Por Ana Estrada

Luis es ordenado, disciplinado y tiene una sensibilidad especial por el arte. Cuando su hermana mayor le heredó una cámara, comenzó a experimentar y tomar fotos… y desde entonces no se detuvo.

“Mi foto favorita es de una chica que comienza a bailar, del paso que hacía”, dice Luis, un joven de 18 años con síndrome de Down, que hace apenas unas semanas se graduó del diplomado en fotografía en el Instituto Mexicano de Investigación y Desarrollo Integral (IMIDI). 

Pero esto que podría parecer una historia más de éxito, tiene más de fondo, pues fueron sus propios padres (Karina Martínez y Jorge Alberto Hervias) quienes construyeron el camino para que Luis no fuera un eterno estudiante.

Crean la plataforma para impulsar a su hijo

El Instituto nació cuando Karina Martínez, mamá de Luis, se dio cuenta que en la escuela de su hijo los maestros no creían que tenían ante ellos a un ser humano con capacidades y anhelos propios, y que ellos mismos, los profesores, no se sentían capaces de enseñarle.

Ante esto, Karina decidió cambiar la situación, se “voló la barda de lo ya establecido” –como ella dice– y creó una asociación para ayudar a los profesores de Jalapa, en Veracruz, a enseñar a personas con discapacidad y, más importante, a confiar en ellas.

“Tenemos que saber que el otro puede y lo merece y que nosotros también podemos y necesitamos constantemente actualizarnos, rediseñarnos, aprender y renovarnos”, dice en entrevista para Yo También.

Así, en 2014, inició el IMIDI, impartiendo diplomados para fortalecer la formación profesional de los maestros para atender a pcd, que incluyen estrategias para enseñarles a leer y escribir, matemáticas, atender a personas con trastornos del espectro autista, entre otras, “promovemos la actualización de docentes, psicólogos y pedagogos”.

Todo marchaba bien, con muchos profesionales interesados en aprender y en empatizar. Pero luego, Luis llegó a segundo de secundaria y fue cuando sus padres se enfrentaron a lo que muchos otros con hijos con alguna discapacidad: no existen suficientes opciones educativas para estos jóvenes.

“Como sociedad estamos muy acostumbrados a que las pcd son eternos alumnos, pero ¿a qué hora termina eso? Nuestro objetivo siempre fue que Luis no fuera a una escuela para luego pasar a otra y a otra, sino que se le ayude a dar ese salto a la inclusión laboral”, dice Karina.

Forjando hijos independientes 

Teniendo toda la experiencia de IMIDI y la fortaleza de profesores, pedagogos y psicólogos, Karina y Jorge echaron a andar el diplomado de fotografía dirigido a personas que viven con síndrome de Down.

Jorge explica que, talleres o cursos dirigidos a pcd en el sector público en Veracruz sólo hay de panadería, intendencia y, recientemente, de hacer composta.

“Con algunos amigos de Luis logramos ver que la mayoría de ellos eran muy hábiles con los gadgets y dijimos: ¿qué podemos hacer para que le saquen ventaja a eso? ¡La fotografía!”, dice.

Al respecto, Karina detalla que desarrollaron un programa que cubre todos los requisitos necesarios para certificar a los alumnos en Fotografía Digital, “toda la parte técnica la cubren igual que cualquier otro fotógrafo”.

Pero agregaron un ingrediente extra: enseñar a los jóvenes con síndrome de Down a desenvolverse socialmente.

“Aprenden a seguir instrucciones, saber qué cosas están permitidas en un espacio y cuáles en otro, manejo de sexualidad, es importante que conozcan y estén alertas de que no todo mundo se maneja en la misma situación y que hay cosas que se pueden hacer públicamente y otras que no”, detalla Karina. 

El programa, el cual dura cinco semestres, se diseñó también apegándose a todas las habilidades que señala el programa Conocer, de la Secretaría de Educación Pública.

Para darle más peso, consiguieron que el curso sea avalado por la Secretaría del Trabajo y certificado por el Instituto de Capacitación para el Trabajo de Veracruz (ICATVER). 

Tras este camino andado, el pasado 1 de febrero, se graduaron los primeros dos alumnos: Luis, de 18 años, y Beto de 38; ambos ya tienen trabajo.

Luis, a unos días de haber concluido el diplomado, colabora para un diputado local de Veracruz. “Me gusta tomar fotos de mi familia, de animales, árboles y flores, y estar en las exposiciones (de foto). Puedo ver otras cosas, conocer otras cosas y conocer a más personas. Así puedo ganar dinero, ir con amigos al café, a bailar. Tengo dinero para salir como cualquier persona”, explica.

Este curso de Fotografía se ha convertido en el único en México especializado en transformar a jóvenes con síndrome de Down en fotógrafos capaces, responsables e independientes. 

Requisitos para ingresar al diplomado:

  • Vivir con síndrome de Down
  • Tener 15 años cumplidos
  • Entrevista con el o la aspirante y su familia
  • Carta compromiso de la familia (“no basta que el chico o la chica quiera, es importante que la familia decida respetar y apoyar estos sueños y anhelos de sus hijos”, explica Karina)

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