“Como dirían varios amigos nuestros “el amor lo-cura todo”. Con esto no pretendemos romantizar la condición de la locura, pero sí hacer énfasis en la importancia de los vínculos afectivos y develar ese fin inherente al ser humano que es amarnos”

Este texto ha sido planteado desde un diálogo que confronta la experiencia del intercambio de vivencias de dos personas que conocemos todos los matices del trastorno bipolar, desde la perspectiva del amor en una etapa incipiente, situación que imprime fuerza, energía y complicidad. 

Decidimos unir voces para colocar la discapacidad psicosocial como una condición que trasciende al encontrarnos y que visibiliza que el vínculo amoroso puede aclarar dudas y despejar miedos. Como dirían varios amigos nuestros “el amor lo-cura todo”. Con esto no pretendemos romantizar la condición de la locura, pero sí hacer énfasis en la importancia de los vínculos afectivos y develar ese fin inherente al ser humano que es amarnos.

Al mirarnos se esfuma todo olvido e idea vaga sobre mi condición que inquieta mi futuro. En él encuentro certezas, de esas certezas que no se necesita hablar, que no van por lo que se puede expresar con palabras, sino por una energía sutil.

Cuando estoy con él, olvido que ambos compartimos un mismo diagnóstico, todos los miedos se desvanecen a su lado.

Un giro traslapó mi vida hace 9 años, ahora al vivir con trastorno bipolar, esas inquietudes que me acechaban ya no están. Esta condición ha sido un camino de descubrimiento interno y asimilación de mi entorno.

Ahora a través de la mirada de Iván encuentro certezas, de esas que no se necesitan hablar. Así, frente a él, he descubierto que mi vida ha cobrado otro sentido, se han ensanchado las posibilidades.

La libertad es un compromiso que se construye como una cinta moebius, giratoria perpleja y que de un vistazo no se abarca, se derrama en la mirada, sobrepasa y a la vez es una sensación de completud. La sorpresa está en la pérdida y el encuentro momentáneo, es lo que me aproxima a su afecto.

Fue el viaje de mi vida, adentrarme en lo convulso de la vida; enfrentarme al amor. Desdoblarme.

Aquel día, supe que compartíamos algo más que el amor, ese doble aprendizaje en la vida que te da atravesar un periodo de locura. Aquel día vi, sentí el murmullo del tiempo sobrepasando mi razón, una entrega a una doble locura, la mía y la de él, aquel día supe que nos espera un gran aprendizaje juntos, aquel día intuí que nuestros caminos como cinta moebius se fundieron y desde el amor se equilibra mi locura y su locura, el amor atraviesa toda sospecha de pérdida. Me da esperanza perderme en él y a la vez encontrarnos.

El conocimiento es una bisagra en donde constantemente afronto mis miedos y capacidades. En donde reconozco mis límites. La discapacidad psicosocial la puedo.

Encontrarnos en el respeto vivir en plenitud.

Siempre me han fascinado los espejos, en ese acto de evocación, reminiscencias, fuga y encuentro.

Lo conocí. Entonces frente a él somos dos espejos, frente a frente en donde al estar en sintonía al ver nuestro reflejo suceden destellos, bailan las imágenes, alrededor nuestro se multiplica nuestros pasos, es una orquesta viva.

De repente, ocurre que lo plateado de su espejo ciega mi reflejo, entonces sucede que me quemo y salto, entonces sumergida, nado atravesando ese estado intermedio de mercurio. Y es ahí entonces cuando nos encontramos reflejados, anclado.

Estamos sorteando los múltiples matices de luz que nos atraviesan. Entonces lo encontré.

¡He descubierto el amor!

Trini Ibarra González

Después de sentirnos identificados con esa etiqueta que de alguna forma propició nuestro encuentro, logramos mirarnos como humanos, con la capacidad de sentirnos vivos al amarnos, más allá de nuestra condición encasillada.

El miedo fue una etapa de preparación, fue un preámbulo que no sabemos si fue necesario o no, para maravillarnos del mundo que compartimos en universos paralelos que se expandieron a lo ancho con tantas experiencias hasta que se tocaron y se fusionaron

Ese dolor de cambiar de la euforia a la depresión y viceversa, desde sentirse perseguido, a no ser, a no estar. Trastorno bipolar es ese tipo 1 que hizo sinergia con el tipo Trini y el tipo Iván, y que después de todo nos puso aquí jugando al ping pong en un azar de palabras que narra el agradecimiento de estar vivos, de esa transformación que hoy se queda corta con la voz.

Al buscar el significado de la palabra libertad, usando esa tecnología de la que tanto repelo, pero que nos ha conectado, encuentro que se define como la “Facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad” ¿Qué mejor brújula sería que esa de coincidir en nuestro afán de tumbar tabúes y prejuicios y buscar canales de comunicación?

Si bien nuestro compromiso en lo general, es procurar hacernos sentir equiparar al estado coloidal del mercurio a un estado intermedio. Bien, hacer visibles los factores que nos permiten ahora abrazarnos con tanto afecto y sentir entusiasmo por la vida.

El amor es sin duda, la forma de energía más eficiente del universo, y la locura ese puente que te prepara para entender su importancia y que hoy conjuga estos dos corazones pletóricos de esas vibraciones que invitan a la solidaridad, empatía y colaboración.

Tan grande o tan pequeña, tan complicada y fácil de solucionar en proporción al respeto, y por respeto al amor que le tengo, cada día le escribiré.

La entrega a la vida misma, a fluir con lo que venga, con esa actitud de permitir el asombro y encontrar en sus hermosos ojos que, al escuchar nuestras historias y descubrir que la palabra discapacidad psicosocial es en ese cielo inteligible, para liberar este fuego que llevo dentro. 

A veces otra manera no encuentro, que desnudarme hasta hallar el más puro sentimiento y descubrir el fallido intento al tratar expresarlo en versos, pero sé que en este intento encuentro tu sonrisa bajo esos ojos que mi piel erizan, suena música de esa boca y esas pestañas que el alma me tocan. 

Cuando despiertes y leas esto te quiero llena de energía, que sepas cómo mi corazón vibra y lo feliz que has hecho mi vida; no puedo conciliar el sueño sin decirte esto que siento, gritarlo a los cuatro vientos y recordar ese primer beso. Si no despierto antes que tú, sácame de mis sueños aunque esté soñando contigo, aunque te encuentres un poco lejos pronto seré testigo del fulgor de tu mirada, con tus brazos en mi cuello y la brisa mezclada con lágrimas del llanto de felicidad al escuchar y sentir que me amas.

Iván Maceda Mejías