Foto: Instagram teletonmexicooficial

Fernando Landeros
Presidente de la Fundación Teletón México

Por Katia D’Artigues

Varios rumores circulan con respecto a la Fundación Teletón: que si su modelo de financiamiento está en peligro, que si piensan dar servicios de escuela, que serían “absorbidos” por el Estado Mexicano y que ese habría sido uno de los acuerdos a los que llegó Fernando Landeros, su presidente, en la reunión con Andrés Manuel López Obrador a principio de año. 

Incluso grupos de maestros de escuelas especiales lo bautizaron como la “teletonización” de la educación de niños con discapacidad en el país, porque los CRIT buscarían ampliar sus servicios a la parte pedagógica. 

Actualmente la Fundación Teletón atiende a entre 12 y 14% de los niños y jóvenes con discapacidad neuromusculoesquelética en sus 24 centros de rehabilitación (CRIT). En total son unos 26 mil pacientes en todo el país.

Eres uno de los poquísimos integrantes de la sociedad civil que se ha reunido con AMLO, ¿cómo te fue?

Muy bien. Me reuní una vez con él, el 14 de febrero. Después sólo nos encontramos en un evento de los Juegos Parapanamericanos y hablamos de ese tema.

Fue una reunión larga. Dentro de las luces que encontré es que hay una parte en el proyecto social del Presidente donde las pcd están en el centro de su propuesta. De ahí deriva las becas que reciben las familias. En estos 22 años al frente de Teletón no había visto que la discapacidad estuviera al centro. 

Nosotros atendemos a familias que tienen un promedio de ingreso de 5 mil pesos mensuales. Y a ellos les cobramos algo mínimo: 20 o 60 pesos por un servicio. Las becas son del 95% o más de nuestro costo.

Cuando estas familias empiezan a recibir 1,700 pesos mensuales, el clima en las familias que se atienden en bien positivo, están contentos. No todos los han recibido, pero quienes ya lo tienen o la perspectiva de recibirlo, les mejora sustancialmente el ingreso. 

La parte preocupante que platicamos con el Presidente es el de la política pública: dar apoyos no genera política pública, más cuando hay una evolución a nivel mundial de visión de derechos humanos que deriva de la Convención (de los Derechos de las Personas con Discapacidad) de la cual México fue un protagonista. 

Así no se van a aterrizar muchas cosas, no se garantiza la inclusión educativa, laboral, en el deporte, el arte o la cultura. No podemos abandonar una política pública; hay que mantenerla y mejorarla.

¿Y eso se lo dijiste al Presidente? ¿Qué te contestó?

Ehhh, pues mira… con respecto a lo primero (las becas) había empatía, nos dio gusto. 

Con respecto al segundo tema, lo que yo percibí fue preocupación: creo que que entendió la preocupación. La esperanza es que se lleve a cabo y no se pierda. Solo quiero pensar optimistamente. Que ese tema no se va a abandonar en este gobierno.

¿Ves evidencia de que así sea? 

Hasta este momento no. Solo nos queda el tema de las becas.

Y, ¿hablaste con él de la posibilidad de que los CRIT reciban dinero de estas becas?

Sí. Le comentamos que teníamos información sólida de que se iban a hacer inversiones importantes de parte de diferentes dependencias para centros de rehabilitación en el país. Nosotros lo que propusimos fue: ‘Presidente, tenemos una infraestructura que no le costó un peso al gobierno. Hoy no se está aprovechando al 100%, en el turno de las tardes, por ejemplo. Que el gobierno se ahorre esa inversión, use la infraestructura que ya aportamos todos y que las familias que hoy deseen atenderse en ese turno puedan usar, si así lo desean, recursos de la tarjeta de Bienestar con nosotros o cualquier otra fundación’.

Obviamente no podemos casar la tarjeta a una fundación, sino que la utilice la familia para lo que quiera. Lo vio con buenos ojos, tomó nota. 

El proyecto todavía no avanza, no hay nada concreto. Hemos estado más preocupados por consolidar el turno de la mañana, pero la idea se quedó ahí. Ojalá quede a mediano plazo.

Hay muchos rumores. Por ejemplo: que harían escuelas dentro del Teletón y que proponen que no lleven a sus hijos e hijas a escuelas porque ustedes van a dar servicios educativos, ¿es así?

No, para nada. Es la primera vez que lo escucho. Zapatero a tus zapatos. Siempre hay una evolución en tratar de mejorar el modelo de atención de la Fundación, pero convertirnos en escuela no está en la mesa. Nosotros damos cierto apoyo para la regularización educativa por la cantidad de horas que pasa un niño en un CRIT, pero de eso a convertirnos en escuela hay un paso muy grande. 

Nosotros damos rehabilitación y nuestra alta, que no es médica sino social, es cuando se incluye en una escuela o el joven en un trabajo.

Otro rumor es que el gobierno los absorbería…

No. Hasta jurídicamente es imposible porque los activos de una IAP o una AC no se pueden transferir a una institución que no tenga que ver también con fin altruista igual. ¡Ahora sí que está fuerte la rumorología!

