guionismo, para que pudieran investigar y escribir, mientras que la producción y posproducción sería realizada por un oyente. Pero ellos sí pueden participar en programas de radio y ya ha ocurrido que participan sordos y hay intérpretes, como Johana, que nos ayudan a darle voz.

En asignaturas como Comunicación Oral llegamos vimos que el plan de estudios y el programa académico nos permite poner un énfasis en la comunicación no verbal, entonces íbamos a trabajar con ellos esa parte.

Cuando León cursó esta materia tuvo un muy buen maestro, Hugo, locutor de la estación Horizonte 107.9.  Él con muchísima paciencia acompañó a León para que hablara dentro de la clase. En ese entonces teníamos otra sorda, Mariela, que participaba en las clases con su propia voz. Y Mariela tenía una voz preciosa, y León también. Es maravilloso poder escucharlos.

Tres años después, ¿cómo ven los resultados?

MT: En la parte directiva y docente ha sido una experiencia extraordinaria. Sabía que iba a ser completamente sorprendente lo que íbamos a vivir, sabía que nos iba a retar, sabía que iban a ocurrir algunas resistencias, pero siempre he estado seguro de que es una buena opción tener a sordos estudiando la licenciatura.

Hablaba de otra estudiante sorda, ¿qué ocurrió con ella? ¿Los procesos fueron diferentes?

MT: Desafortunadamente en el camino perdimos a Mariela, que inició junto con León. Ella decidió junto con su mamá dejar la universidad porque se estaba complicando seguir avanzando.

Pasa algo muy interesante: León tiene muchísimo contexto, y entiendo que los sordos lo necesitan para comprender el mundo de los oyentes. En el caso de Comunicación, al ser una disciplina nueva que no había colaborado con sordos, era importante crear el significado de muchas cosas para ellos: ellos poco a poco construyen junto con los intérpretes las señas para distintos términos de su carrera.

León no es tan joven como los demás estudiantes de la licenciatura y su experiencia aportó para que pudiera conocer más del mundo, y eso era algo que le faltaba a Mariela.

León muchas veces era como su asesor. Es muy curioso, porque los estudiantes sordos crean una especie de equipo, son muy solidarios entre ellos, se cuidan mucho, son muy amistosos.

¿Fue fácil la adaptación a este proceso de inclusión?

MT: En la parte de los docentes fue muy interesante y han pasado por varios procesos. La mayoría del equipo que trabaja ahora con León se han ido integrando. 

La primera reacción fue de mucho miedo porque no sabían cómo atenderlos. Hasta que después de muchísimas sesiones, las pláticas comprendieron que son personas como nosotros con la única diferencia que no escuchan.

Las clases iban a ser diferentes, un proceso mucho más lento y que teníamos que adecuar todos los contenidos, por ejemplo si íbamos a poner una película, debería tener tener subtítulos.

León ¿cómo ha sido la experiencia?

– León Felipe Martínez: Cuando yo era niño, a los cuatro o cinco años, mi mamá decidió oralizarme (enseñarle a hablar) en escuelas de educación especial con otros sordos, y usando Lengua de Señas Méxicana (LSM).

Aprendí a convivir sólo con personas sordas y mi lengua materna fue la LSM. Después de dos años me cambió a una escuela donde todos eran oyentes, porque quería que yo pudiera convivir y tener más contacto para aprender a comunicarme con personas oyentes. 

En la primaria era el único sordo: me daba mucha pena, me sentía nervioso y tenía miedo. Yo no tenía amigos ahí, porque solo tenía amigos sordos. Fue un poco difícil la comunicación y me sentía aislado. Yo jugaba y me divertía; a veces jugábamos fútbol.

Mi mamá me ayudó mucho con la comunicación. Yo no escucho y usaba aparatos auditivos para escuchar un poquito. También me llevaron a terapia para poder emitir voz. Con el tiempo aprendí a oralizar mejor y en la misma primaria, después de la terapia, ya podía hablar con mis compañeros y comunicarme bien. Mis maestros me apoyaron mucho.

¿Por qué elegiste la carrera como comunicación?

LFM: Me gusta mucho la comunicación y el deporte, sobre todo el fútbol,  pero en mi vida profesional era algo que no iba a poder hacer. Los sábados y domingos veía el fútbol, pero no entendía porque no había intérpretes solo hasta el resumen, donde explicaban lo que había pasado en los partidos. 

Entonces dije, ‘quiero estudiar comunicación para que toda esa información les llegue a los sordos a través de su lengua materna, la Lengua de Señas Mexicana. Hoy solo en las noticias hay intérpretes, pero en otros programas no hay nada. 

Ahora, ¿hacia dónde te perfilas?

LFM: Yo anhelo hacer proyectos: ahora trabajo en uno para que en los canales de YouTube haya contenidos masivos, sobre en temas importantes de noticias, de deportes que no tienen esta herramienta de interpretación. Sí es importante los subtítulos, pero hay cosas que no podemos entender solo con subtítulos. Es un proyecto que apenas estoy haciendo. Cuando me gradúe me gustaría hacer este tipo de contenidos para alguna empresa. Estoy en el proceso de tener un trabajo profesional para poder lograrlo. 


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