James Thurston,
Vicepresidente de G3Ict

Por Katia D’Artigues 

En un mundo que apuesta literalmente millones de millones de dólares a que la tecnología ahorre dinero, facilite procesos y disminuya distancias, hay un peligro inminente: que esta tecnología, si no es accesible, excluya a las personas con discapacidad y cree el efecto contrario al aumentar la desigualdad en la que viven.

Platiqué de ello con James Thurston, el vicepresidente de estrategia global y desarrollo de una compañía sin fines de lucro llamada G3ICT, cuyo nombre se traduce como Iniciativa Global para la tecnología para la información y comunicaciones accesibles. En corto, se dedican a promover los derechos de las personas con discapacidad en la era digital. 

Vino a México a buscar alianzas y hacer grupos de enfoque para diversos proyectos, sobre todo uno de acceso a la justicia en colaboración con la compañía mexicana Hear Colors. Hay otros dos en marcha para hacer ciudades y universidades inteligentes e incluyentes.

Es apasionante hablar con Thurston. Experto en accesibilidad tecnológica por más de 15 años, tiene una visión global del tema y referencias de buenas y malas prácticas en todo el mundo.

México está trabajando en el tema pero tiene mucho que aprenderle a Brasil. 

De hecho, en el ranking anual global que hace G3ICT nuestro país se encuentra en el lugar 62 de más de 120 países analizados y Brasil en el 2. Pero la Ciudad de México y Guadalajara, en agosto, tendrán una primera asesoría para trabajar en el tema. 

“La tendencia que vemos en el mundo es que todos están invirtiendo en tecnología. Hay una transformación digital en marcha en juzgados y cortes, escuelas, universidades, ciudades, gobiernos. Eso es emocionante, hay muchas innovaciones y soluciones que se crean, pero debemos asegurarnos de que funcione para todos, incluyendo a pcd. Lo que sabemos por nuestro trabajo es que típicamente no es así, no piensan si estas soluciones funcionan si eres ciego, sordo, tienes discapacidad intelectual o problemas de movilidad”, comenta Thurston.

El proceso para desarrollar estrategias y herramientas para facilitar que todos estos lugares adquieran tecnología accesible ha seguido un camino similar: primero hacen estudios de datos disponibles en el mundo, luego hacen grupos de enfoque en países o regiones y que incluyen de manera destacada a pcd, sus organizaciones y expertos. Luego con todo ello crean herramientas para contribuir a que los tomadores de decisiones en estas áreas pueden tener una hoja de ruta, un paso a paso, de cómo mejorar su accesibilidad.

Ciudades para todos

G3ICT lanzó hace tres años, junto con World Enable, la primera de estas herramientas: Ciudades incluyentes para todos que actualmente está en 10 idiomas para facilitar su aplicación en el mundo, dos de ellos se hablan en India, donde se están construyendo, mientras usted lee esto, 100 “ciudades inteligentes”. Se hace una evaluación que va del 1 (sin compromiso por el tema) a 5 (ciudad inteligente de clase mundial). Lo llaman “Modelo de Maduración”.

Las ciudades, donde vive 55% de la población mundial de acuerdo a la ONU, son la forma más cercana de gobierno y por lo general proveen de educación, seguridad, servicios, preparación para emergencias y transporte. Toman decisiones locales por lo que las soluciones también deben ser locales.

“Una ciudad inteligente es aquella que usa tecnología y datos para mejorar el bienestar y eficiencia. Hoy las ciudades invierten en tecnología, pero fallan a las pcd, hacen la brecha digital peor; más para las mujeres con discapacidad. Sucede lo mismo en el Norte que en el Sur, en economías grandes o emergentes, ciudades grandes o pequeñas. Ya sea una página de internet o una app o cosas más sofisticadas como en Guadalajara, donde usan una tecnología llamada Lidar para saber cuántos árboles tienen pero que también puede servir para mapear la ciudad y determinar dónde hay que hacer rampas y mejorar la accesibilidad”. Una plática que también tuvo con el alcalde de Sao Paulo, por cierto.

De hecho ya tienen acuerdos con la CdMX y Guadalajara para hacer una evaluación y un apoyo para sugerencias de cambios a inicios de agosto. Son las primeras dos ciudades fuera de EU en hacerlo. 

Actualmente, Chicago y Raleigh ya tienen un proceso en marcha. Chicago será reevaluado en seis meses para ver avances. El siguiente paso será hacer una comunidad global de ciudades para todos, donde además de pláticas y conferencias, las mismas urbes puedan aprender unas de otras al identificar mejores prácticas.

¿Cuál es la ciudad más accesible del mundo? 

James Thurston cree, sin evaluarla, que es Tel Aviv, en Israel. “Ha hecho cosas como usar estándares internacionales de accesibilidad para todo, han desarrollado plantillas para páginas web y apps y así es casi imposible que cualquiera que haga una página web se salga de los criterios de accesibilidad. Entrenan a todos su personal de tecnología de la información en accesibilidad. Se aseguran de que al comprar, el tema de la accesibilidad sea un requisito específico. Algo que también hace Nueva York”.

Universidades para todos

Una vez que hicieron su modelo de ciudades, fueron universidades de Estados Unidos quienes se acercaron para pedir que se implementara el modelo. 

Después de todo, también pueden ser como “pequeñas ciudades” que lo mismo tienen policía que hospitales, bancos, transporte, vivienda y dan servicios.

En junio hicieron su primer grupo de enfoque con una decena de universidades estadounidenses. 

En México les gustaría hablar con la UNAM. 

