Por Karem Robert*

Cada año que pasa nos enfrentamos a nuevos retos al ser, las familias y personas con discapacidad, parte de una minoría en la cual tenemos que seguir luchando para que se hagan respetar los derechos establecidos en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y no permitir retrocesos.  Para lograr tener mayor incidencia en estos tiempos, ya tenemos una ruta clara para ser escuchados y fortalecernos cada vez más. Hoy en día, no hay mejor camino que las redes sociales que nos dan la posibilidad de crear comunidades virtuales con intereses y preocupaciones afines.

Hoy, el primer paso es formar grupos de apoyo en donde podamos aliarnos, incluirnos mediante plataformas virtuales en medios digitales: Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp. Ahí podremos compartir experiencias e inquietudes comunes, intercambiar información sobre terapias, nutrición, educación inclusiva, temas de salud en una primera etapa. Luego evolucionaremos a una comunidad sólida en donde acortaremos las distancias en todos los sentidos que nos separan, porque la discapacidad no discrimina en ningún sentido, nos puede tocar a cualquiera. En cualquier nivel socioeconómico, en cualquier ubicación geográfica y en cualquier raza o género.

Ahí es precisamente donde generamos empatía y podemos lograr mucho trabajo colaborativo para intercambiar y debatir ideas.  Son habilidades que tenemos que desarrollar para formar ciudadanos críticos en donde evolucionemos hasta crear una plataforma de información y difusión bien estructurada con mensajes claros.  Una voz se hace más poderosa si tiene el respaldo de miles detrás.

El reto para ser una comunidad más fuerte para el 2050, es reducir la brecha digital en las familias, perder el miedo a la tecnología, participar, involucrarse, saber que nuestras circunstancias de vida deben ser escuchadas para cambiarlas. Si no las sacamos a la luz, permanecerán en la sombra y serán olvidadas.  Los políticos cada vez tomarán más en cuenta la opinión en redes sociales para cambios estructurales, eso es lo que hace la presión mediática de grupos con intereses legítimos y válidos.

Dicen que somos minoría, pero en la teoría de los seis grados de separación explican que cualquier persona del planeta está relacionada con otra, a través de las amistades personales, con cinc intermediarios y seis conexiones.  Entonces nuestro mensaje de empatía y de inclusión puede llegar a más personas mediante las redes sociales incluyendo a la persona correcta en el poder, en el puesto indicado para tomarnos en cuenta y cambiar las políticas públicas.  

Esa es la esperanza que tenemos que darles a las familias que apenas empiezan en el camino de la discapacidad. Que no serán olvidadas, ni ignoradas. Que haremos cada vez más sólida nuestra comunidad, hasta que las personas con discapacidad sean reconocidas como ciudadanos con pleno uso de sus derechos, eliminando las barreras para su inclusión en una Sociedad que demanda cada vez más la aportación de todos y cada uno de sus ciudadanos en sus diferentes circunstancias. Eso nos enriquecerá como sociedad y como país. 



*Karem Robert es presidenta de Familias Extraordinarias