Por Katia D’Artigues

Contingencia de emergencia dentro de la contingencia sanitaria, este martes vivimos un sismo de magnitud 7.5 en México. Con epicentro en Oaxaca, provocó la muerte de al menos 7 personas y se sintió en gran parte del país y sobre todo la frágil Ciudad de México, donde afortunadamente no hubieron muchos daños. Nos hace reflexionar, una vez más sobre los muchos pendientes que aún existen para incluir a las personas con discapacidad (pcd) en todas las medidas de protección civil.

Hablé con José Luis Gutiérrez Brezmes, un arquitecto que se ha especializado en accesibilidad. Su libro “Accesibilidad: personas con discapacidad y diseño arquitectónico”, destina su capítulo 9 a personas con discapacidad durante emergencias. El libro se puede descargar de forma gratuita aquí .

“Hay una suerte de darwinismo social”

Gutiérrez Brezmes señala que aún no hay una Norma Oficial Mexicana, reglamento o ley a nivel federal o nacional que contenga mínimos de accesibilidad para personas con discapacidad más que en la Ciudad de México y al mínimo indispensable. Y que en momentos como el martes se hacen presentes estas faltas.

“En momentos como estos, de una emergencia dentro de la epidemia, nos explota en la cara todos los pendientes y deudas que traíamos ya desde antes. Contemplar a las pcd en términos de evacuaciones sísmicas se manifestó una vez más de una manera que adquiere carácter dramático”, dice el especialista. 

La protección civil de prevención, durante y posterior a la emergencia es algo que se tiene que contemplar si no se hace, dice Gutiérrez, “parece una lógica de darwinismo social: sólo para los más aptos”.

Hay que empujar que haya una nueva cultura de protección civil que tiene que pasar por dos vías, opina el arquitecto: por un lado, la cultura para toda la población con énfasis en la protección de personas en situación de vulnerabilidad, pero también de parte de la exigencia de la autoridad para hacer lugares con base en diseño universal de forma obligatoria. 

Aunque hay manuales de recomendaciones para protección civil, como esta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos: “Guía con recomendaciones para considerar a las personas con discapacidad en protocolos de protección civil”, sí se debería pensar en una nueva NOM, Norma Oficial Mexicana (por naturaleza obligatoria), en accesibilidad o bien promover que haya capítulos de accesibilidad dentro de las distintas normas o leyes de protección civil que existen.

“Ninguna NOM menciona específicamente rutas de evacuación y procedimientos adecuados para pcd. Es grave, porque además la línea entre una pcd y una que no tiene discapacidad pero ve comprometida su movilidad por edad o algún padecimiento es muy frágil, una frontera borrosa. La población vulnerable crece cada día porque es mayor la expectativa de vida. El día en que entendamos que la accesibilidad no es solo en beneficio de las pcd, sino de la población en general, ese día habrá un salto importante”. 

El caso de la comunidad sorda

En el caso en particular de la comunidad sorda o de las personas con alguna discapacidad auditiva, el tema de la prevención de emergencias sigue siendo una tarea con más pendientes. 

“La instalación de alarmas visuales es una de las principales peticiones de la comunidad sorda. Sin embargo, es necesario que éstas se acompañen de campañas de difusión permanentes  en el que se brinden indicaciones precisas sobre qué hacer en caso de una situación de emergencia dependiendo del sitio en el que se encuentren y el tipo de situación. Particularmente en el caso de sismos, una de las indicaciones que más se difunde es que se tienen que evacuar los edificios, sin embargo no hay información detallada sobre qué hacer si se encuentran en un edificio alto, en instalaciones del metro o en contextos no urbanos”, dice Susana Gómez, de CoPeSor , Coalición de personas sordas de la Ciudad de México.

Como Gutiérrez coincide en que es una responsabilidad compartida de la sociedad pero también de la cultura hacia las personas sordas. Por eso hay que capacitar a personal de protección civil y población en general de la vulnerabilidad de las personas sordas en caso de que se requiera de su apoyo.

Es a través de la tecnología donde también se podría ayudar a que la comunidad con discapacidad auditiva pueda enterarse, por ejemplo, de una alerta sísmica. En la Ciudad de México, por ejemplo, la aplicación 911CDMX está vinculada directamente con el C5 (el El Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano) y en caso de sismo la alerta es inmediata pero no hay información accesible para que se conozca. 

“La existencia de este tipo de aplicaciones nos muestra las posibilidades de la tecnología, pero también el desinterés de las instituciones para atender a personas sordas o con discapacidad auditiva en situaciones de emergencia al no garantizar una cadena de accesibilidad en la información y la comunicación; tal como lo han demostrado las instituciones al no garantizar atención por videollamadas en LSM en los centros de atención ciudadana para emergencias”, asegura Gómez.

Desde hace tiempo una petición de la comunidad es tener un “Centro de Relevo” que es una suerte de conmutador de videollamadas para que las personas sordas puedan comunicarse en caso de emergencia o también con personas que no son sordas. Hay centros de relevo gubernamentales ya en países como Colombia

En Puebla, ante la emergencia de Covid, se implementó uno temporal (que ojalá permanezca). Aquí hay un tuit del gobierno de ese estado al respecto. 

Hacia una “nueva normalidad” accesible.

Ahora que estamos en pandemia y necesariamente reflexionando sobre reactivación social y entornos, estos debería contemplar la accesibilidad, dice Gutiérrez.

“Las calles, edificaciones y parques accesibles nos hacen a todos la vida más segura. La misma rampa que necesita una persona que usa silla de ruedas es la que necesitamos tu o yo si llevamos un bebé en carreola, una persona que usa muletas o una mujer que usa zapatos de tacón. Estamos en un proceso de revisión de cómo deben ser nuestros espacios y ya que estamos en un cambio de paradigma, ojalá que en este nuevo haya mayor inclusión, equidad y justicia”.


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