Foto: Cortesía Silvia Grecco. Aparece en la imagen con su hijo y Neymar

Por Abraham Reza 

Entrevistamos a la madre brasileña que ganó el galardón de FIFA a mejor afición por narrar partidos de fútbol a su hijo con ceguera

Este 23 de septiembre la brasileña Silvia Grecco fue reconocida por la FIFA con el galardón a la mejor afición.

El premio se le otorgó como un reconocimiento a las narraciones de los partidos que le hace a su hijo Nickollas, un pequeño de 12 años que nació con discapacidad visual y tiene trastorno del espectro autista.

Al recoger su premio en la gala del lunes 23 de septiembre en el teatro La Scala de Milán y acompañada del joven Nickollas, Silvia aprovechó para describirle el ambiente a su hijo  y aprovechó para evidenciar la necesidad de trabajar para integrar a las personas con cualquier tipo de discapacidad en el fútbol. 

Aquí un video que el club Palmeiras hizo de ella y Nickollas llamando a votar por su historia:

“Me siento feliz por todo esto que está pensado en nuestra vida ahora y que haya tomado una dimensión mundial porque hoy puedo hablar por un mundo que ama el fútbol y que las personas sepan que aquellos con deficiencias merecen ser amadas, respetadas, con oportunidades y ser incluidas.” 

“Que bueno que el fútbol está proporcionando eso para que la gente pueda hablar y hagan equipo para que respeten a las personas con discapacidad. Agradezco a Dios que Nickollas y yo podamos ser ejemplo de los demás”, expresó la madre tras recibir el galardón.

El futbol es una terapia que le ha permitido ‘sentir la vida’

Nickollas Grecco, como lo bautizó su madre ante la ausencia de su padre, nació en San Pablo, Brasil en 2007. A diferencia de la norma, el pequeño no nació de nueve, ni de siete meses, sino más bien de 5. 

Debido al poco tiempo de gestación apenas y pesaba medio kilo, además de que nació con retinopatía de la prematuridad grado 5; es decir, con ceguera total.

Silvia Greco asegura que el proceso de adaptación para su hijo fue difícil, pero no imposible. Desde muy pequeño Nickollas ha estudiado en escuelas regulares. “Los maestros tienen experiencia con niños que viven con discapacidad visual, pero donde además aprende a convivir con niños sin ésta. Eso es lo mejor porque es como en la vida diaria”. 

La pasión que tiene el pequeño por el soccer fue inculcado por su abuelo, quien cada cada domingo se sienta religiosamente frente a su televisor. “Al principio le ponía los audífonos para que escuchara la locución por el radio, pero siempre se los quitaba porque le gusta más escuchar a la afición, así que poco a poco comencé a explicarle los juegos”, cuenta Silvia.

Hoy Nickollas afirma que le va al Palmeiras y sus jugadores favoritos son Neymar da Silva Santos y Eduardo Pereira Rodrigues, más conocido como Dudu. A los 5 años el pequeño Nickollas tuvo la oportunidad de conocer al delantero del Paris Saint Germain, un acercamiento que a decir de Silvia, le cambió la vida a su hijo. “Lo llevé a un juego de ese equipo y quedó encantado con la afición del equipo así que también se hizo aficionado y desde entonces nunca faltamos a un partido”.

Silvia no se considera una gran narradora, sino más bien “una aficionada” y “madre cariñosa” que le dice las jugadas a su hijo. “Le cuento cuando hay faltas o un jugador caído, cuando hay tarjeta, los pases, etc. Como una aficionada fervorosa del equipo”.

Para Silvia el fútbol representa una terapia que ha ayudado a su pequeño a ser más empático y que “le ha permitido sentir la vida” a través de su voz.

“Nickollas es un niño muy cariñoso a pesar de su deficiencia visual y un autismo leve, así que la comunicación es muy reservada, es por eso que me da mucha alegría cuando él está en el estadio, porque allí se trasforma del niño tranquilo y que solo está en un sitio. Durante el juego él participa en los 90 minutos del juego cantando, es una transformación muy grande que me llena de felicidad ver que mi hijo esté feliz; por eso mismo busco siempre la forma de llevarlo así esté cansada. Se que ese lugar para él es el mejor del mundo y se divierte mucho y escucha diferentes tipos de música”, expresa la madre a través de una nota de voz enviada por whatsapp.

Por ahora el pequeño Nickollas no tiene definido qué quiere ser de grande. Además del fútbol él tiene pasión por algunos instrumentos y toma clases de teatro. Su madre supone que será en esa área, la de las artes, donde él destacaría. 

“Todavía falta tiempo para definir lo que será. Por eso me preocupa mucho que su educación se base en la autonomía y así cuando crezca pueda valerse solo. Las  madres no somos eternas, yo ahora estoy 24/7 ayudándolo y amándolo, pero me gustaría que también él pudiera formar una familia”, finaliza Silvia.