Por Bárbara Anderson
26 julio de 2019

Fernando Landeros Verdugo
Presidente de Fundación Teletón México A.C.

Con 22 años, Fundación Teletón México es el sistema de rehabilitación infantil más grande del mundo, con 24 centros y una filial internacional en Texas que atiende a más de 27,000 pacientes. El modelo fue importado por Fernando Landeros desde Chile en 1997. En los últimos años ha tenido que capotear tanto la crisis financiera (por caída en donaciones privadas y aportes gubernamentales) para mantener los altos costos de sus CRIT, como las críticas por su identificación con Televisa, que la han vuelto un blanco de campañas en redes sociales. 

¿Tienes alguna discapacidad?

Nunca he visto en un catálogo de discapacidades el daltonismo pero, si es una discapacidad (una alteración de la capacidad), pues sí. Ciertamente no tengo la capacidad para ver colores, o no para verlos al menos como los ven la mayor parte de los seres humanos. 

¿Cómo lidias con los avatares del daltonismo?

Con apoyos razonables: marcando la ropa, por ejemplo, con números. Se desarrolla mucho más la sensibilidad y el tacto porque se aprenden a conocer las texturas de una forma práctica que me permita escoger, entre comillas, los colores para pintar en un pizarrón o un pincel, etc. Se desarrollan otras cualidades que permiten que esta alteración de la capacidad de ver no me afecte mayormente.

¿Ésta fue la razón por la cuál te volcaste a temas de discapacidad?

El daltonismo no tuvo que ver con mi compromiso por la Fundación.

Entonces, ¿por qué decides traer desde Chile el Teletón?

Me encuentro con una niña con parálisis cerebral amarrada en un sótano. Después de haber vivido un año en Santiago de Chile y realmente admirar muchísimo lo que ellos habían hecho, de haber participado en otras causas, y al final siempre sentir un poco de nostalgia de que algo más había que hacer. Cuando se da la decisión de trabajar en concreto por los niños y los jóvenes con discapacidad fue amor a primera vista. Así como lo sentí en un primer encuentro, lo sigo sintiendo hoy en día.

Recuerdo dos anécdotas que me has contado anteriormente sobre el desembarco de Teletón en el país, una con un miembro del Patronato y otra con tu madre, ¿te animas a compartirlas nuevamente? 

Es una muy personal. Mi mamá había decidido abortarme porque al parecer yo venía con parálisis cerebral y eso ponía en riesgo su vida y al mismo tiempo dejaba huérfanos a mis hermanos. Pero mi mamá, que tenía 26 años, tomó la decisión de seguir adelante, quizás con un embarazo un poco distinto y más complicado de lo normal. Al final de cuentas, fue el amor de mi madre lo que a mí hoy me permite estar aquí y poder dedicarme a esto que es lo que más amo.

La otra anécdota seguro es una sobre cómo logré sensibilizar a los miembros del Patronato, cuando todavía no existía el Teletón. Había que sentir en primera persona lo que siente una persona con discapacidad. Los citamos a una reunión y mientras a unos les vendamos los ojos, a otros les dimos muletas de tal manera que, al menos durante un tiempo, pudieran sentir los retos que tienen las personas con discapacidad. El resultado fue impactante y así emprendimos la obra. 

¿Cuál es tu meta final con la Fundación? ¿Cuál es tu mayor objetivo?

Tiene tres objetivos muy concretos: 1) Unir a un país. Cohesionarlo. Porque un país unido es más fuerte para superar todos sus retos, como el de la inclusión. 2) Construir una cultura incluyente para todas las personas con discapacidad, en donde todos los derechos se respeten y ¡se vivan! y

3) Apuntalar la inclusión desde el ámbito de la rehabilitación, no como un fin en sí mismo, sino como un trampolín para alcanzar la inclusión.

Los últimos años han sido muy retadores en temas financieros para Teletón, ¿es un tema superado o sigue siendo la principal preocupación?

Aún no hemos superado los retos. Estamos viviendo un cambio de época y así como otras instituciones están evolucionando, Teletón no es la excepción. El fondo no cambia, las formas sí.