“Hemos detectado que es importante para los salones de clase y métodos de enseñanza, claro, para los estudiantes, pero también para los empleados con discapacidad de las universidades. La demanda es grande porque todos enfrentan demandas”. Cuenta el caso de una universidad en Illinois del Norte, de unos 50 mil estudiantes: digitalizaron los pagos, hasta de la lavandería, pero no se aseguraron de que la tecnología fuera accesible. Para otoño podrían tener una herramienta similar a la de “Ciudades Incluyentes para todos” pero enfocadas en universidades.

¿Juzgados para todos?

“Tener tecnología no accesible en un salón o en una ciudad es malo, pero tener tecnología no accesible en el sistema de justicia, puede ser un caso de vida o muerte”, sintetiza Thurtson. Es un reto a nivel mundial cumplir con el Artículo 13 de la Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad que habla de este tema. Más cuando los juzgados y tribunales del mundo se están volviendo digitales como los de Gran Bretaña, Sao Paulo o Buenos Aires, sin asegurarse de ser, al mismo tiempo, accesibles.

El acceso a la justicia es un tema doloroso: 85% de las personas reporta que no tienen el mismo acceso a la justicia. En todos los países en el mundo hay más personas con discapacidad intelectual y cognitiva presa en promedio de lo que hay en la población en general. Las barreras a superar pasan lo mismo por tener intérpretes certificados para personas sordas que acceso a su propio expediente por que suele ser inaccesible.

Hay que combatir prejuicios. Por ejemplo, en Georgia se detectó que cuando los presos con discapacidad intelectual escriben a mano sus argumentos para la preliberación: suelen ser inmediatamente desechados por los juzgadores. Ahí están haciendo un trabajo interesante: capacitan a todo su personal en discapacidad y ajustes razonables, comenzarán a hacerlo con los demás internos sin discapacidad.

En México hace unos newsletters, Berenice Pérez Ramírez nos dijo algo similar: en su estudio sobre el estado de presos con discapacidad en la Ciudad de México detectó que muchos no pueden ni acceder a una preliberación por falta de accesibilidad física dentro del mismo centro penitenciario. 

En esta ocasión su aliado es la International Disability Alliance, IDA, es una organización global que representa todas las discapacidades. En México, Coamex pertenece a ella. 

Hicieron un Libro Blanco con sus descubrimientos. “Hasta ahora la tecnología es una barrera, pero sólo porque los juzgados no proveen tecnologías de asistencia, no se aseguran que la información sea accesible”.

Una buena noticia es que 92% de los juzgados encuestados dijeron que están abiertos a usar más tecnología accesible, como interpretación remota en Lengua de Señas u otras muchas soluciones interesantes que también incluyen inteligencia artificial para lograr que una persona con discapacidad intelectual o psicosocial pueda entender y/o enfrentar mejor el proceso que vivirá.

“En EU, una organización llamada Legal Services Corporation ha comenzado a usar inteligencia artificial para permitir que personas con bajos recursos entiendan el proceso judicial en el que están involucrados. ¿Se puede hacer algo así para las pcd intelectual? ¿Se puede usar realidad aumentada e inteligencia artificial para apoyar a personas con trastornos de ansiedad? Yo solo fui integrante de un jurado alguna vez y hasta para mí fue desconcertante. Te tienes que parar, sentar, no hablar… imagínate si tienes una discapacidad intelectual o psicosocial”.

Con la información que recopilaron en México y otras partes del mundo planean hacer (con una alianza con la Universidad de Oxford y una asociación internacional de administración de juzgados que tiene 24 mil miembros en el mundo) una primera herramienta, quizá una suerte de lista de verificación sencilla de usar que sirva como guía para ver cómo avanzar para tener justicia para todos.

Podría estar listo para mediados de septiembre y luego quizá trabajarán en un kit de herramientas más completo para juzgados como el de Ciudades.

Final optimista

Hay muchísimo trabajo qué hacer, pero James Thurston recuerda que hace 10 años tenía que rogar atención, interés, ganas de entender en lo que estaba trabajando por parte de gobiernos o empresas y ahora no es así.

“Cuando comencé en el 2000 a trabajar en esto iba a países y no querían hablar del tema. Los gobiernos me decían: no tenemos muchas personas con discapacidad, no nos preocupa mucho el tema, no existen en este país. ¡Si hay un billón de personas en el mundo, alguien habrá! Ya hay más concienciación, eso es un éxito. El trabajo que ahora hacemos es apoyar el cambio. Temen cometer errores. Sí quieren ser inclusivos, pero no saben cómo”, se sincera.

“Me encantaría en 15 años ver mucha más innovación en tecnología para resolver retos y barreras. En donde se tiene que hacer más trabajo es en la accesibilidad para personas con discapacidad intelectual o cognitiva, para incluirlos en la sociedad. Hemos hecho mucho progreso en 2 años con inteligencia artificial. Y todos usamos las funciones de accesibilidad en nuestro teléfono, por ejemplo, porque es más fácil para todos.

“Como el reconocimiento de voz a texto: hace dos años tenían 50% de errores, ahora ha avanzado mucho. Escuchas a pcd decir cómo todo esto es liberador. Por ejemplo Seeing AI de Microsoft: describen el mundo para personas con discapacidad visual, no solo izquierda o derecha, sino: ‘estás sentado frente a una mujer de 35 años, se ve perpleja, feliz, aburrida’. Te dirá emociones de personas. Hace cinco años era básico: este es un billete de tantos dólares. Piensa en cómo esto puede empoderar a alguien”.