Por Blanca Valadez 

Es importante detectarlo a tiempo. En el país existen sólo la mitad de los reumatólogos que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, deberíamos tener para atender a la población afectada.

En México la artritis reumatoide (AR) afecta al 1.6 % de la población, es decir, hasta 2.5 millones de personas, básicamente mujeres de 25 a 45 años de edad, que sufren de síntomas comunes como dolor, rigidez e inflamación que afectan a manos, codos, rodillas o tobillos y, en casos severos, propicia deformidad, erosión y destrucción de articulaciones causando discapacidad motriz.

Conrado García García, jefe del servicio de Reumatología del Hospital General de Mexico “Federico Gómez”, explicó que la enfermedad es de origen genético, aunque se ha asociado otras causas como el tabaquismo y factores hormonales. Si se trata en sus primeras fases, en el marco de cuatro meses, con medicamentos accesibles en costo y con un alto perfil de seguridad como es el metotrexato, puede ser controlada en 90% de sus síntomas.

Sin embargo, como sucede con el 50% de los pacientes, tarda hasta dos años en ser debidamente diagnosticada y tratada farmacológicamente. 

“Aún se ignoran con seguridad las causas precisas de esta enfermedad autoinmune que afecta a tres mujeres por un varón. Se sabe que es de origen genético, aunque hay otros factores como la alteración en la microbiota, infecciones recurrentes, medioambientales”, dice García García.

Los síntomas de la artritis llegan a ser severos. “Hay pacientes que tardan en promedio hasta dos horas en incorporarse al despertar para efectuar algunas actividades debido al grado de inflamación”. Por ello, las probabilidades de dolor, inflamación, destrucción de las articulaciones es elevada y propicia intervenciones quirúrgicas de cadera y de rodilla.

La sobrevida sin tratamiento adecuado y sin diagnóstico correcto causan fallecimientos prematuros por complicaciones que se desarrollan durante la enfermedad, como paros cardiacos. 

Se carece de una estadística sobre cuántos ya viven con discapacidad motriz por destrucción de articulaciones y tendones, pero la cifra es alta porque también afecta psicológicamente a la persona. Muchas dejan de ser productivas y caen en depresión.

Los estándares internacionales establecen que el 80% de las personas que padecen la enfermedad tienen discapacidad parcial y el 16% presenta discapacidad total después de 12 años de evolución de la AR. Estimaciones internacionales calculan que en Centroamérica y el Caribe existen entre 300 mil y 600 mil personas con esta patología.

Se trata de una enfermedad catastrófica y que además, precisó el especialista, se hace acompañar de alteraciones extra musculares, por ejemplo, alteraciones en los ojos, en las manos, fibromialgia, 

asimismo de síndrome metabólico, hipertensión, diabetes, lupus, osteoporosis, niveles altos de de colesterol que aumenta el riesgo de sufrir infartos, eventos cardiovasculares, cerebrales. 

Indígenas, los más afectados 

Investigaciones recientes del Hospital General de México reportan que en el estado de Yucatán y entre grupos indígenas mayas se presenta la mayor tasa de incidencia: llega a ser de 2.4%, por encima de la media nacional, 1.6% y muy por encima de la  internacional, que se ubica en 1%. 

“Hemos visto, en estudios recientes, que las personas infectadas con zika y chikunguña —transmitida por el mosco Aedes Aegypti— y con predisposición por tener antecedentes familiares, desarrollan reumatoide”.

Se trata de comunidades indígenas que carecen de una cobertura médica  y, por ello, la artritis reumatoides deteriora más a estos sectores, desarrollan más complicaciones, deformidad, complicaciones y  discapacidad física. 

“Las investigaciones reportan que hay mayor prevalencia genética, pero eso requiere mayor comprobación científica; lo cierto es que las personas indígenas gastan más cuando ya se les manifiesta la enfermedad para su atención y tratamiento”.

En el estudio se establece que aunque son pobres, el 65% de sus recursos los destinan en la compra de remedios y cuando la enfermedad se agrava genera gastos de transporte, de medicamentos, pago de estudios de laboratorio y de citas médicas. Venden sus pocas propiedades y la gran mayoría deja el tratamiento ante la imposibilidad de derogar de su bolsillo los recursos necesarios para absorber los gastos de la enfermedad.

Por ello, la discapacidad y mortalidad por comorbilidades es mayor en este sector.

Se buscan más reumatólogos  

En el país también hay un severo problema. Solo existen 950 reumatólogos certificados para esos 2.5 millones de pacientes y, de acuerdo con los estándares internacionales, a la Organización Mundial de la Salud, debe haber por lo menos el doble, alrededor de mil 900.

“Tenemos alta demanda pero el país carece del número de especialistas que se requieren”, dice García García.

¿Qué hacer si piensas que puedes tener artritis reumatoide?
 
Si una persona tiene familiares con AR se recomienda acudir a un médico para detectar a tiempo la enfermedad.
Ante un dolor repetido en ambas manos, brazos o piernas, no se automedique, podría dificultar el diagnóstico.
Se obtienen beneficios de dietas antiinflamatorias como la mediterránea:  alimentos frescos (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, carnes magras como pescado y pollo) y ricos en Omega 3. Evitar alimentos procesados y refinados. Considerar aguacate, nueces y aceite de oliva crudo, así como salmón, sardina, atún, nueces, avena, espinacas, linaza y semillas de calabaza. 
No existe una cura aún para esta enfermedad.