Por Ana Estrada

Sí, los malabares circenses además de provocar sonrisas, pueden ayudar a fortalecer los músculos del cuerpo, la autoestima y la socialización de pcd.

Francisco Rodríguez Bernal, sociólogo y experto en artes circenses, fundó hace dos años Circapacidad, un proyecto en el que enseña malabarismo, arte de payaso, equilibrismo y hasta acrobacias a pcd. 

“El juego se convierte en una especie de terapia. En los talleres se trabaja con herramientas de malabarismo, como aros y pelotas, y se trabaja el equilibrio. Es una alternativa para fortalecer los músculos y los huesos”, explica Francisco

Este proyecto tiene entre sus objetivos abrir la oferta cultural a pcd, dotarlas de herramientas que las ayuden a una mejor integración a una vida social armónica, elevar su autoestima y el desarrollo personal.

“Quiero llevar este proyecto a un camino de socialización y visibilización social para la promoción de los derechos de las pcd”, añade Bernal. 

Semillas de Circapacidad

Las mejoras a nivel motriz gracias a esta terapia circense son una realidad. Circapacidad tiene casos de éxito que impulsan a todo el equipo a seguir adelante con la difusión de este proyecto. 

Por ejemplo, un grupo de niñas con discapacidad motriz, después de un tiempo en los talleres de Circapacidad, lograron dejarlo por completo, pues los entrenamientos les ayudaron a fortalecer la espalda.

“También está el caso de Pilar, quien desarrolló una mayor coordinación mano-ojo, su visión periférica también se amplió, pasó de no poder girar un aro con el brazo, a poder manipularlo y observarlo atenta y conscientemente”, explica Francisco.

Pero no todos los beneficios son físicos, también la socialización mejora, como en el caso de Damián, un chico con baja visión, a quien no le gustaba la convivencia con sus compañeros, pero a partir de los talleres tuvo un importante cambio en su nivel de socialización.

Crecer normalizando la discapacidad

El interés de Francisco por la integración social de pcd estuvo presente desde una edad temprana, pues en su familia hay personas con discapacidades —intelectual y motriz—.

“Desde niño yo no vi diferencias en mi familia, los veía como personas que viven a su manera. Incluso, cuando era chiquito yo quería jugar fútbol con niños ciegos, con la pelota con cascabel y no sabía por qué yo no podía. Nunca sentí que la discapacidad era un problema”, explica.

Además, él mismo vivió con una lesión en la espalda que lo incapacitó durante tres años, por lo que no pudo continuar en el mundo del circo, pero todo lo que aprendió de este arte, le ayudó a recuperarse mejor.

“Luego estudié Sociología y fue otra herramienta que me dio la oportunidad de visibilizar a la población con discapacidad y hacerme consciente de que hay una buena cantidad de factores que limitan el desarrollo de las pcd”, dice.

¿A dónde ha llegado Circapacidad?

Este proyecto ha logrado alcanzar a personas con discapacidad intelectual y motriz de:

  • Casita de San Ángel
  • Pirinola A.C.
  • Instituto de la Juventud de la CDMX
  • Casa de Arte y Cultura para la Vida
  • Faro Oriente