Como en muchas otras facetas, no hay datos, ni registros ni un marco legal homogéneo relacionado con ataques dirigidos específicamente a esta minoría.

Alexandra Haas
Presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred)

Por Katia D’Artigues 
9
agosto 2019

La masacre terrorista en El Paso nos provocó una pregunta. Así como hay crímenes de odio documentados hacia migrantes, practicantes de ciertas religiones, mujeres y miembros de la comunidad LGBT, ¿los hay hacia personas con discapacidad (pcd)? 

La respuesta es sí. 

Está documentado en varias partes del mundo. En España, por ejemplo, el año pasado, el Comité Español de Representantes de pcd (CERMI) levantó la voz de alarma porque en 2018 se documentaron cincuenta crímenes de odio hacia pcd y piden que se cree una ley al respecto. 

Las pcd también sufren mucha violencia. En 2016, una fundación documentó que en Estados Unidos, ¡casi la mitad de las personas que mueren a manos de la policía tenían algún tipo de discapacidad! Y si uno es afroamericano con discapacidad la cosa es mucho peor. 

¿Y en México cómo estamos? Una de las voces más especializadas en el tema es Alexandra Haas. 

¿Cómo estamos en el tema de crímenes de odio hacia pcd? ¿Es visible el tema?

Hay una serie de problemáticas que empiezan desde el marco legal. Hay sólo 8 entidades legislativas que tienen tipificado el crimen de odio, ni siquiera hay una tipificación unificada.

En Conapred y la Fiscalía General de la República estamos haciendo un análisis de esto y cómo se podría tener una legislación unificada y para que se cree un Registro Nacional de Crímenes de Odio.

La única organización de la que yo tengo conocimiento que hace seguimiento puntal de crímenes de odio es Letra S, para personas LGBT y, por supuesto, los observadores de feminicidio. No tengo conocimiento de organizaciones de otros grupos de población en situación de discriminación que lo hagan, ni de migración, discapacidad o adultos mayores.

¿Quiere decir esto que no se dan? 

No, no quiero decir eso. Quiero decir que cuando llega un Ministerio Público, a un lugar donde se comete un crimen no necesariamente va a incorporar ‘ponerse los lentes’ para ver la perspectiva de si es un crimen de odio. 

¿Qué tendríamos que tener? Una legislación unificada que cree un registro de crímenes de odio donde podamos darle seguimiento desde las instituciones y sociedad civil. 

En Estados Unidos hacen una cosa muy buena con la Anti-Defamation League que está presente en todo el territorio y una vez al año el capítulo local coteja con la policía local a ver si las cifras que tienen coinciden. Esto permite tener un seguimiento puntual, asegurarte que los crímenes que detectas como organización sí se procesan como tales. Se genera capacitación y capacidad institucional. Estamos muy al inicio del desarrollo legal y conceptual del tema de crímenes de odio en México. 

Las discriminaciones hacia pcd son cotidianas. Las palabras importan. Entonces, ¿habrá crímenes de odio?

Sin datos no sabemos; no tenemos idea si son pocos o muchos. 

Es como un continuo: comienza con el prejuicio, que está en la cultura en la forma en la que hablamos, como lo caracterizamos y va de la palabra a la práctica y puede concretarse en actos de violencia como lo vimos en El Paso. No necesariamente todos los prejuicios conllevan a la violencia. Por eso es importante generar las herramientas.

Hubo una asesina serial que mataba personas adultas mayores. Pero no sabemos qué tan común es o si se trata de un caso aislado.

Los datos no están desagregados y por eso es importante que además de protocolos y tipificaciones haya registros administrativos en todos los servicios públicos para saber, digamos, la cantidad de personas que llegan con heridas mortales a urgencias de hospitales públicos y si tienen o no discapacidad u otra condición. 

Eso nos falla para sacar conclusiones sobre si hay o no crímenes de odio. Podemos asumir que hay, pero no podemos decir cuántos porque no hay datos.

Si no tenemos datos claros de cuántas pcd hay, menos de esta situación…

Exacto. Por eso el tema de las preguntas en el Censo 2020 o el Registro Nacional de pcd (que está en la ley y no se ha hecho) son importantes y su impacto es enorme. 

Esta es sólo una de las muchas aristas en las que tiene impacto.

Una de las acciones que hemos definido para el Programa Nacional de Igualdad y No Discriminación es el de ‘acceso a la justicia’. Vamos a proponer una serie de intervenciones específicas para cuantificar a qué están expuestas las pcd y otros grupos para responder al fenómeno real y no hipotético.

¿Se habla de registros y de que más?

Todavía no tenemos escrito el borrador, lo estamos construyendo con los foros. Pero el tema de crímenes de odio lo detectamos ya hace rato: es una laguna legal que necesita atención y sobre la que ya estamos trabajando.

Estamos en la fase de diagnosticar nuestros estándares y los de otros países. Hay muchas lecciones aprendidas. Porque, por ejemplo, si tipificas mal los delitos, corres el riesgo de que nunca se terminen de juzgar. 

Los casos tienen que estar bien construidos para que sean delitos autónomos o agravantes de delitos que ya existen, pero procesables por el Ministerio Público.

¿Ves discurso de odio hacia pcd? 

Veo en redes sociales discursos discriminatorios, prejuicios y estereotipos que normalizan las generalizaciones. El discurso de odio, por definición, tiene consecuencias en actos de discriminación y violencia. 

Está muy normalizada la discriminación en cosas que has documentado: usar la discapacidad como insulto, por ejemplo. 

Esto lleva una minusvaloración de la persona y lacera en cosas concretas. En la Encuesta Nacional sobre Discriminación, tenemos varios ejemplos, como que las pcd no son productivas en el trabajo. Pueden ser prejuicios que se convierten en práctica al no aceptar a una pcd en el trabajo o cuando un maestro no inscribe a un niño. Daña el acceso a derechos.

Los prejuicios también están en el ámbito de la familia, están en la casa. Si las pcd sufren violencia en el hogar es también porque la familia está expuesta a ser víctima de prejuicios, estereotipos y estigmas.

Las pcd siguen siendo de los grupos que más presentan quejas por discriminación en Conapred, ¿eso es cierto?

Sí. Junto con la comunidad LGBT y mujeres embarazadas o en edad reproductiva.

De 2012 a 2019, el Conapred abrió 1,525 expedientes de quejas y reclamaciones por presuntos actos de discriminación hacia personas con discapacidad. De estos 1,119 fueron atribuidos a particulares y 406 imputados a servidores públicos o poderes públicos federales.