Adhara Pérez Sánchez, estudiante de astrofísica y niña con Asperger

Blanca Valadez/ Puebla

Adhara Pérez Sánchez tiene ocho años. Fue diagnosticada con síndrome de Asperger, dentro del espectro autista, combinado con un coeficiente intelectual de 162. En cuatro años terminó la primaria; dos años después, la secundaria y preparatoria. Actualmente cursa dos licenciaturas y proyecta desarrollar una pulsera inteligente capaz de identificar las emociones así como las convulsiones antes de que se presenten.

“La pulsera está pensada para ayudar a niños con autismo. Quiero evitar que se convulsionen mediante una alerta, la pulsera pasará de estar blanca a tornarse en azul, cuando ya está presente la crisis”, dice Adhara Pérez Sánchez, quien estudia Ingeniería Industrial en Matemáticas e Ingeniería en Sistemas, en en el UNITEC y CNCI, ambas en línea.

Con esta pulsera la niña también desea medir las emociones no sólo entre los niños con autismo (que tienen retos para identificarlas en otras personas) sino también demostrar que las tienen pacientes en estado de coma. Su método de medición, basada en una molécula que monitoreará el cerebro, dará las alertas a través de los colores.

“Amarillo muestra que está feliz; el rojo, enojado; el verde que se encuentra triste y el blanco es la alerta de que presentará una convulsión y el azul de que ya está convulsionando”, dice en entrevista la niña que juega mientras habla.

Pérez Sánchez está segura que el proyecto funcionará, a pesar de la negativa de algunos de sus profesores, y que contribuirá a evitar que sectores vulnerables padezcan la aparición súbita de dicha actividad eléctrica anormal, que deteriora el cerebro, lo mismo cuando se trata de crisis leves o prolongadas.

De ‘niña rara’ a sobredotada

Adhara Pérez Sánchez aceptó la entrevista mientras jugaba con las piedras de la jardinera. Nació el 28 de agosto de 2011, en Veracruz, pero su familia se trasladó a una sencilla casa de la colonia Tláhuac, en la ciudad de México. Ahí fue inscrita a un preescolar donde sus compañeros le gritaban “¡rara, rara!’”, sus maestros la rechazaban porque no seguía sus instrucciones y se quedaba dormida. Las agresiones que enfrentó escalaron al grado de que la encerraron en una casita de juguete y ella cayó en depresión.

Nayeli Sánchez, madre de Adhara, relata que el bullying en la escuela le generó muchos problemas, por lo que llevó a su hija al psiquiatra donde le diagnosticaron, a los tres años, síndrome de Asperger con una combinación dual de niña genio.

“Tenía tres años cuando estaba haciendo un experimento con el agua. La sacaba hacia donde estaba la luz solar y quería demostrar que también se puede hacer un arcoiris, ese arco de luz multicolor, sin necesidad de tener lluvia”, dice la niña quien recibe, también, el apoyo de de su padre, Jorge Luis Pérez, para realizar sus sueños.

Los especialistas, además, le recomendaron llevarla al Centro de Atención al Talento (CEDAT), donde los estudios determinaron que tenía 162 de IQ (coeficiente intelectual que proviene del alemán Intelligenzquotiento). Dos puntos por encima de Albert Einstein y Stephen Hawking.

Para la familia resultó imposible pagar la mensualidad en el CEDAT de 8 mil pesos, sobre todo, porque el gobierno de la Ciudad de México retiró las becas para niños con “altas capacidades”.

Admira a Stephen Hawking, quiere ser astronauta

Pero Adhara no se detiene. Va a la biblioteca y busca todo lo relacionado a Stephen Hawking, el astrofísico y divulgador científico británico.

El científico ha sido esencial en los intereses académicos de Adhara como lo son las fuerzas gravitacionales, la Vía Láctea y los agujeros negros, el viaje de la luz, masa atómica y la probabilidad de que se destruya el planeta. “Él me apasiona, he leído cuatro de sus libros y me puse muy triste cuando murió. Estoy segura que si se llegara a destruir el planeta podemos colonizar otro”.

Cuando se encuentra con una sencilla caja, Adhara imagina que se trata de un cohete: “Yo quiero ser una  astronauta de la NASA y llevarme a mi hermanita Renata Camila conmigo”.

Para ello se está preparando, estudiando inglés y elevando sus calificaciones, porque aunque en la mayoría sacó 10, en el segundo cuatrimestre obtuvo alguna nota con 9.

Una vez que concluya sus estudios universitarios en México, solicitará estudiar astrofísica en la Universidad de Arizona, donde presentará su examen, dentro de dos años, en la espera de ser aceptada y obtener una beca.

Por lo pronto ya tiene un libro titulado “No te rindas”, donde escribió sobre sus experiencias, y cada vez que puede, como sucedió en la Ciudad de las Ideas, en Puebla, convoca a los niños a seguir sus sueños.

“Me dicen mis amigos y compañeros ¡¡¡¡wooo!!!! eres tan chiquita pero a mí me encanta jugar con mis amigos”, comentó la niña seleccionada por la revista Forbes como una de las 100 mujeres poderosas en México, en este 2019.