Editoriales

Con todo en línea

Esta frase nos representa esta semana en varios sentidos: finalmente logramos el sí del SAT, después de muchos laberintos y trámites, para que los donativos que recibamos sean deducibles. Check

Y mientras esto ocurría en Hacienda, Google eligió a Yo También como uno de los proyectos de contenido sobre temas críticos a nivel global a los que iba a apoyar en medio de la actual contingencia sanitaria. “Somos conscientes de la calidad del trabajo periodístico que ustedes realizan y de la importancia del mismo para la audiencia a la que sirven”, rezaba el mail que nos anunciaba esta semana que formamos parte de su  “Programa de Apoyo a Nativos Digitales de América Latina”. Check

Los videos accesibles sobre el resumen de la epidemia que cada día comenzamos a subir a redes sociales y a los camiones de Tele Urban resultaron con tan buenos resultados que la Embajada de EU y Comexus renovaron su aporte económico para que los sigamos haciendo hasta el 12 de julio. Check

Para subir nuestros contenidos rápidamente a Twitter, en tiempo récord (y en momentos donde solo se priorizan cuentas de salud), logramos que esta red nos pusiera su palomita azul de que somos un ‘perfil verificado’. Check

Este domingo 7 de junio es el último día para que nos ayuden a contestar este cuestionario para conocer la situación de las personas con discapacidad en medio de la epidemia en nuestro país y la semana que viene tendremos un panorama claro para poder entender e incidir con datos. Check

Y lanzaremos el lunes 8 la primera de siete guías que hemos producido para informar y apoyar a personas con discapacidad sobre la actual epidemia. Las 7 guías (para discapacidad intelectual, motriz, visual, auditiva, psicosocial, autismo y personas mayores) estarán descargables en nuestro sitio web en pocos días más.

Bárbara Anderson

Dibujo de cara de Bárbara Anderson mirando de frente.

La inaceptable violencia familiar e institucional contra las personas con discapacidad

Siempre lo supimos o más bien, lo intuímos. Había datos generales al respecto en varios lugares del mundo, incluso la ONU: las personas con discapacidad viven más violencia. Sobre todo las mujeres y niñas viven hasta 10 veces más violencia que las mujeres y niñas sin discapacidad. Sin embargo, en México, el país de los “otros datos” en muchos sentidos, no tiene datos de esto. Ninguno.

Este jueves, sin embargo, Human Rights Watch América nos dio una ‘probadita’ de este amargo pastel de datos al presentar un informe llamado “A veces es mejor hacerse invisible. Violencia familiar contra personas con discapacidad en México”. Carlos Ríos Espinosa, investigador y abogado senior de la división de derechos humanos de personas con discapacidad entrevistó a 24 mujeres y 14 hombres que viven en Oaxaca, Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México para que le contaran la situación de violencia que vivieron o siguen viviendo en sus casas. 

Las historias son indignantes, todas. Hombres y mujeres que viven olvidados por sus familias que los atienden cuando pueden, incluso para bañarse, que son agredidos todos los días o que viven en encierros permanentes y no solo por el COVID19.

Una mujer, como Guadalupe Huerta Mora, que ayer dio su testimonio de viva voz en la conferencia de prensa virtual para presentar el informe, adquirió su discapacidad por violencia. Ahora sobrevive con 150 pesos a la semana que logra reunir vendiendo dulces y bajo el cuidado único de su hijo adolescente. 

Además de las historias, Ríos Espinosa desmenuza todo lo que nuestro país debería de hacer para garantizar los derechos de estas personas y que no se hace. Aquí una nota sobre el informe que presentamos en Yo También

Los albergues para recibir a mujeres que viven violencia (de por sí con presupuesto recortado, saturados) no son accesibles de manera física en un 80% y además, dentro de sus reglamentos no reciben a personas que puedan tener alguna discapacidad psicosocial (una condición de salud mental). En ese caso lo que sucede es que van directo a un hospital psiquiátrico. ¿Se imagina la doble discriminación? Y no hay ninguna alternativa para hombres que viven violencia.

El documento es un catálogo de una violación tras otra a los derechos humanos de las pcd que, además, es muy difícil que denuncien la violencia que viven. De entrada, dependen de sus agresores para denunciarlos a ellos o ellas mismas. Y cuando pueden denunciar a veces el sistema de justicia sencillamente no está preparado -pese a cambios legales- para atenderlos o no les creen. 

Ríos Espinosa hace al final una serie de recomendaciones a los gobiernos que urge que se atiendan. Y que comienza con un llamado al INEGI: deben incorporar ya mediciones, apartados, de violencia contra personas con discapacidad y mujeres en sus encuestas regulares. 

No todo son becas para 1 de cada 10 millones de personas con discapacidad. Se tienen que hacer políticas públicas. Ver a las personas con discapacidad como lo que son hoy: personas invisibles o que prefieren hacerse invisibles, como dice el Informe, para no sufrir más violencia de la que ya viven. 

Ayer, José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch Americas, un experto en temas latinoamericanos y muy conocedor de lo que pasa en México, hizo un llamado a que se nombre a alguien al frente del organismo que debe impulsar políticas públicas para todas las personas con discapacidad en México. 

Pero también hizo un llamado especial al mismo presidente Andrés Manuel López Obrador que deje de la retórica y pase a la acción. “El compromiso”, dijo, “se nota en los resultados y no en los discursos”.

Katia D’Artigues

Dibujo de cara de Katia D'Artigues mirando de frente.

Notas 

1. ‘A veces es mejor hacerse invisible’ 

Human Rights Watch presenta un informe doloroso sobre la violencia a la que están sometidas personas con discapacidad en México por parte de sus familias. Hay negligencia de parte de las autoridades, falta de servicios e incluso de una visión que no plantee como solución su institucionalización. El modelo de “vida independiente” que plantea la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad parece lejano en su implementación.

Lee la nota sobre el reporte aquí y el reporte completo acá 

2. Cuando el home office no es una carga sino una oportunidad

La pandemia demostró que se puede ser productivo y eficiente desde la casa. Las empresas pueden ahora sumar a pcd con menos inversión que la que puede demandar modificar inmuebles o traslados a sus instalaciones.  

Checa la nota completa aquí

3. Las clases en línea no son para las personas con discapacidad 

Para atender a los estudiantes con discapacidad durante la pandemia, la secretaría de Educación Pública diseñó una estrategia de tres documentos: dos páginas con orientación para especialista en educación especial, dos más con consejos para padres de familia y tres párrafos para para docentes. 

Asimismo, la misma secretaría pidió a los maestros que adecúen las clases de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes


Breves


El dato de discapacidad

Entre 52 y 70 

son los albergues para mujeres con discapacidad
que viven violencia en México,
el 80% de ellos no son accesibles.

Fuente:  Human Rights Watch

DDD


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