Por Bárbara Anderson

5 de julio 2019

El 1 de julio, en su AMLO Fest, el Presidente enumeró los planes y programas que se pusieron en marcha en su sexenio. 

A la hora de las pensiones para las personas con discapacidad declaró que ya “610,000 personas están recibiendo una pensión bimestral de $2,550 y es un programa que se ampliará hasta llegar al millón de beneficiarios. Sobre todo los niños y niñas con discapacidad pobres ya la reciben”. 

En realidad la promesa original era de 1 millón de pensiones. Y el dato que dio el presidente solo confirma que el censo para determinar a quiénes corresponden estos apoyos económicos no está terminado y aún falta cubrir a 39% del padrón de beneficiarios. 

¿Está terminado o no el censo? 

Hace un par de semanas, en una entrevista con Yo También, Ariadna Montiel, subsecretaria de Bienestar, afirmó que 20,000 servidores de la nación habían terminado el censo, aunque en muchos estados — sobre todo en Oaxaca, Jalisco y la CdMX — hubo censistas que confirmaron a este medio que el padrón venía muy retrasado. Y hay zonas donde es imposible llegar a conseguir datos, por cuestiones de inseguridad en territorios fundamentalmente cooptados por el narco y en zonas de difícil acceso geográfico.

Ha sido tan escueta y poco clara la información por parte de la Secretaría de Bienestar sobre cómo se ha armado el listado de personas con discapacidad que recibirán una pensión, la manera en la que se clasifica o se validan las diferentes discapacidades y el limbo de quien cobra y maneja este dinero en el caso de los menores de edad o de las personas internadas en instituciones, que el propio INAI pidió que se revelen los datos de cómo se realizó este censo, la nota aquí.

Por ahora sabemos que solo 6 de cada 10 potenciales beneficiarios han recibido ayuda. 

Quedan más cabos sueltos: la entidad financiera que hoy está detrás de estos pagos, mientras se termina de crear el Banco Bienestar/ ex Bansefi, y el rol que juega en este plan en particular Gabriel García Hernández, responsable de todos los programas sociales a lo largo y ancho del país, que consisten en hacer transferencias directas de dinero, según leímos esta semana en la columna de Salvador Camarena.