Texto: Karina González Fauerman

Fotos: Cortesía Elvia Rojo

A raíz de tener cáncer de mamá y quitarle por completo los ganglios linfáticos, a Leticia (71 años) le amputaron el brazo izquierdo. Ella, al igual que Elvia (82 años), quien tiene trombosis y visión disminuida, son personas mayores (consideradas así a partir de los 60 años, según lo que establece la ONU y está en la página del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores de la Ciudad de México) con discapacidad.

Pero, ¿cómo puede este sector de la población tener mejor calidad de vida?

“Hay que diferenciar qué cambios son normales por envejecer y cuáles no; por ejemplo, muchas veces se piensa que el olvido es parte del envejecimiento, pero no es así, por lo que la educación es fundamental para una adecuada comprensión y atención”, explica la geriatra Pamela Salcido, quien subraya la importancia de las campañas de prevención para envejecer saludablemente.

Según la experta, hay dos parámetros que evalúan la funcionalidad de la persona mayor: el primero es la capacidad de realizar actividades instrumentales de la vida diaria: administrar medicamentos, transportarse, llevar a cabo labores domésticas, (incluyendo cocinar) y hacer llamadas telefónicas. El segundo se refiere a tareas básicas cotidianas como alimentarse, bañarse, vestirse, caminar, ser continente y usar el baño.

La ayuda y el apoyo que requerirán las personas mayores con discapacidad, precisa Salcido, irán en función de su condición. Por ejemplo, alguien que es dependiente total, requerirá cuidados 24 horas y cama con colchón especial, movilización continua, fisioterapia, cambio frecuente de pañal y alimentación de consistencia de acuerdo al padecimiento base.

“Una buena red de apoyo ayudará a un envejecimiento saludable. Es prioritario conocer quiénes forman parte de ella en la valoración de una persona mayor”, subraya. 

Algunas consideraciones generales que mejoran la calidad de vida de las personas mayores con discapacidad son:

  • Incluir un colchón de superficie dinámica o estática. Esto prevendrá la formación de úlceras por presión que pueden controlarse, al igual que la infección de vías urinarias, a través del cambio frecuente de pañal.

  • Considerar fisioterapia. Con el paso de los años se pierde masa muscular y por ende, puede haber mayor riesgo de caídas o de inmovilidad. La fisioterapia ayudará a mejorar el fortalecimiento muscular y a prevenir la sarcopenia, que se define como la pérdida de masa y potencia muscular que ocurre durante el envejecimiento.

  • Valorar la arquitectura del hogar para prevenir caídas. Es importante incluir barandales en el baño, así como piso antiderrapante. Es conveniente quitar alfombras, y en caso de no ser posible, fijarlas bien al piso de modo que no tenga bultos que puedan favorecer caídas.

  • Evitar espejos. En el caso de que la persona tenga trastornos de memoria, hay que retirarlos para no descontrolar su ubicación.

  • Tener un adecuado calzado. Es indispensable contar con el uso de auxiliares correctos de la marcha (zapatos cómodos y bien sujetos, con horma ancha, tacón bajo y suela antiderrapante). Además, en caso de ser necesario, hay que contar con lentes y aparatos auditivos.

Estas recomendaciones son muy útiles en el día a día. Si deseas recordarlas, puedes descargarlas aquí.

Apoyo institucional

Para velar por los derechos de las personas mayores, dignificarlas y visibilizarlas, hace 41 años surgió el INSEN, hoy INAPAM (Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores), órgano independiente y rector de la política nacional que busca unificar y coordinar todos los programas y acciones correspondientes para las personas mayores.

De acuerdo con Ana Gamble, directora de Atención Geriátrica del INAPAM, muchas veces se asocia el envejecimiento con discapacidad. Sin embargo, es importante precisar que se trata de funcionalidades y capacidades disminuidas.

“No hay que conformarse por ser persona mayor. Hay que promover la independencia lo más posible.

“La peor enfermedad en la vejez es el aislamiento social. Es fundamental crear una red comunitaria en centros culturales para realizar actividades que estimulen la mente como joyería, idiomas o canto que generen vinculación con un grupo (debido a la pandemia, ahora debe ser virtual). Además, es necesario evitar una vida sedentaria que atrofia las articulaciones y la masa muscular”, apunta.

Según Gamble, a las personas mayores se les reconocen poco o nada sus derechos. Subraya que en México existe discriminación múltiple, llamada así cuando convergen distintos factores como ser mujer, adulta mayor, con deterioro cognitivo y dependiente económicamente.  

“Aun si alguien está postrado en la cama, tiene opinión, merece ser tratado con dignidad y no como un mueble. Las personas mayores no deben ser vistas como sujetos pasivos que se invisibilizan al perder su funcionalidad”, agrega Gamble y especifica que el INAPAM brinda asesoría jurídica gratuita y cuenta con albergues, residencias de día y centros culturales para apoyar a las personas mayores.

Derechos de las personas adultas:

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, las personas mayores tienen los siguientes derechos:

  • Igualdad de oportunidades. Sin importar su lugar de origen, género, edad, discapacidad, condición social o de salud, religión, preferencias, estado civil, tienen derecho a toda oportunidad de formación y realización, así como a la alimentación, el agua, la vivienda, vestido, atención sanitaria, oportunidad de un trabajo remunerado, educación y capacitación, a vivir en un entorno seguro y adaptado a sus necesidades, que privilegie su integridad física, su salud y su vida.

  • Participación en la aplicación de las políticas que incidan directamente en su bienestar, a compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más jóvenes y a formar movimientos o asociaciones.

  • Cuidados de su familia, tener acceso a servicios sanitarios y disfrutar de los derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares y en instituciones donde se les brinden cuidados y tratamiento.

  • Autorrealización de aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial, mediante el acceso a los recursos educativos, culturales, espirituales, recreativos y a la participación política.

  • Dignidad de vivir con seguridad, ser libres de cualquier forma de explotación, maltrato físico o mental y recibir un trato digno.

  • Acceso a la justicia para ser oídas, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable por un Juez o Tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ellas, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter. 

La realidad de las personas mayores

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países desarrollados, entre un 4% y un 6% de las personas mayores han vivido alguna forma de maltrato en casa.

  • Entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%.

  • Se pronostica que de aquí al año 2050 la cantidad de personas mayores que no pueden valerse por sí mismas se multiplicará por cuatro en los países en desarrollo.

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