Han tenido que recortar el número de terapias que brindaban, ¿cómo está la situación?

Cada CRIT tiene diferentes circunstancias económicas de acuerdo al apoyo que se recibe. Algunos mantienen su capacidad de atención y otros se han tenido que ajustar al ingreso real. En general bien, hay estabilidad y en algunos casos aislados con problemas.

¿A cuántos niños han dejado de atender?

Empezamos el año con 26 mil niños. El ajuste lo veremos reflejado en el 2020. ¿Cuántos? No sé. Quiero esperar a que termine el año para tener la cifra exacta.

Hay casos que duelen: en el CRIT de Yucatán bajó de 1,000 a 300 niños. Por eso hay malestar en muchas familias que se atendían o se atienden ahí.

¿Algún otro foco rojo?

Rojo, no, pero sí amarillos en el caso de Michoacán, Veracruz, Quintana Roo. 

Esperamos que se conviertan en verdes en el transcurso del año, estamos preocupados pero esperanzados. Tenemos a más de 14 mil chiquitos en lista de espera en todo el país. Cerrar cuando afuera hay 14 mil esperando meses y años duele el corazón.

Cuando se busca calidad, sin que el tema económico sea obstáculo, hay pocas opciones. También otras fundaciones lo hacen increíblemente bien.

¿Qué ‘Plan B’ tienes? Supongo que hay alguno…

Sí, ya lo llevamos instrumentando desde el 2014, para ser menos vulnerables en nuestra economía por la dependencia (de presupuesto) de los gobiernos estatales (de quienes dependen en un 50%).

Estamos generando recursos por otras vías que han venido subiendo: construyendo patronatos locales o regionales de empresarios; impulsando programas como Padrinos Teletón, donde la gente aporta 220 pesos mensuales.


Teletón y lo aprendido tras la recomendación de la ONU 

En el 2014, cuando México recibió las primeras recomendaciones del Comité de Discapacidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) había dos párrafos (el 17 y el 18) que mencionaban a la Fundación Teletón:

“Al Comité le preocupa que buena parte de los recursos para la rehabilitación de las personas con discapacidad del Estado parte sean objeto de administración en un ente privado como Teletón. Además, observa que dicha campaña promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad”.

“El Comité insta al Estado parte a establecer una distinción clara entre el carácter privado de las campañas Teletón y las obligaciones que el Estado debe acometer para la rehabilitación de las personas con discapacidad. Asimismo, le recomienda desarrollar programas de toma de conciencia sobre las personas con discapacidad como titulares de derechos”.

Se acerca el nuevo proceso de evaluación ante la ONU, ¿Cómo han evolucionado desde aquella recomendación de 2014? 

Fue un tema muy delicado en la vida de la institución. 
Cuando se analiza a fondo la forma como muchos círculos de la sociedad lo verbalizaron fue exagerado. Algunos en la prensa dijeron: ‘La ONU recomienda no dar dinero a Teletón’ e hizo enorme daño. 

La observación iba al Estado, recordándole que su obligación es impartir salud y rehabilitación y no la de la iniciativa privada. Con eso estamos absolutamente de acuerdo. 
Jamás hemos pretendido ni pretenderemos sustituir al Estado. Nosotros tenemos 24 centros, el Estado debe tener 2,300, entre centros de rehabilitación y unidades básicas. 

El que una fundación lo pueda estar haciendo bien no excusa a que el Estado lo haga mal.

Siempre hay que tener humildad para ver qué se puede hacer mejor. A raíz de eso iniciamos campañas de derechos humanos donde hablábamos del derecho a la educación inclusiva, laboral, de participación, o la importancia del perro guía. 

Hasta el más crítico y duro ‘anti-Teletón’ habrá visto que en los contenidos, en estas campañas y en el evento ha habido una evolución muy grande.

Participamos en el Comité que daba seguimiento a las recomendaciones.

Este año también participamos con COAMEX en un informe sombra. 

¿Qué esperas de la siguiente evaluación de México?

Hay muchas asignaturas pendientes. De todas las observaciones que se presentaron hace cuatro años hay muchísimas cosas que no se han hecho.

Caramba, ¡en estos cuatro o cinco años pudimos haber metido el acelerador a fondo como país y buscar palomear cada uno de los puntos donde hay una barrera para la inclusión! 

Creo que hay más conciencia que los actores hemos logrado pero no me siento contento ni satisfecho.

¿Y a este gobierno cómo lo ves en este sentido? 

El gran tema es la política pública. 

El que Conadis no esté operando cuando hace falta, para poner un ejemplo. 

De alguna manera es un ‘Pepe Grillo’ que, aunque no es responsable de todas las acciones en el país, sí debe servir para que toda la infraestructura y la burocracia del Estado implemente una política incluyente.

De no tomar acciones correctas este número de observaciones puede ir en incremento.