Según el funcionario, la Ley de la mariguana se pasará hasta el siguiente período legislativo, mientras que la regulación que le exigió la Suprema Corte a la secretaría de Salud para el uso médico de la cannabis estaría en nueve meses más

Gady Zabicky Sirot
Comisionado Nacional contra las Adicciones (Conadic)

Por Blanca Valadez 

El Senado mexicano acaba de dejar en espera la discusión sobre la legalización de la mariguana. En paralelo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emplazó a la Secretaría de Salud a presentar una normativa sobre quién y cómo se va prescribir, cómo se va a utilizar y regular estos medicamentos en el país. 

¿En qué momento estamos parados?

Creo que llegó la hora de legislar. Llegó la hora de dejar de tener ambigüedades y de aclarar, en especial para la población, para las empresas y para los distintos entes que comprenden el gobierno federal de una manera clara, unísona y comprensible cómo enfrentarnos a la situación de la cannabis. 

Por una parte estamos a punto de tener un reglamento de la cannabis medicinal operativo: muy bien estudiado, muy bien trabajado en el que llevamos meses escribiendo y echándole coco a estas circunstancias. 

Y por otra parte,  existen una serie de iniciativas —casi una docena de distintas bancadas y personas que están en el Congreso—  interesadas en promover iniciativas que se conviertan en la Ley que regirá a la nación. Sabemos que es una prioridad para el Poder Legislativo que los diputados y los senadores están muy habidos en legislar en la materia y seguramente se verá en el siguiente periodo legislativo.

¿Con cuál iniciativa se siente más cercano?

Primordialmente la que conozco y he tenido oportunidad de asesorar a los compañeros es la de la Ministra y Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, porque abarca los temas más importantes, los más delicados.

Es muy operante, incluso ya se ha utilizado en otros países, por ejemplo promueve las licencias diferenciadas, lo que significa que habrá personas que tendrán permisos para cultivar, otras lo tendrán para vender y otras para procesar, con lo que se evitará la verticalidad y el monopolio de la industria.

Se contempla también la figura del Instituto Nacional del Cannabis, donde también hay experiencias en otros países. 

Esta es una ley muy bien pensada y asesorada por químicos, biólogos, botánicos, personal de las fuerzas y orden público y del Conadic como asesores técnicos.

Se estudiará la pureza de la mariguana, se mantendría una farmacovigilancia de bacterias y hongos y metales pesados para su uso medicinal.

En la propuesta (del diputado de Morena) Mario Delgado está muy presente el asunto del monopolio del país, sobre quién compra y cómo se distribuye. No es una mala idea, pero habrá que analizarla, ver que tanto se puede acoplar al  modelo mexicano.

¿Contempla elevar la portación y consumo recreativo de la mariguana?

Nosotros le llamamos ‘uso adulto restringido’, porque no todas las personas que consumen cannabis juegan con ella, le dan un uso más serio en sus vidas. Tenemos una Ley de dosis máximas, que se emitió hace 10 años aproximadamente, y marcaba el máximo a portar por un ciudadano: 5 gramos de mariguana y medio gramo de cocaína. Pero esto no los eximia de ser detenidos ni retenidos. Lo que hacía esta ley es diferenciar entre un usuario y una persona que portaba para su venta. La Ley establecía que el usuario debía acudir a tratamiento, se le daban tres oportunidades y si no era exitoso era sujeto a un proceso judicial.

¿Qué pasa con el emplazamiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para regular en materia de cannabis medicinal?

La Secretaría de Salud está emplazada por la SCJN para elaborar un reglamento, una normativa de quién y cómo se va prescribir, cómo se va a utilizar éstos medicamentos que afectan el sistema endocannabinoide que tenemos todos los seres humanos. 

Esto es importante hacerlo notar: éste tipo de medicina no es cannabica ni mariguana como tal, sino que es una medicina del sistema endocannabinoide. La planta es parte de este proceso, pero aquí lo interesante es que trabaja con nuestro sistema endocannabinoide.

Teníamos un emplazamiento de 180 días, que es más o menos un embarazo, en donde no hay parto sin dolor, diría yo, porque ha costado trabajo hacer una ley que sea aprobada y uniforme por el Gobierno, por la Secretaría de Salud. 

Desde el punto de vista  legal, de acuerdo con los tiempos, apenas fuimos realmente notificados y tenemos nueve meses, hasta julio del 2020.

¿El titular de la Cofepris dijo que detrás de la mariguana sólo hay intereses económicos y no hay sustento sanitario?

Yo declino pensar en nombre del titular de la Cofepris. Él tiene su manera de pensar. 

Pero sí hay evidencia científica: en Berlín, en el Congreso Mundial de la Asociación de las Medicinas Cannabinoides, que agrupa investigadores de cinco continentes, se presentaron trabajos sobre la utilidad de esta planta. Es innegable reconocer sus capacidades médicas y las más de 500 moléculas que contiene. Ahora, tampoco es una panacea, habrá quien diga que sirve para los juanetes.

¿Se venderá en farmacias?

Existe aún esa discusión. Lo que tenemos claro es que no será dentro ni fuera de las escuelas. Y quién lo haga será sujeto a un proceso legal. Estamos haciendo “camino al andar”, como decía el poeta. Estamos analizando la demanda y la atención, creando ese mapa de esta nueva tendencia social. 

También estamos analizando crear espacios de tolerancia, lejanos evidentemente de escuelas.

¿Qué beneficios generará a México?

Pasar de la clandestinidad a la legalidad, a un comercio regulado que va a generar millones de pesos al erario. Somos un gran mercado. No solo eso; si nos comparamos con los canadienses, tenemos una mano de obra más accesible, ciclos solares que nos permite tener tres cosechas al año sin invertir dinero en electricidad, que es bastante costoso. México se puede convertir en una potencia mundial de producción de este tipo de medicamentos. Estamos hablamos de varios billones de dólares. No sé si son 10, 20 o 30.

¿Desaparecerá la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic)?

El Conadic tiene un presupuesto aproximado de 750 millones de pesos. Y una de las cosas que van a suceder con los 40 mil millones de pesos dirigidos al Instituto de Salud para el Bienestar tienen que ver con la Estrategia Nacional contra la Adicciones. 

Y va a suceder otra cosa importante: a términos de este año o a más tardar la primavera de 2020 ya no va a existir la Conadic.

La Conadic va a dejar de tener personalidad jurídica en 2020 y vamos a unir a tres instancias que han funcionado aparte. Una de ellas los Servicios de Atención Psiquiátrica, el otro el Consejo Nacional de Salud Mental (Consame) y el tercero la Comisión Nacional contra las Adicciones. 

De estas tres, habrá un solo comisionado de la Comisión Nacional de Salud Mental en Adicciones para acabar con la estigmatización. 

Vamos a dar atención mental en todas las clínicas de primer nivel de atención y estamos capacitando a los servidores de salud. Vamos a atender problemas de suicidio, un problema muy grave, el embarazo adolescente, la comida chatarra, la salud reproductiva y el juego patológico. Vamos a atender adicciones a procesos, por juego y las apuestas, a las compras compulsivas y a la pornografía por internet. Los casinos también causan afectaciones muy graves y serán regulados.